La decisión, según FAPAR, ha supuesto "el malestar de cientos de familias que han visto injustificada tal decisión, con una previsión que se ha ido rebajando en los últimos días, máxime cuando la actividad lectiva que requiere de desplazamiento de los docentes y otro personal, no se ha visto afectada. Como tampoco se han visto afectadas las rutas regulares de transporte de las que también hace uso alumnado y a las que ayer no se les permitió acceder".
Este exceso de celo ha generado una pérdida injustificada de clases lectivas y trastornos a las familias que están acostumbradas a convivir con situaciones climáticas adversas en invierno, que no requieren de una medida tan desproporcionada como la adoptada en este momento.
Desde FAPAR instan "al Departamento y al Gobierno a que sean más rigurosos, ponderen las decisiones que adopten, escuchen a la ciudadanía del entorno a quienes se ha hecho caso omiso y no se convierta en un mal precedente de cara al futuro".





