Varios colectivos estudiantiles y juveniles se están concentrando este viernes, 18 de septiembre, ante el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, coincidiendo con la Apertura Oficial del Curso Académico, para exigir a la institución académica la reapertura del Colegio Mayor Santa Isabel, cerrado desde 2021. Las organizaciones denuncian la falta de alojamiento público para estudiantes y reclaman que el antiguo colegio mayor vuelva a destinarse a habitaciones para estudiantes.
Los colectivos firmantes señalan que la necesidad de alojamiento durante el curso académico está directamente vinculada a los estudios superiores y denuncian que existe una "carencia histórica de iniciativas públicas de alojamiento destinado a estudiantes", que en buena medida encuentran alojamiento en el mercado privado. A su juicio, el volumen de negocio generado por esta situación ha llevado también al gran capital privado a identificar el sector residencial estudiantil como una oportunidad de negocio.
Como ejemplo, apuntan a las nuevas ofertas residenciales privadas, que anuncian alojamientos desde 405 euros mensuales, como ocurre con Xior Student Housing Spain en el edificio público de Pontoneros, o desde 520 euros al mes en la nueva residencia Bravo del ACTUR. Frente a estos precios, recuerdan que los estudiantes becarios perciben una cuantía de residencia del Ministerio de Educación y Formación Profesional de 2.700 euros. "Esta cantidad, a pesar de haber subido en los últimos años, es insuficiente ante la voracidad del mercado residencial", sostienen.
Para las organizaciones, esta situación demuestra que las ayudas económicas por sí solas no resuelven el problema. "La solución no son sólo las ayudas, sino un parque público de residencias y viviendas para estudiantes con precios según rentas", defienden.
Los datos de la Universidad de Zaragoza correspondientes al curso 2022-23 muestran, según el comunicado, la dimensión de la necesidad de alojamiento vinculada a la movilidad estudiantil. Ese curso, 25.747 estudiantes cursaron grados en la Universidad de Zaragoza y 13.169 tenían su domicilio familiar en un municipio distinto al de la ubicación de su facultad o escuela. Esto supone un 51,14% del alumnado, que debe recurrir al transporte interurbano o a residencias y pisos de alquiler para poder cursar sus estudios.
La situación, apuntan, se intensifica en los campus periféricos. En Huesca, 2.182 estudiantes tenían su domicilio familiar en otro municipio, el 84,27% de las matrículas. En Teruel eran 1.427 estudiantes, el 78,92%, mientras que en La Almunia la cifra alcanzaba los 615 estudiantes, el 95,79% de las matrículas.
"Las señales son muy serias", advierten los colectivos estudiantiles, que también citan a la Asociación de Usuarios Financieros para señalar que el 14% de los créditos al consumo se destinan actualmente a gastos relacionados con los estudios universitarios. "O controlamos este problema o los estudios superiores serán una cuestión de clase", subrayan.
Ante esta situación, las organizaciones exigen a la Universidad de Zaragoza que reforme y reabra el Colegio Mayor Santa Isabel, cerrado desde 2021, y que sus instalaciones se destinen "sin duda" a habitaciones para estudiantes.
La movilización se desarrolla este viernes a las 11.00 horas en el edificio Paraninfo, en el marco de la Apertura Oficial del Curso Académico, con la participación de los colectivos universitarios firmantes: Colectivo Movida, Mejora Unizar, Magenta LGTB, Frente de Estudiantes, Integra Voluntariado Joven, Mujeres Libres y EDU.





