No hace tanto tiempo que la elaboración artesana y local de bebidas refrescantes era una más de las actividades económicas de muchas comunidades humanas. La elaboración de zarzaparrilla tenía siempre un toque especial dependiendo del lugar de su elaboración, y su consumo era habitual entre las 'clases acomodadas', principalmente de las ciudades.
El uso de garrapiñeras (máquinas para la obtención de hielo y granizados) tuvo momentos de gran popularidad social, del mismo modo que en Aragón la elaboración y consumo de bebidas genéricamente conocidas como escorzonera (por la presencia de esta planta entre sus ingredientes) era habitual. Y si nos remontamos en el tiempo es conocido el consumo en época romana de un preparado de agua con vinagre (edulcorado o no según el territorio donde se elaboraba) consumido en meses de calor por 'gentes de pocos medios'.
Con estos antecedentes sorprenderá menos que las personas que integran la cooperativa de economía solidaria (El Esqueje S.Coop), que gestiona el bar vegetariano Birosta, en el barrio de la Madalena de Zaragoza, nos cuenten que “un día nos atrevimos a idear nuestro propio refresco de cola. Queríamos algo con muy buen sabor pero con más ética. Un atrevimiento”.
¿Qué es Frixen?
Es un refresco de cola realizado por una empresa zaragozana y comercializado por Birosta. Frixen está elaborada con agua del manantial de Jaraba, con azúcar ecológico de comercio justo, con estevia (que consigue reducir más de un 20% el azúcar empleado), y un alto nivel de cafeína. Así, como cualquier refresco de cola, su consumo no es recomendable durante el embarazo ni la infancia.
Las cooperativistas de Birosta explican que “después de ir probando durante 10 años refrescos alternativos a la cola convencional, con más o menos éxitos, decidimos lanzarnos a la piscina y producir nuestro refresco, que pretendemos que sea también el de otras gentes que piensan como nosotros y nosotras".
El nombre elegido para presentar en sociedad este nuevo refresco, Frixen Cola, tiene un marcado carácter internacional, fácil de recordar y muy sonoro. Desde Birosta nos explican que en aragonés no existe una palabra específica para denominar en esta lengua lo que en castellano conocemos como refresco, sin embargo sí existen los términos 'frisel' (en castellano helado de corte) y 'refrixerio', componiendo un acrónimo con ambas palabras del aragonés surge el rotundo y chispeante Frixen, que desde un principio ha tenido una excelente acogida.
Frixen es pues una bebida especial, es un refresco 'ético' pero también un maravilloso placer para el paladar, con hielo, en combinados, durante el vermú o a media tarde consigue de manera extraordinaria su objetivo, refrescar el paladar y chispear la conciencia de quien la consume.
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Frixen se está empezando a distribuir en distintos espacios de Aragón y del Estado español. Para más información contactar por correo electrónico en frixen@frixen.com. Próximamente se celebrará en Zaragoza un acto de presentación y se incluirá en el portal de Mercado Social Aragón.




