Falsedad, nuevo credo

Buscando la razón (más bien sinrazón) por la que el ejercicio constante de la mentira no pasa factura a los mentirosos, antes bien, los afianza en la admiración social, puede que la cultura religiosa, por desgracia para los creyentes que hacen de su profesión de fe un compromiso de vida, sea una de las causas de esta anomalía ética que triunfa en todos los foros. A nadie se le escapa que la religión, desde tiempo inmemorial, ha usado el mito y el símbolo como herramienta de una cosmovisión trascendente pero también ha desarrollado el germen de la dominación en cada momento histórico y …

Diamante interior. Pilar Iturralde 2024

Buscando la razón (más bien sinrazón) por la que el ejercicio constante de la mentira no pasa factura a los mentirosos, antes bien, los afianza en la admiración social, puede que la cultura religiosa, por desgracia para los creyentes que hacen de su profesión de fe un compromiso de vida, sea una de las causas de esta anomalía ética que triunfa en todos los foros.

A nadie se le escapa que la religión, desde tiempo inmemorial, ha usado el mito y el símbolo como herramienta de una cosmovisión trascendente pero también ha desarrollado el germen de la dominación en cada momento histórico y así el mito y el símbolo acabó siendo un relato de explotación revestido de salvación. No se sabe a ciencia cierta si la verdad arcana habitó algún templo, lo que si se conoce es que la falsedad dominadora habita en las capillas de todos los credos y de todos los cleros. Tal vez por eso los "salvadores" de patrias y altos ideales triunfan a nuestro alrededor gracias a esta simbiosis de la que ambas partes sacan rédito.

En condiciones normales de racionalidad, buena parte de las cosas que copan la actualidad cotidiana no tendrían razón de ser y si un fascio-influencer contradijera abiertamente sus propias soflamas de un orden nuevo, cuando aparece en el mundo real/virtual como salvador de la patria, cabría esperar que su popularidad se desvaneciera. Pues no,.. la realidad no parece funcionar así. Por contra se observa como miles de seguidores de cualquiera de estos analfabetos de cuerpo y alma convencen a su parroquia de imbéciles mendicantes de que todo es una persecución de los poderes del Estado. Bien es verdad que, sin llegar a estos últimos extravíos, desde el "Rey Demerito" hasta partidos políticos al completo, han ejercido la falsedad y la estafa de forma generosa sin que sus seguidores atenúen, siquiera un poquito, sus fidelidades a todo prueba.

¿Porqué pasa todo esto sin que pase nada?. Nada que no sea el cabreo perdido en la nube virtual de un medio como este pobre blog provinciano o de algún otro medio de mucha mayor difusión, pero ambos muy lejos de la atención popular e incapaz  de cambiar la percepción social sobre la falsedad a pesar del octavo mandamiento.

Desde el librepensamiento, la gran mentira, la cumbre de todas las mentiras, sin duda anida en la práctica de la religión que, en cualquiera de sus credos y tras milenios de dominio, no ha hecho sino regar la historia con la sangre de los más desfavorecidos. La consagración al anatema ha sido una exigencia del Dios de la Biblia (cuna de tres religiones) que sigue de vigorosa actualidad y ante la que nada puede el corazón libre de la humanidad. Cuando hay un asesino al mando, los verdugos son legión y cuando un ignorante alcance el pódium del supremacismo son miles los que le pagan para que no se acabó la fiesta.

No faltan quienes creen que la falsedad, como parásito de la religión en todos sus credos, prolifera a sus anchas bajo las distintas creencias y, a partir de ese caldo de cultivo, se extiende por el tejido social como una epidemia planetaria. Una parte de la estructura de lo religioso se convierte en soporte de la falsedad y juntos, bajo ese palio, alumbran el absolutismo, el miedo/odio al otro y el fascio-pensamiento. Se diría que la tradición acoge y protege a la falsedad y la intima proximidad entre ambas desautoriza a la religión mientras naturaliza la falsedad como nuevo credo neoliberal.

Siglos de tradición empapados de las intenciones de muchas gentes buenas pueden ser el aval histórico de la mentira, de una mentira que crece a nuestro alrededor haciendo crecer la explotación y la injusticia que, paradójicamente, las religiones estarían, desde todas las tradiciones, llamadas a combatir.


Publicado originalmente en laribagorzana21.blogspot.com.

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