Las guerras hieden, hieren, escarnecen. Hieden, por el olor de las ganancias a tanto el muerto. Hieren, por el horror y la inventiva para matar más. Escarnecen, por la burla hacia las y los ciudadanos con la mentira uniformada del relato en la mayoría de los medios
Es difícil hacer una crónica de un acto hecho desde el corazón de muchos. Parodiando a un político de quien no querría saber ni el nombre de su pueblo, “pocas veces tanta gente, con tan pocos medios, con tan pocos focos mediáticos, ha hecho tanto por la idea de la paz”.
Porque han sido muchas las personas y organizaciones que han puesto lo mejor que tenían, su tiempo y su generosidad, para tejer una campaña de concienciación ciudadana hacia la destrucción de las guerras. Este martes, en la pantalla, se han reflejado esos cientos de personas y las docenas de organizaciones cívicas que han contribuido, con su grano de arena, en la campaña culminada hasta la fecha por esta gala en donde la danza, el humor y la música se combinan con la palabra para invocar la Paz.

Estas personas y organizaciones las personalizamos, hoy: el Teatro de las Esquinas cediendo sala, medios, personal y alegría. Las y los artistas que, de manera altruista, han logrado que, el acto, posea una calidad artística por encima de cualquier duda. Gracias a Patri Coronas por su maravillosa conducción de la función, humana, versátil, con gracia y galanura. A los grupos de baile, tanto palestinos como saharauis, que han alegrado con sus danzas y su vitalidad. Con la elegancia de una dignidad que dos dictadores no han podido arrebatarles. A la maravillosa violinista ucraniana Tereza Polyvka que ha rescatado de sus llanuras verdes una melodía tan triste como bella. A Rubén Jiménez por esas palabras hechas música que arranca, por rumbas, soleares o alegrías a su compañera, la guitarra. A Viki Lafuente, dolida por una enfermedad imprevista. Y a las canciones de Isabel Marco y su grupo, frescas y jóvenes como ellos.
Hay ocasiones en que el verso de Celaya retumba; en donde asquean los lavatorios de manos de quienes conciben la poesía, la palabra, los actos, como un lujo intrascendente. Y hay que mancharse, tomar partido. Creemos que esta, más que nunca, es una de ellas en la Historia
Evidentemente, los medios informativos que informan sesgadamente nos han ninguneado. AraInfo no, sabe y sabemos qué es un periodismo objetivo y valiente. Le damos las gracias por ser esa excepción que salva, en la parte informativa que le corresponde, a la profesión.

La Asamblea Ciudadana por la Paz y contra las Guerras continúa. Lo hace porque sigue lejos la bandera de la paz; porque representantes que no lo son, bajo el sentir de los y las ciudadanas en este asunto, quieren hacernos comulgar con ruedas de molino, huyendo hacia adelante con el objetivo del rearme; prosigue porque, lejos de trabajar por la paz aquellos que elegimos, lo que hacen es discurrir por el aumento de las empresas fabricando la muerte en algún lugar, eso que le llaman, eufemísticamente, el hub militar. Por todo ello, debemos seguir concienciando de que no habrá paz justa y duradera hasta el desarme total y universal.
Pertenecer al género humano no solo encarna el recreo, el deleite, la fiesta o la alegría. También significa tener conciencia y apuntar con el índice al que mata, al que sonríe, a quien ampara, cínicamente, al verdugo. Sin excusas.

