¿Es Zaragoza la quinta ciudad de España?

➡️ La Zaragoza del millón de habitantes ➡️ El contraste: la despoblación. El problema que no cesa

Gráfico: Rubén Ramos

Antes de seguir leyendo es necesaria una consideración previa. Si por ciudad entendemos un municipio la respuesta a la pregunta del titular es categórica: Sí. Efectivamente, con más de 664.000 habitantes según el padrón de 2017 (el último del que hay datos definitivos disponibles), Zaragoza es el quinto municipio más poblado del Estado. No muy lejos ya del cuarto (Sevilla, con casi 690.000 habitantes), pero todavía quinto.

Lo cierto es, sin embargo, que a día de hoy el concepto de ciudad estaría reñido (o al menos en plena discusión) con la propia realidad. A lo largo y ancho del planeta nos encontramos con que las ciudades representan cada vez más nudos en los que se interrelacionan diferentes entidades de población, pertenezcan o no a la misma unidad administrativa (el municipio).

El Ministerio de Fomento del Gobierno de España edita anualmente un informe en el que se analiza el papel que desempeñan las denominadas “áreas urbanas” en la vertebración territorial del Estado. En él se detalla que en las áreas de más de 50.000 habitantes “vive el 68% de la población española y se concentra el 75% del empleo, por lo que su papel es esencial en la actividad de  la economía española, en la sostenibilidad ambiental y en la cohesión social”. La ciudad de este modo se dibujaría como una red de interdependencias, con importantes flujos de población flotante que, a lo largo del día, se desplazan por diferentes municipios que la conforman.

Una de las voces aragonesas autorizadas en la materia de sociología de la ciudad es el profesor David Baringo, quien actualmente trabaja para el Banco Mundial  en Washington. Para Baringo “en efecto, Zaragoza es el quinto municipio en población (si se tiene en cuenta la población censada), pero el tamaño de su zona metropolitana es menor que el de cualquier municipio equivalente. Si se tiene en cuenta la población provincial, hay provincias densamente urbanizadas como Bizkaia o Alicante que por sí solas ya tienen más población censada que Zaragoza”. La conclusión, por lo tanto, cae por su propio peso: “Zaragoza es una zona metropolitana pequeña en el contexto español y en el Sudeste europeo”.

En ese caso, si nos atenemos a las áreas metropolitanas… ¿En qué posición se encontraría Zaragoza? Existen diferentes índices o mediciones. Si nos regimos por lo que marca el Ministerio de Fomento, el área metropolitana de la capital aragonesa se encontraría en octava posición. En este caso, además de los cuatro municipios más poblados superarían al área zaragozana Málaga, Bilbo y Asturies.

Gráfico 1. Población de las áreas metropolitanas españolas

La principal razón de que Zaragoza se sitúe tres posiciones por debajo de la que ocupa como municipio se encuentra a su alrededor. El área metropolitana de Zaragoza, si exceptuamos su principal ciudad, tan solo cuenta con algo más de 75.000 habitantes (cifras del padrón municipal de 2016). Se trata de la menos poblada de entre las diez principales áreas urbanas españolas. De hecho, la diferencia es más que considerable con la inmediatamente anterior, la de Murcia, que tiene más de 200.000 habitantes (casi tres veces más que la zaragozana). Los alrededores de la capital aragonesa se encuentran también mucho menos poblados que los de otras áreas urbanas que se sitúan incluso por debajo de las diez más grandes, como puede ser el caso de Cádiz, Vigo, Palma de Mallorca o Gran Canaria.

Son algunas de las consecuencias del desierto poblacional aragonés. No hay que olvidar que la comarca de Zaragoza, de la que en estos momentos se debate su constitución en las Cortes, es la más poblada de Aragón aún en el caso de que no se cuente la población de la capital.

En el supuesto de que se incorporara la comarca de la Plana de Uesca (la segunda más poblada de Aragón) al área urbana de Zaragoza la situación tampoco cambiaría mucho. Sumando sus casi 70.000 habitantes Zaragoza continuaría en octava posición de esta particular clasificación, acercándose, eso sí, al área de Asturies.

Como  se puede observar con un mero análisis de los datos se desbarata la imagen de Zaragoza como “quinta ciudad de España”, que suele servir para  reivindicar la posición de la ciudad en su entorno y es empleada, como se dice vulgarmente, tanto para un roto como para un descosido. De hecho, en conversaciones informales se suele especular con una posición incluso superior en cuanto a actividad económica frente a las principales rivales, Sevilla y València. Nuevamente David Baringo, coautor de libros como “Aragón es Zaragoza” (junto con Mario Gaviria) y “Zaragoza: Ciudad Sostenible” (junto a Jerónimo Blasco) matiza que la capital de Aragón cuenta con la actividad económica “que le corresponde por su peso demográfico y un nivel de renta medio en el contexto español”. El sociólogo destaca que entre los puntos fuertes de la ciudad se encuentra su “excelente renta de localización”. No obstante, “a pesar de representar una zona de desarrollo económico no es de los más importantes”.

La Zaragoza del millón de habitantes

Si echamos la vista atrás diez años, resulta curioso que al calor del desarrollo de infraestructuras que acompañaron la celebración de la Expo 2008 fueran habituales las referencias a la Zaragoza del “millón de habitantes”. Como si alcanzarlo fuese sinónimo de algo en especial, más allá de la curiosidad estadística.

Ahora mismo lograr esa cifra redonda supondría un aumento de población de más de un 50% con respecto a su municipio y un 35% de su área urbana. Una perspectiva que, al menos a corto plazo, no parece muy realista. Si se tiene en cuenta el comportamiento de la población de Zaragoza en los últimos veinte años, desde 1998 esta ha aumentado un 10%, siendo 2013 el año con mayor número de personas empadronadas (682.004).

El  resto del área urbana, sin embargo, sí que ha experimentado un aumento considerable en todos estos años. Desde 1998 los municipios cercanos a la ciudad de Zaragoza han logrado un incremento cercano al 125% de su población, en muchos casos debido al desarrollo urbanístico que acompañó a los años dorados del ladrillo. Durante esos días de vino y rosas del sector inmobiliario la mayoría de estos municipios multiplicaron su población, sobre todo a partir de mediados de la primera década del presente siglo. Eran tiempos de bonanza y planes generales expansivos por doquier.

Sobre el futuro y la posibilidad de alcanzar la cifra redonda del millón de habitantes, David Baringo se muestra escéptico. Si bien admite que “Zaragoza tiene infraestructuras y espacio suficiente para un millón de habitantes”, también argumenta que “a día de hoy la ciudad carece de una visión de desarrollo a medio y largo plazo (véase la inoperancia de su Plan Estratégico) como para poder responder a esta pregunta. Nadie sabe ni hacia dónde va Zaragoza, ni siquiera si la idea es que continúe creciendo o su población permanezca estable en los próximos años”.

Gráfico 2. Evolución de la población aragonesa

El contraste: la despoblación. El problema que no cesa

En los últimos tiempos la despoblación vuelve a situarse, una vez más, en la agenda política aragonesa. No se trata de ninguna novedad y, si se analiza desde una perspectiva histórica, más bien parece uno de los temas recurrentes que arrastra la sociedad aragonesa desde hace décadas. Un capítulo no resuelto después de años de estudios y discusiones. Cualquier análisis sobre la población de Zaragoza y su área urbana debe abordar esta cuestión.

De hecho, si nos detenemos en los datos de población de Zaragoza, del resto de su área urbana y del resto de Aragón, las conclusiones saltan a la vista. Mientras la población de la capital aragonesa ha aumentado en un 10% y la de su área metropolitana en un 125%, en los últimos años la población de Aragón tan solo lo ha hecho en un 3,8%. Sin embargo, desde 2009, cuando tocó techo en esta seria histórica, la población del resto de comarcas no para de desplomarse, habiéndose reducido ya en un 6% con respecto a la de ese año.

En estos veinte años también se ha disparado la población aragonesa que reside en zonas urbanas (de más de 10.000 habitantes), que ha aumentado más de un 15% y en zonas intermedias (entre 2.001 a 10.000 habitantes), con un ascenso cercano al 25%. Sin embargo, la población del Aragón rural (localidades con menos de dos mil habitantes) continúa cayendo en picado, reduciéndose en estos dos decenios casi un 15%. Eso sin contar la edad media de la población que habita estos municipios, lo que parece anunciar que el descenso continuará en el futuro.

El efecto de Zaragoza sobre Aragón también ha provocado riadas de tinta desde los años setenta, por lo menos. Atrás quedaron aportaciones como la de Mario Gaviria con su ya legendario libro “Zaragoza contra Aragón”. David Baringo, que escribió con el mismo autor una secuela en la que actualizaba y matizaba aquellas primeras afirmaciones (“Aragón es Zaragoza”), sigue llamando a un análisis más riguroso. “Gracias al crecimiento de Zaragoza, a pesar de los pesares, la gente de los pueblos de Aragón no se fue a Barcelona, Valencia o Madrid, por lo que hoy en día la comunidad es viable. Si toda la emigración aragonesa se hubiera ido en su día a Barcelona, hoy Aragón tendría problemas similares a lo que tiene, por ejemplo, Castilla y León, sin una capital de peso. Por otro lado, el Aragón autonómico ha hecho un fuerte esfuerzo de redistribución de servicios y fondos a su medio rural”. Sea como fuere el crecimiento de la principal ciudad de Aragón parece tener efectos directos en el desarrollo del resto del país.

Capítulo aparte merecerían las soluciones para paliar los efectos del abandono rural, un interrogante que todavía no obtiene respuestas, a pesar de que las instituciones parecen haberse tomado el tema más en serio.

Volviendo a la pregunta que iniciaba este reportaje cabría preguntarse si, en este caso también, más importante que la cantidad (el número de habitantes o el lugar que ocupa en una hipotética clasificación de ciudades españolas) es la calidad. Quizá ahí es donde se debiera dar la batalla para tratar de ser la primera.

Gráfico 3. Evolución de la población por zonas

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