Esquivar una desigualdad más

Varios telediarios han mostrado imágenes de los dirigentes de la ONU y la OMS pidiendo a los gobiernos de occidente (Unión Europea, Canadá, Japón, Australia...) que se comprometan a hacer llegar la vacuna del coronavirus a toda la población del planeta. Los estados más ricos parece ser que no se acaban de sentirse obligados a dicha acción conjunta y global, ¿sino a que se debe el reclamo de dicho compromiso por parte de los dirigentes de los organismos internacionales?, hacerlo obligaría a realizar un esfuerzo económico importante a los estados del primer mundo y a las empresas que fabrican e …

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Varios telediarios han mostrado imágenes de los dirigentes de la ONU y la OMS pidiendo a los gobiernos de occidente (Unión Europea, Canadá, Japón, Australia...) que se comprometan a hacer llegar la vacuna del coronavirus a toda la población del planeta. Los estados más ricos parece ser que no se acaban de sentirse obligados a dicha acción conjunta y global, ¿sino a que se debe el reclamo de dicho compromiso por parte de los dirigentes de los organismos internacionales?, hacerlo obligaría a realizar un esfuerzo económico importante a los estados del primer mundo y a las empresas que fabrican e investigan las vacunas y los medicamentos, se solicita la intervención para detener y solucionar la pandemia es decir evitar el mayor número de contagios y muertes posible... para intentar erradicarla.

No me cabe la menor duda que una inmensa mayoría de los ciudadanos de los países con capacidad económica para ayudar está absolutamente a favor de esta acción global, pero resulta que hace entre un y cuatro años que se votaron a los diferentes gobiernos de estos estados y son estos los que tienen el poder para tomar la decisión en algo que no constaba en sus programas por lo que les es fácil ignorarlo si no se adecua a sus planificaciones políticas.

Parece ser, por la manera en que se han desenvuelto los contagios y las olas de los mismos, por las declaraciones de los responsables gubernamentales y las de los diferentes portavoces de las farmacéuticas, que detrás de las consecuencias del virus se ha creado toda una estrategia económica por parte de las industrias farmacéuticas basada en una carrera por encontrar la solución mejor y más práctica para producir y vender el mayor número de dosis de la vacuna a unos buenos clientes los gobiernos occidentales en primer término, al margen no debemos olvidar los suculentos beneficios de los lobbies sanitarios en los países que alquilan sus servicios a los estados o directamente atienden de forma privada.

Estos son unos entramados económicos claros que desean marcar los tiempos para poder tener el mayor beneficio posible. Hoy leía que un país rico como Sudáfrica, pero a la vez el más castigado por el virus de África espera tener las dosis de vacuna el segundo semestre del 2021... en Europa hay estados que empiezan este mes....

El otro beneficio que parece existir es el de la economía neoliberal. Hasta que punto no le interesa tener toda una parte de la población controlada por epidemias no ya pandemias para poder decidir el momento de incorporarlos al trabajo en un occidente cuya población envejece y necesitará mano de obra sana, de que manera la pandemia es una arma que puede hacer retroceder el estatus de libertades universales, sin que los ciudadanos lo deseen, 100 años restableciendo un colonialismo económico a partir de un control sanitario.

Porque los dirigentes de las organizaciones internacionales claman, pues entre otras cosas porque desde que en 2014 se creó el programa 90 90 90 para la pandemia del VIH que quería conseguir concretamente: "Que en 2020 el 90% de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico respecto al VIH. Que en 2020 el 90% de las personas diagnosticadas con el VIH reciban terapia antirretrovírica continuada. Que en 2020 el 90% de las personas que reciben terapia antirretrovírica tengan supresión viral". Las cifras reales en el 2019 son 81% 67% y 59% respectivamente (datos ONUSIDA septiembre 2020) a los tres objetivos para el 2020, si además añadimos otra cifra espeluznante: en el año 1995 pico de la infección, los fallecimientos por causas del SIDA fueron oficialmente en el mundo 810.000 y en un país como España 5.500, en el 2019 en este mismo país fueron 315 es decir el 6% que 25 años antes en cambio los del conjunto del mundo 690.000, si a la cifra que teníamos en el año 1995 le restamos el 94% menos de los fallecidos en occidente es muy posible 24 años más tarde en las zonas más desfavorecidas el número de muertos sea mayor pese a los esfuerzos de las organizaciones internacionales coordinadas por ONUSIDA, todo ello no se consigue principalmente por la falta de inversión internacional al no poder llegar de forma transparente a todos los afectados.

Por otro lado en unos meses hemos sido testigos unos cambios de normas y movilidad por necesidades del coronavirus que nunca hubiéramos imaginado y han sido aceptadas mayoritariamente por toda la población, en todos los países las legislaciones lo permitían, cualquier medida drástica que provenga de esta situación trasladada a nivel global controlada desde occidente casi podría parecer normal al ciudadano occidental después de lo ocurrido estos últimos meses, no le parecería una falta de libertad al revés se podría disfrazar de proteccionismo.

El combatir contra las pandemias requiere un esfuerzo económico muy importante por parte de los estados y las industrias, pero la decisión debe estar en manos de los ciudadanos que deben obligar a los gobiernos a actuar de forma global.

Es muy difícil con la afloración de partidos populistas y anti migratorios conseguir la voluntad moral y ética de la sociedad, todo se disfraza en discursos con grandilocuencias e intenciones mojigatas que buscan asustar al ciudadano y culpabilizar de los males o faltas de servicios a la emigración clasificándose en función de su raza, religión, casta, capacidades, orientación sexual, nacionalidad y ahora le añadirán carnet sanitario internacional..., dentro de poco los campos de refugiados de Turquía o Marruecos se multiplicarán con un elemento más que añadir a la necesidad del control migratorio en un tema como la sanidad (aquí habrá suculento negocio también) haciendo exámenes filtro con alta carga de interseccionalidad discriminatoria.

Al margen si añadimos el coronavirus al hambre, la falta de agua potable, la desnutrición, cambio climático... una acción no global teniendo en cuenta con el nivel de evolución social que sea ha desarrollado significaría diezmar la población conscientemente (limpieza etnia) la culpa no dejaría de ser los ciudadanos que permiten que haya estadistas que lo consientan. No nos engañemos todo el interés de los estados y del sistema, que no tiene ni ética ni moral, en solventar el coronavirus es para volver a producir y consumir en su mercado más solvente, luego lo más fácil es que deje de ser prioritario y se externalice su solución ralentizando mientras produce beneficios...

Si ocurriera todo esto supondría volver al colonialismo del siglo XIX.

Si no aprendemos a actuar globalmente para protegernos entre nosotros como especie difícilmente lo haremos de manera conjunta para combatir el cambio climático que llama a la puerta que se les avecina a nuestros hijos y nietos, el planeta clama con avisos de diferente tipo, no le sobramos nosotros le sobra nuestra manera tratar el medio ambiente, los mismos que repudian la emigración niegan que se tengan que tomar medidas contra el cambio climático, no dejan de ser mojigatos con perjuicios moral retrógrada y ética nula.

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