El XIV descenso de nabatas se ha caracterizado por la rápidez, debido a un buen caudal de deshielo y la pericia y habilidad de los 13 nabateros y nabateras, ocho al cargo de la nabata de tres trampos y cinco en la de dos trampos. Nabateros y nabateras de Biscarrués, Santolaria, Uesca, Ayerbe, Murillo y Echo entre los que se encontraba la nueva nabatera y alcaldesa de Murillo de Galligo.
Este decimocuarto descenso ha mostrado la consolidación de este referente turístico en la Comarca de la Plana de Uesca que ha contado de nuevo con gran cantidad público tanto en la salida como en el Puente de Murillo de Galligo, como en la llegada en el puente Santolaria de Galligo. Es en el puente de hierro de Santolaria donde mayor concentración de público se han encontrado las nabatas a su paso, de tal forma que los coches han llenado toda la carretera y las playas para verlas pasar desde diferentes perspectivas.
A la navegación le ha acompañado un tiempo soleado con la única complicación este año ha sido el fuerte viento que arrastraba lateralmente a las nabatas y que ha puesto a prueba la pericia de los nabateras y nabateros.
Ambas nabatas han pasado bien los dos pasos complicados: debajo del puente de Murillo que se ha realizado con pericia pese a la gran velocidad que han cogido al concentrarse la corriente por un canal estrecho de agua que se forma entre la cimentación del puente. El segundo paso conocido como "la lavadora" complicado por el trazado del río con curvas y bloques de piedra caídos también se ha sorteado con destreza.
En ambos pasos y en otros lugares con más oleaje la nabata se inunda parcialmente remojando bien a nabateros y nabateras. Como es tradición se ha hecho una pequeña parada para reponer fuerzas en la zona de "a barca" de Santolaria donde también numeroso público acompaña el almuerzo nabatero.
Para finalizar se ha realizado el último tramo con unos rápidos y una curva complicada en la zona del molinaz en la que también hay que esquivar la pilona del antiguo puente medieval conocido como "pontaz". La llegada por al Puente de Hierro abarrotado de gente ha estado cargada de emoción.
Ambas nabatas han realizado una vuelta pinta-coda que visualmente es muy atractiva y que supone un último esfuerzo nabatero. A la llegada a la playa, familiares y amigos han abrazado efusivamente a nabateros y nabateras.
Las jornadas han finalizado con una comida de convivencia en Biscarrúes, para más de ciento cincuenta personas, entre los que han estado representantes en las cortes aragonesas y del estado español, que ha servido para celebrar el éxito, tanto del descenso de nabatas como de las Jornadas del río Galligo, en unos días realmente intensos en la Galliguera.
Este año han participado en las tareas de montaje de las nabatas vecinos y vecinas del río Aragón, procedentes de Artieda, que planean realizar un descenso de nabatas, como se realizaba en el pasado en su tramo fluvial, antes de que embalse pusiera freno al Aragón.

