Eurovisión blanquea el genocidio de Israel en Palestina

La Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del festival, ha tomado la decisión de permitir que Israel participe en Eurovisión a pesar de la masacre que está cometiendo en Palestina y del aumento de las peticiones mundiales que piden expulsar y boicotear al Estado sionista

08 febrero, 2024. 12:04
Imagen utilizada en redes sociales para promover el boicot a Eurovisión.

Comprendemos las preocupaciones y las profundas convicciones sobre el actual conflicto en Oriente Medio, pero estamos comprometidos a asegurar que el festival de Eurovisión siga siendo un evento apolítico, en el que compiten artistas y cadenas de difusión, no gobiernos”, argumentan desde la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora de Eurovisión.

Vetos y sanciones por exhibir banderas

Pero la decisión política de no vetar a Israel contrasta mucho con los numerosos vetos que Eurovisión ha ido aplicando a lo largo de su trayectoria. Llegando incluso a prohibir las banderas de Palestina, Kosovo, Transnistria, dos de Crimea, la República Popular de Donetsk, la República del Artsaj (Nagorno Karabaj) o la República Turca del Norte de Chipre.

Asimismo, en el año 2016 prohibió también la ikurriña, bandera oficial del País Vasco, incluyéndola en la lista de “banderas especialmente prohibidas”, equiparándola con la del ISIS. Finalmente, la organización rectificó y sacó de esa lista a la ikurriña.

La represión por parte de Eurovisión es tal, que llegó incluso a multar a Islandia en el año 2019 a raíz de que en la edición celebrada en Tel Aviv su representante, la banda Hatari, mostrara la bandera de Palestina durante las votaciones.

También en el certamen del año 2016 ocurrió algo análogo cuando la representante de Armenia, Iveta Mukuchyan, mostró la bandera de Nagorno Karabaj, una región en conflicto directo con Azerbaiyán, agudizado especialmente tras la desintegración de la URSS. La visualización de la bandera no sentó nada bien a la delegación azerí ni a la UER, que condenó “estrictamente el ondeamiento de la bandera”, amenazó con expulsar a Armenia y anunció una sanción contra la ARMVT, televisión pública armenia.

Bielorrusia, vetada y suspendida de Eurovisión

Otro ejemplo más de la hipocresía de la organización de Eurovisión se produjo en la edición de 2021, cuando la canción presentada por Bielorrusia para participar fue descalificada la EAR por poner “en cuestión la naturaleza apolítica del festival”. Posteriormente el país mandó un segundo tema que también fue descalificado excusándose de nuevo en que contenía tintes políticos.

Finalmente, Eurovisión decidió suspender a la compañía nacional de radio y televisión de Bielorrusia (BTCR), alegando que el país había “suprimido la libertad de prensa”. Por su parte, en la nota de prensa publicada por la BTCR explicaban: “Sabemos desde hace mucho tiempo que van a suspender nuestra pertenencia a la organización. Al principio queríamos dejar la UER nosotros mismos, pero cualquier farsa debe llevarse a su clímax”. Desde ese año Bielorrusia ya no participa en el festival.

La decisión de vetar a Bielorrusia por el contenido “político” de las letras de las canciones contrasta mucho con la permisividad del festival con otro tipo de canciones a lo largo de su trayectoria. Un claro ejemplo fue ‘1944’, canción antisovietica con la que Ucrania ganó en el año 2016. Sin embargo, el festival no censuró el tema ni suspendió relaciones con Ucrania.

Rusia no, pero Israel sí: boicot a Eurovisión

Otro ejemplo de lo “apolítico” que es el festival lo encontramos cuando la UER decidió expulsar a Rusia en el año 2022 argumentando que “la inclusión de una candidatura rusa en el certamen (...) trajera descrédito a la competición”, e insistiendo en el mantra de que son un órgano “apolítico”.

Una decisión que, de nuevo, contrasta mucho con la permisividad y blanqueamiento que está haciendo del Estado terrorista y sionista de Israel. Ya que mientras este sigue asesinando a miles y miles de palestinos, en un claro genocidio planificado, ni la organización ha anunciado su expulsión ni han prohibido de su bandera.

Esta decisión ha originado que cada vez haya más voces que piden que Israel no participe en Eurovisión y ya se ha lanzado una campaña de boicot a la edición del 2024 que se celebrará en mayo en Suecia.

También el representante de Gran Bretaña, Olly Alexander, firmó un manifiesto en el que se pide un alto el fuego y se acusa a Israel de condenar al pueblo palestino a vivir en un “régimen de apartheid” y de cometer “crímenes atroces contra la humanidad”.

¿Un festival “apolítico”?

Llegados a este punto queda bastante claro que tras la máscara del festival de Eurovisión se esconde un actor político de primer nivel, que utiliza la etiqueta y el mantra de festival “apolítico” como mera estrategia para legitimarse ante un público cada vez más crítico con sus decisiones políticas.

No podemos olvidar tampoco el papel crucial que jugó la OTAN en los orígenes de Eurovisión, tal que estuvo a punto de llamarse Festival del Atlántico Norte. Por ello, hay quienes remarcan la influencia e importancia de la OTAN en el festival, ya que en el año 2022 ganó Ucrania y en el 2023 Finlandia y Suecia, últimas adhesiones a la alianza militar.

Sin duda Eurovisión es un festival “apolítico”. Tan “apolítico” que se ha convertido en el “brazo pop de la OTAN” y en un perfecto cómplice del genocidio que está cometiendo Israel en Palestina.


Más información del genocidio en Palestina en este especial.

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