¿Existirá Aragón tras la pandemia del COVID-19?

El sistema-mundo capitalista gripó su motor por causa de un virus. Todo pareció detenerse. Todes hacíamos propósito de enmienda: ¡De esta saldremos todes juntes! ¡las personas primero! ¡que nadie se quede atrás! Una vez más, cantos de sirena en un país sin mar.

Bordas en Sant Chuan de Plan. Foto Dina Spencer (Unsplash)

Todas las épocas históricas son excepcionales para quienes las viven. Por tanto, y aunque será después la historia universal quien coloque las piezas del puzzle en su lugar adecuado, a todes hoy nos parece vivir la más excepcional y decisiva época del ser humano.

Durante el último siglo el sistema económico capitalista ha afianzado su dominio sobre economías, estados, pueblos, y personas. Sus auto crisis son conocidas, cíclicas, y reincidentes. Sus resultados también: mayor acumulación de riqueza en unas pocas manos, y mayor pobreza para el resto del planeta.

Sin embargo, ya en la anterior crisis-estafa, la del 2008, con el estallido de las hipotecas basura norteamericanas y el traspaso de enormes cantidades de la riqueza de todes para ‘salvar a los bancos’, se empezaron a oír voces críticas desde dentro de las esferas del poder capitalista. Se habló de ‘refundar’ el capitalismo, de ponerle bridas, de volver a un capitalismo de rostro amable -oxímoron de libro-, de regular el libre mercado, de repensar la globalización, e incluso de ‘nacionalizar’ los sectores esenciales. Diez años después la única gran certeza es que nada de esto se ha hecho.

Otra certeza es que nunca en su historia la humanidad ha generado tanta riqueza (incluyendo conocimiento), así como que la desigualdad entre ricos -extraordinariamente ricos- y el resto cada día es mayor. Así, se deduce que la desigualdad es consustancial al sistema capitalista. Un sistema que parece adaptarse como un virus contra nuestras vidas, contra la vida.

En estos días, cuando el confinamiento forzoso nos debería permitir algunos momentos de reflexión -con permiso de la sobrecarga del teletrabajo- una pregunta flota en la redacción de AraInfo ¿tendremos lista una vacuna contra el virus capitalista cuando volvamos a pisar las calles?

Parece que no, que no solo no se vislumbra esa ‘vacuna’ contra el virus capitalista, sino que las soluciones son ‘más de lo mismo’, eso sí ¡todes juntes contra el COVID19! ¡a por ellos oeoeoe! Apluadamos al personal sanitario con la mano izquierda, y recortemos sus medios, herramientas, y salarios con la mano derecha. Y, sobre todo, ‘con el esfuerzo de todes, volveremos a la normalidad’, escondiendo que la normalidad capitalista es desigualdad, pobreza para la mayoría, sufrimiento para una gran parte de la humanidad, y desesperación para miles de seres humanos privados de las mínimas condiciones para la vida.

Pero el motor capitalista se frenó de golpe cuando la clase trabajadora tuvo que confinarse, ponerse a refugio para salvar la vida, dejar de producir y generar riqueza para garantizar la superviviencia, y elegir entre salvar la vida o salvar al sistema capitalista. Una vez más aparecen expuestas las vergüenzas del sistema-mundo capitalista. Una vez más se comprueba su ineficacia, económica y vital. Una vez más se comprueba que cuando vienen mal dadas el sistema capitalista es el más inútil de los sistemas.

Ante este panorama ¿podrá continuar existiendo Aragón? En AraInfo pensamos que sí. Que Aragón es un pequeño país milenario que ha superado graves acontecimientos históricos, naturales, y sociales, que ha cedido y recuperado soberanía política en diferentes ocasiones, pero que también sobrevivirá al COVID19 y al sistema-mundo capitalista. Porque pensamos que su dimensión y su sociedad poseen una escala eficiente para el desarrollo de la vida. Pero que para ello, para que Aragón sobreviva, para que la comunidad humana que vive en Aragón sobreviva, debemos acometer cambios profundos, intensos, y duraderos.

Porque queridas lectoras y lectores, tras la crisis provocada por el COVID-19, vendrán otras. Veremos otros virus, quizá incluso más letales. Veremos cataclismos naturales de consecuencias no previstas. Veremos crisis-estafas de nuevas burbujas que explotan. Y veremos como, la conocida comúnmente como, crisis climática, golpea nuestras sociedades y al planeta en su conjunto. O nos preparamos desde ya para mitigarlas o se nos llevarán por delante.

Y para ello, nuevamente, proponemos humildemente abrir el debate del cambio de modelo social, político, y económico que necesita Aragón, su comunidad humana, para sobrevivir. Y pensamos que incidir en el error, esto es, rescatar al sistema-mundo capitalista, no es más que pan para hoy -para unas pocas- y hambre -para todas- mañana.

Por eso pensamos que el futuro de Aragón no puede pasar por copiar modelos que conocemos fracasados. Pensamos que Aragón no puede basar su futuro económico exclusivamente en la logística, los tocinos, el ladrillo, y el turismo. Sectores, que en manos del libre mercado, ya han demostrado su ineficacia.

Pensamos que Aragón tiene una escala humana, territorial, y política adecuada para innovar. Creemos que debe crecer el sector público, pero no solo el sanitario, educativo, y de servicios sociales, que también, sino todos los sectores. Que todas las administraciones aragonesas deben aunar fuerzas para fortalecer el sector público y trabajar hacia una economía planificada.

Sabemos que solo el sector público y los sistemas cooperativos son capaces de adaptarse y sobrevivir a las crisis, haciéndolo además con los menores daños sociales. Sabemos que Aragón necesita empresas públicas que gestionen lo importante, lo esencial para la vida, y que las telecomunicaciones, la energía, el agua,…, no pueden estar en manos de especuladores. Sabemos que los cuidados tienen gran valor, y pocas veces el mismo importe.

Pensamos que Aragón debe planificar su futuro económico en base a un fuerte sector público, y también cooperativo, reforzando la inversión en proyectos de ciencia e investigación, aumentando el presupuesto sanitario y educativo, apoyando al sector agroecológico, creando una red comarcal de empresas públicas de producción de bienes y servicios ‘esenciales’, creando estructura pública para que germine la cultura en libertad, mejorando la inversión de nuestra universidad pública, o creando empresas públicas de distribución.

También creemos que Aragón es un país ideal para desarrollar un Gran Pacto Verde -New Green Deal- como eje de sus políticas económicas públicas y cooperativas. Un gran pacto de país que incluya las anteriores propuestas y ponga, ahora sí, la vida por delante de la economía.

Como decíamos son propuestas, simples apuntes, para el debate. Porque nosotres tenemos pocas certezas y casi todas las dudas. Pero finalmente, como tercera certeza, sabemos que si no cambiamos el modelo económico en la próxima crisis además de sufrimiento e incertidumbre, volveremos a ver el chalaneo de nuestras gobernantes mendigando mascarillas, guantes y respiradores en cualquier pista de aterrizaje de cualquier aeropuerto del sistema-mundo capitalista.

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