El primer fin de semana de la segunda edición del Festival Extrarradios se cerró este domingo en Ayerbe con un gran sabor de boca. Tras el intenso concierto de la noche del sábado con Dulzaro, El Nido, Stranded Horse & Boubacar Cissokho y la C.O.S.A, este domingo, en su tercera jornada hubo performance, danza, cine y teatro, abordando a través de estas cuatros disciplinas la importancia del legado perdido, el material y el inmaterial, la herencia familiar; los detalles de la cotidianeidad a través de los objetos y la vida en el pueblo desde esa tensión entre lo rural y lo neorural.
La jornada del domingo comenzó con la representación de la performance "Los objetos", de la compañía Las Jeronimas. Interpretada por Eli López, Miriam Carbonell y David Jiménez. Desde su entorno, ubicado en los pueblos de Santa Engracia, Remolinos y Tauste, proponen hablar de la cotidianeidad de los objetos, fijándose en “esos detalles que no se perciben, mezclado con improvisación de voz y con texto recitado a tres voces y a voces individuales”, explicaban López y Carbonell. La propuesta, “bastante experimental” y basada en el teatro de los objetos, invita a pensar en los objetos que se tienen alrededor todo el rato, y mezclan ese mundo de los objetos, con el de las ideas y con el hecho de que “cada objeto no solo tiene una función sino que una cafetera -por ejemplo- puedes utilizarla en otra cosas”.
A continuación sucedió el espectáculo de danza "Bailaban las perolas" de Pablo Pérez Alonso y Laura López Muñoz, en el que se ha abordado la tensión entre el legado material e inmaterial y quienes son las personas encargadas de mantenerlo. Todo surge de una conversación en un bar, en Alcalá de Gurrea. Un dicho, que “en Casa Antón, por la noche bailaban las perolas”, fue la idea que inspiró a Pérez Alonso. “Esta pieza habla del legado perdido. Nos gustaba mucho ver como detrás de todas las historias que había en relación a esta casa. Nos contaban que había fiestas clandestinas. Nos llamaba la atención que la casa ya no está. Hay un descampado y queda solo un muro. Y nos hacíamos esta pregunta: ¿Qué queda de aquellas vivencias, de esas fiestas y de ese legado?”, ha explicado López Muñoz.
Sobre la historia detrás de ese dicho, de las historias averiguadas en esa investigación “todo tiene una parte de verdad”, explica el bailarín. “Lo primero que nos llegó es que era una casa muy oscura y puede ser que por la noche [debido a esa oscuridad] se cayeran las perolas -cazuela en aragonés- y se quedara todo ahí”. Sin embargo, ese dicho, y las historias que lo envuelven, como la de que se hacían fiestas clandestinas, se enmarca en la época de la posguerra, cuando había muy pocos hombres porque no habían vuelto de la guerra. Se deduce entonces que eran fiestas con muchas mujeres y clandestinas, explican los artistas. Esto y también ell término aragonés, perolas, queda todo sujeto a la interpretación. La pieza cuenta con música original, compuesta por Iván Caramés, que trabaja bastante con folclore, y Luis Orús, de Fraga, consiguiendo de esta forma que la creación —con dramaturgia, danza y música— sucede al mismo tiempo.

Ya en la tarde, se proyectó la película "Lo que queda de ti", de la oscense Gala Gracia. La película ha sido reconocida con la Biznaga de Plata a la Mejor Música en el Festival de Málaga, la Tesela de Oro a la Mejor Película y el Premio de la Crítica “Sergio Balseyro” en el Festival de Alacant, así como el Premio Meridiana a la Mejor Dirección en el Festival Internacional Film & TV de Bari (Italia). Tras su proyección se produjo un conversatorio con la directora, presente en el festival, en el que el público puedo preguntar a la realizadora cuestiones relativas a la elección de las actrices protagonistas, su componente biográfico y sobre cómo se trata de una película que no solo está rodeada en el territorio sino que “refleja muy bien la realidad” de un territorio y una actividad, como es la ganadería extensiva. Un aspecto que ya ha sido resaltado en otros coloquios que han acompañado la proyección en la provincia de la película.
A continuación, los locales del SENPA acogieron el espectáculo "Me voy pal pueblo" de Colectivo TO, presentado en Ayerbe como cierre de la programación del fin de semana de Extrarradios en este municipio. Este espectáculo nació por encargo del CEDER Somontano. Concebida como una serie de sketches breves y cercanos, la obra propone una mirada irónica y afectuosa sobre la despoblación, la llegada de nuevos pobladores y los retos cotidianos de la vida en los pueblos aragoneses. El Colectivo TO, surgido en 2011, reúne a profesionales del teatro, la educación y la educación social que utilizan el arte escénico como herramienta pedagógica y de transformación social. Su sello distintivo es el teatro foro, una modalidad participativa en la que el público forma parte activa de la representación. Buena parte de su trayectoria se centra en la promoción de la igualdad y en la creación de espacios de reflexión crítica en contextos educativos y comunitarios.
La sesión concluyó con una tertulia abierta en la que el público compartió experiencias y reflexiones sobre la vida rural, los servicios, la convivencia y los nuevos modelos de comunidad. El Colectivo TO ha demostrado que un formato sencillo es realmente eficaz para abrir diálogo social desde el teatro, generando espacios de encuentro y conversación sobre la realidad del medio rural.
Cuentacuentos que hipnotizan

La jornada del sábado en Extrarradios comenzó en el Portal del Palacio de Ayerbe con la cuentacuentos Lü de Lürdes, que ofreció su espectáculo "Un cuento lleno de cuentos". Muchas familias que disfrutaban de la mañana en la plaza se acercaron a escuchar sus historias, relatos inspirados en la vida de los pueblos, los animales y la naturaleza, que mantuvieron al público infantil hipnotizado, una hazaña nada fácil. La sesión combinó humor, ternura y participación: varios niños, niñas y familias ayudaron a Lü de Lürdes en uno de los cuentos, y hasta unos muppets glotones hicieron reír al público “devorando” a los más peques. El cierre, a ritmo de Surfin’ Bird de Ramones, convirtió el Portal del Palacio en una fiesta colectiva de risas y baile.
Ya por la tarde, más de 100 personas asistieron a la lectura dramatizada “Cruces y colonos: un paisaje extendido”, de Marta Armingol y Laureano Debat, dentro de la programación de este sábado de Extrarradios. La propuesta parte de una paradoja reveladora: el pueblo natal de Marta, La Cartuja de Monegros, en la “vieja Europa”, tiene apenas 50 años, mientras que el de Laureano, Lobería, en Argentina, cuenta con 150. A partir de esa referencia temporal, ambos autores construyen un diálogo sobre los pueblos de colonización y sobre las personas que fueron a vivir a ellos.
En su recorrido de más de 6.000 kilómetros por estos pueblos, Armingol y Debat recuperan testimonios de familias que llegaron cuando todavía no había casas, de quienes fueron desplazados por la construcción de pantanos o por la expropiación de tierras, y de quienes habitaron pueblos nacidos sobre escenarios tan oscuros como antiguos campos de concentración franquistas. Narran la historia de estos pueblos sin historia. La lectura no se quedó en el pasado: miró también al presente de esos pueblos, donde la vida continúa entre memoria y transformación. Los autores trazan, además, un paralelismo entre los colonos españoles del siglo XX y los migrantes que hoy trabajan en los invernaderos de Almería, estableciendo un puente entre viejas y nuevas formas de desplazamiento y trabajo. Acompañando la performance ha estado la música del grupo Pirámide, que ha aportado el pulso sonoro a un viaje por la historia, la identidad y los paisajes humanos del territorio.

Los modos de hacer de las prácticas artísticas y culturales en el ámbito rural
Qué se entiende por “nuevas ruralidades”, cómo se hace cultura en el ámbito rural y de qué forma las prácticas artísticas y culturales están definiendo las formas de habitar lo rural fueron los ejes por los que transitó el sábado la mesa redonda ‘Cultura y Nuevas ruralidades’, celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Ayerbe, en la que participaron Artur Aparici, miembro del Fòrum de la Nova Ruralitat, Amparo Moroño, gestora cultural de la Mancomunidad Valle del Jerte, y el artista Rafael Tormo, y que fue moderada por Pablo Pérez Terré.
Desde su experiencia la gestora cultural Amparo Morondo reivindicó “la necesidad de activar la cultura y el pensamiento contemporáneo, siempre en diálogo con las realidades actuales”. Y remarcó la importancia de que “desde el arte y la cultura haya una actitud honesta de escucha a las necesidades del territorio”, de forma que “una propuesta artística puede entrar a poner en cuestión o puede ayudar a afrontar los retos” existentes en cada territorio. De hecho, ante la imposibilidad de programar por “falta de presupuesto para Cultura en la Macomunidad”, Morondo practica, en su papel como gestora cultural, ‘el hacer con’ en lugar de ‘el hacer para’, “un modo de hacer basado en el hacer pedagógico, desde lo colaborativo. Esto construye una vecindad que se acostumbra a hacer cosas conjuntas. Y esto es útil para hacer arte pero también para defender un centro de salud”, generándose al mismo tiempo “una red de afectos, un habituarnos a trabajar juntas, en espacios compartidos, que crece de manera exponencial”, explicó.
Por su parte, Rafael Tormo manifestó su oposición a “acogerse” al término nueva ruralidad, del mismo modo que no se acoge a la visión dicotómica, que divide entre “lo urbano y lo rural, entre hombres y mujeres, entre salvaje o cultivado”. “Vivimos en un entorno que normalmente nos administran de una manera conceptual a la que a veces sin darnos cuenta y ocupados por el lenguaje nos sometemos a ello”, señaló. Frente a esto, Tormo ha defendido que se debería “estar hablando de autonomía para ejecutar procesos arriesgados, no porque sean de lo rural, sino por su riesgo, su compromiso, su espacio político, ahí está la batalla”. En la misma línea, Tormo incidió en la necesidad de poner en el centro “la raíz de la problemática porque seguismo sujetos a mantener lo que hemos heredado”. A este respecto, puso como ejemplo “la disputa conceptual de qué tiene que ser los museos y los centros de arte. No pueden ser espacios solamente de archivos, sino que tienen que ser espacios que puedan ser atravesados, que sean más amables” frente a esa idea de que sean lugares entendidos como “el paraninfo de los ilustrados”.
Como sociólogo y cofundador del Fòrum de la Nova Ruralitat, Artur Aparici explicó la importancia de consolidar la vinculación entre la universidad, en este caso la Jaume I, y el entorno a través de un programa de extensión universitaria “que se proyectaba absolutamente hacia el mundo rural”. Un trabajo “silencioso y sin grandes pretensiones mediáticas que ha hecho posible que años más tarde apareciera el Fòrum de la Nova Ruralitat que es un espacio de convergencia entre el activismo rural y el mundo académico que se interesa por los temas del ámbito rural, fundamentalmente del área de Sociología, pero también de otras áreas”. Una segunda cuestión importante que planteó Aparici es cómo el término “nuevas ruralidades” no es tan nuevo, sino que se remonta a la etapa posterior al éxodo rural en los años 60 y 70, pues entonces “los pueblos se tuvieron que reinventar y se reinventaron a partir de una pirámides poblacionales muy envejecidas”. El sociólogo defendió que “la línea temporal rural es diferente a la línea temporal urbana”, por lo que el futuro de un pueblo no es ser una ciudad sino ser un pueblo mejor”. De ahí, continuó, que “el arte y la cultura que se hace en lo rural se tiene que situar en un espacio y un tiempo con unas necesidades lógicas completamente distintas” a las de la ciudad “y responden a necesidades distintas”.
Extrarradios continúa en Almudévar

Con el primer fin de semana concluido por todo lo alto, este próximo, los días 7, 8 y 9 de noviembre, Extrarradios llegará a Almudévar, donde arrancará el viernes con la exposición fotográfica “Casa Solano” de Esther Naval. En ella, esta grausina revisa sus identidades y su referencia de hogar, a través del entorno rural propio, rastreando los hilos que componen el nudo que conforma su familia. A continuación, la banda de fast metal Humanity, integrado por jóvenes de Almudévar, será la encargada de amenizar la noche del viernes.
Y a las 20:00, una nueva mesa redonda abordará diferentes experiencias culturales en el medio rural altoaragonés. El Centro Cultural de Almudévar acogerá este conversatorio moderado por Luis Lles, y que contará con representantes de festivales y espacios culturales del territorio, como Jesús Arbués (Corral de García); Luis Casáus (Corral de comedias de Robres); Pilar Amorós (Casa de los Títeres de Abizanda); Toche Menal (Casa Chuglar de Berdún); Miguel Cordero (Muestra de Cine más Pequeña del Mundo de Ascaso); Elena Pérez (Festival Lo Mon Contemporáneo de Hecho); y Pablo Pérez Terré (Festival Estoesloquehay).
Cómic y novela gráfica son la propuesta para la sobremesa del sábado 8, también en el Centro Cultural de Almudévar, con la presentación a las 17:30 del cómic “Elrow. Orígenes (1870-2025)”, de Xavier Morató y Josep Giró, y de la novela gráfica “Barbecho”, de David Sáncho. A continuación, tendrá lugar la proyección del documental “Habitar la nada”, de Eduardo de la Cruz y Amalia Sesma. Y a partir de las 22:00, la Sala Coliseum volverá a abrir sus puertas a la propuesta musical que se propone en la sesión ‘Orgullo rural y eclosión sonora II’. Sus protagonistas: Trucs, el proyecto musical y performativo creado por Alexis Toussaint y Romain Colautti; la reinvención del folclore ibérico desde la electrónica de Isla Kume, integrado por Andrés Campo y Laura Sorribas; el hip-hop inconformista de la sudafricana Yugen Blakrok y el regreso a las raíces de Sanguijuelas del Guadiana.
Los títeres y un espectáculo teatral clausurarán la jornada del domingo y con ella la segunda edición de Extrarradios. Los Titiriteros de Binéfar representarán al aire libre “La fábula de la raposa”, la historia de un abuelo, último habitante de una aldea del Pirineo, y su relación con una raposa (zorra) que vive en el mismo entorno. La compañía Elía & Uxía presentarán la obra “Orgullo Rural”, propuesta con la que transitan recuerdos personales y lugares comunes, y relatos que hablan de niñez en un pueblo de la Meseta Castellana.




