
Tras la presentación por parte de la consejera de Educación, Dolores Serrat, el pasado 22 de enero de las novedades que la LOMCE trae a Aragón en su implantación en Secundaria y Bachillerato para el curso próximo, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (FAPAR) ha lamentado -en un comunicado- que, "una vez más, a los representantes de las familias que somos las Federaciones, nadie nos informe de los cambios".
"Es el desprecio a las familias, cuyos hijos e hijas soportan estos cambios. No nos sorprende por cuanto la Ley nació sin consenso social ni político. Está siendo ampliamente rechazada, tiene admitidos siete recursos de inconstitucionalidad y hay acuerdo político para su derogación, en la que nosotros confiamos por el bien de la sociedad en su conjunto", añaden.
En la nota, FAPAR afirma que no le sorprende nada lo que la consejera anuncia, por cuanto "es la aplicación pura y dura de la LOMCE, que venimos rechazando desde su aprobación, una reforma economicista, que sustituye la cooperación por la competencia".
Para esta Federación considerar positiva la inclusión de numerosas optativas desde 1º de la ESO contribuirá únicamente a generar más desigualdades entre el alumnado y entre los centros, "pues muchas de ellas se dejan a la autonomía de los centros, sus recursos, humanos y materiales, tan disminuidos en estos momentos, especialmente en Aragón, territorio que más recorte ha tenido en estos últimos cuatro años, del 11%, frente al 6% de la media estatal". La gran damnificada, a juicio de FAPAR será la Escuela Rural. "Nosotros consideramos que las enseñanzas básicas y obligatorias deben ser comunes a todos", aseveran.
En el comunicado critican que los itinerarios, que "se inician oficialmente en 3º al elegir el tipo de matemáticas que luego condicionará el curso de 4º de la ESO", solo sirven para "establecer dos categorías de enseñanzas, las de Bachillerato y las de Formación Profesional, claramente irreversibles". "Volvemos a degradar las enseñanzas de FP, tan necesarias para la sociedad y que tanto ha costado que tengan la consideración social que les corresponden", lamentan.
Vincular la titulación de ESO (también la de Bachillerato) a la superación de pruebas (reválidas) es "una desmotivación para el alumnado que ya ha superado los cursos de la Secundaria o del Bachillerato y que por tanto debe obtener su correspondiente titulación sin necesidad de pruebas específicas, que pueden bloquear la continuidad de los estudios en el alumnado, especialmente en ESO, dejando a estos en vías muertas sin formación ni futuro". En este punto FAPAR recuerda que esto se había superado hace años, pero "esta Ley en lugar de mirar al siglo XXI, mira al siglo XX y así es imposible avanzar".
Por último, denuncian la supresión de asignaturas en valores que "deben ser comunes a toda la ciudadanía, como Educación para la Ciudadanía, es dar la espalda a lo que la sociedad está solicitando para formar personas éticas y morales".




