La manifestación del Orgullo Crítico volverá a recorrer este domingo las calles de Zaragoza. Convocada por Vagas y Maleantes bajo el lema “No hay orgullo bajo el imperialismo, cuirs hacia la organización revolucionaria”, partirá a las 19:00 horas desde la plaza Tauste, junto al bloque de apoyo a las vecinas de Aloy Salas organizadas en el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza, y concluirá incorporándose, en la plaza España, a la manifestación convocada por la Asamblea 28J. Aprovechando esta nueva edición del Orgullo Crítico, AraInfo conversa con integrantes del colectivo sobre su modelo organizativo, su lectura del contexto político y las reivindicaciones que llevarán este año a las calles.
¿En qué consiste el Orgullo Crítico de Zaragoza? ¿Cómo os organizáis?
El Orgullo Crítico de Zaragoza es un proceso abierto y mixto que impulsamos desde Vagas y Maleantes para agrupar a muchas personas en una lucha política entorno al Orgullo. Para nosotres, el Orgullo no debe ser salir a la calle un día a celebrar, sino una lucha entorno a la libertad sexual y de género que vincule a las personas con otras luchas de la clase trabajadora; un proceso de meses en el que les disidentes sexuales aprendamos a organizarnos y combatir. En la práctica, el Orgullo Crítico de este año se ha traducido en asambleas abiertas cada 2 semanas que hemos realizado desde principios de abril en el CSO Kike Mur; asambleas en las que combinamos acción y formación para plantar cara al auge reaccionario al que nos enfrentamos. También hemos realizado diversos eventos, uno en la Kike Mur y otro en la Semana Cultural de la Madalena con los que hemos buscado tejer redes y llegar a más gente. Además, como no podía ser de otra manera, con difusión en redes y calles hemos intentado poner sobre la mesa un discurso queer de clase que enfrente al fascismo, el capital y la guerra.
¿Qué diferencias hay entre el proceso de este año y el anterior? ¿Qué aprendizajes habéis obtenido?
Este año hemos notado que tenemos mucha mayor experiencia a la hora de organizar un Orgullo Crítico de forma autónoma desde Vagas y Maleantes. Nos parece que hemos conseguido integrar mucho mejor a la gente nueva y que hemos podido distribuir mejor el trabajo entre todes, consiguiendo una mayor implicación. La clave, creemos, está en el trabajo que hacemos todo el año, hemos aprovechado los aprendizajes que realizamos durante todo el curso para mejorar nuestro funcionamiento en el momento más importante del mismo, el Orgullo. En Vagas y Maleantes debatimos estrategias, objetivos y tácticas todo el año y esto nos permite ir avanzando como organización, creemos que claramente esto se ha traducido en avances este Orgullo.
“El Orgullo no debe ser salir a la calle un día a celebrar, sino una lucha”
¿Cuándo es la manifestación del Orgullo Crítico? ¿Os juntáis con la otra manifestación convocada por la Asamblea 28J? ¿Qué lema habéis elegido?
La manifestación del Orgullo Crítico la hemos convocado en Plaza Tauste, en el barrio de la Madalena, a las 19:00, empezamos ahí precisamente en apoyo a les vecines de Aloy Salas organizades en el Sindicato de Inquilinas, con un conflicto abierto con su casero. Desde ahí avanzaremos con distintas paradas reivindicativas hasta Plaza España donde continuaremos el recorrido junto a la Asamblea 28J. Como lemas, este año hemos elegido un lema principal “No hay orgullo bajo el imperialismo” y uno secundario “Cuirs hacia la organización revolucionaria”.
¿Por qué habéis elegido esos lemas y qué queréis señalar con ellos?
Hemos elegido que el lema principal hable del imperialismo y el genocidio porque, en tiempos de guerra imperialista con un discurso racista en auge, nos parece que es la cuestión principal sobre la que nos debemos posicionar como disidentes sexuales de clase trabajadora. El imperialismo, la guerra y el genocidio definen el futuro que nos espera, y en entorno a ellos el discurso respecto al género ha tomado una posición central. Los genocidas de EEUU e Israel han decidido ponernos a nosotres, a les disidentes sexuales y a las mujeres, como excusa para sus guerras, han decidido vendernos un discurso de un occidente progresista, de libertad para mujeres y personas LGTBIA, frente a unos países árabes reaccionarios. Frente a esta falsedad, nuestra principal función es desarticular el discurso de nuestro bloque imperialista, es decir de EEUU, Israel, pero también la Unión Europea y, con ello, del Estado Español, y posicionarnos sin duda por la victoria de la Resistencia en Irán, Palestina y Líbano.
Como lema secundario hemos elegido “Cuirs hacia la organización revolucionaria”. Con esto queremos plantear cuál creemos que es nuestro proyecto general y la solución a todos los horrores sociales a los que nos enfrentamos. Esta solución que proponemos es la construcción de organizaciones revolucionarias de la clase trabajadora, que la incluyan en toda su diversidad. Organizaciones que no se conformen con gobernar el Estado capitalista, sino que aspiren a destruirlo, y que en esta misión construyan una libertad sexual genuina. Una libertad que pasa por abolir toda estructura que divide a la clase trabajadora por razones de género y sexo. En este sentido, como disidentes sexuales de clase trabajadora no nos conformamos con ser una minoría tolerada dentro del sistema capitalista, no buscamos simplemente sobrevivir y no ser agredidas mientras seguimos siendo “lo diferente” frente a una normalidad cisheterosexual y masculina. Queremos abolir el género, queremos combatir las estructuras que reproducen la división entre hombres y mujeres, heteros y homosexuales, cis y trans. Somos plenamente conscientes de que no hay cabida para dichas soluciones en el capitalismo y que, si las hubiese, no serían deseables porque se basarían en la violencia hacia otros grupos aún más precarizados, como hemos visto con muchas conquistas y reformas parciales que luego se han vuelto contra nosotres o nuestres compañeres migrantes y racializades. En esta línea, con este lema buscamos también plantear un compromiso, estaremos allá donde la clase trabajadora organizada esté, en sus luchas como la de la Regularización Ya de personas migrantes, como la lucha sindical de las trabajadoras sexuales, o como la huelga de las trabajadoras de la limpieza que hemos visto hace poco en Zaragoza

¿Qué ejes políticos habéis querido destacar este año y por qué?
Este año hemos decidido centrar el Orgullo Crítico en tres ejes políticos. El primero es la violencia contra las personas del colectivo, el segundo la derechización general de la sociedad y el tercero en la guerra y el imperialismo genocida. Hemos elegido estos temas porque nos parece que exponen los principales problemas contra los que nos tenemos que enfrentar como disidentes sexuales de clase trabajadora.
Por una parte, es obvio que tenemos que estar en primera línea de defensa contra los ataques sexistas, homófobos y tránsfobos que tenemos que afrontar como disidentes sexuales y como sujetos feminizados. Literalmente, nos va la vida en ello. Día a día sabemos de agresiones, insultos, marginación, exclusión de curro y techo, etc. Frente a esto, les disidentes sexuales tenemos que organizarnos seriamente. Está claro que el momento en el que podíamos creer que este tipo de violencia desaparecería por si sola con el “progreso” ha quedado atrás y es necesario estar organizadas, formar una fuerza que les plante cara, tanto a nivel discursivo como en la propia calle de forma directa. Para nosotres esa fuerza no la podemos formar soles, sino que tiene que ser junto al resto de la clase trabajadora, que es quien unida puede plantar cara al fascismo. Ejemplos de cómo se le puede hacer frente y ganar tenemos en la respuesta que se le ha dado hace unos pocos días en Barcelona a Núcleo Nacional, o la que se dio el pasado octubre en Iruña a Vito Quiles.
En este sentido, es obvio que el aumento en la violencia que hemos visto estos años no viene solo, sino como parte de un auge reaccionario resultado de una crisis capitalista. Vivimos una derechización de la sociedad que hace que de izquierda a derecha en el parlamento todas las fuerzas se vuelvan más reaccionarias y autoritarias. Las personas trans y disidentes sexuales nos hemos convertido (junto a las personas migrantes y racializadas) en uno de los nuevos chivos expiatorios favoritos en estos tiempos. El PSOE ha abrazado ya discursos tránsfobos en una supuesta defensa de la mujer, putófobos con el ataque y exclusión a las trabajadoras sexuales organizadas y como no, racistas y xenófobos en su continua gestión asesina de las fronteras y la política migratoria. En este mismo sentido hace pocos días vimos como la Unión Europea, que siempre le ha gustado dárselas de progresista y adalid de los derechos humanos, aprobaba un reglamento de retorno profundamente racista mediante el que busca perseguir y secuestrar a la población migrante, intentando imitar un ICE trumpista en Europa. En esta línea, luchar contra la derechización y las medidas violentas que se impulsan hacia los sectores marginalizados de la clase trabajadora es para nosotres un deber y una necesidad. Un deber porque si queremos formar una fuerza de clase trabajadora no podemos dejar a ningún sector de la misma atrás. Una necesidad porque la violencia hacia les disidentes sexuales va a ser una de las principales manifestaciones de este auge reaccionario y sin el apoyo del resto no vamos a conseguir combatirlo.
El último eje es el de la guerra, el imperialismo y el genocidio; otro claro ejemplo de este auge reaccionario. En este punto para nosotres, y hay que decirlo claro, no basta con posicionarse contra la guerra en abstracto, es necesario posicionarnos con la Resistencia, es decir, hay que posicionarse con aquellos grupos que, en Gaza, Líbano e Irán están plantando cara con todos los medios disponibles al agresor. Y aquí no caben medias tintas, y nos da igual si se nos dice que esos grupos son sexistas, homófobos o lo que quieran; un mundo en el que estos grupos sean derrotados por el imperialismo occidental es un mundo de más opresión hacia esos pueblos, sus disidentes sexuales, y un mundo de más opresión en Occidente, con Estados occidentales autoritarios venidos a más, por eso decimos que “No hay orgullo bajo el imperialismo”.
La opresión de género es algo muy profundo en las sociedades, quien crea que se puede resolver con cambios legislativos o de régimen impuestos desde Occidente se equivoca, eso solo complicaría el conflicto entorno al género en dicho lugar incrustándolo aún más profundamente en la sociedad colonizada, tapado bajo una capa de pintura imperialista. Bajo el imperialismo, es muy difícil resolver la cuestión de género, con bombas cayendo directamente es casi imposible. Nosotras pensamos que ambos, el conflicto de liberación nacional y el de género pueden formar parte de un mismo movimiento, si se hace desde posiciones de clase, aunque sabemos que esto es algo que actualmente no está pasando. Aun así, tenemos algunos referentes en el territorio, como Al-Qaws en Palestina, colectivo de disidentes sexuales oponiéndose al colonialismo en el territorio.
No hay que olvidar además que la guerra en el exterior necesita de una clase trabajadora disciplinada en el interior. Una población que no haga huelgas, que no se solidarice con el “enemigo”. Y en lo que nos afecta más directamente, disciplinada entorno al género, que siga los moldes sociales impuestos, que no muestre disidencia y no habite espacios sociales fuera del control del Estado. Necesitan hombres soldados que acepten la autoridad sin rechistar y madres sumisas que críen nuevas generaciones para compensar a los muertos. No es casualidad que mientras se fomentan las guerras se fomenten ideales de masculinidad y feminidad que creíamos superados.
“Las personas trans y disidentes sexuales nos hemos convertido en uno de los nuevos chivos expiatorios”
¿Por qué decís que el orgullo institucional no afronta correctamente esas líneas?
Respecto a la violencia contra el colectivo, pensamos que la aspiración de los orgullos institucionales es la de seguir presentándonos como victimas indefensas de una violencia que es rastro del pasado, el famoso: “¡¿Pero cómo sigue pasando esto en 2026?!”. Bueno, pues ocurre precisamente porque estamos en 2026. Esto no surge simplemente de la posible llegada de un gobierno con la ultraderecha, sino de las necesidades de disciplinamiento de género de un sistema en crisis y en búsqueda de guerras y nuevas rentabilidades. Frente a este repunte de violencia los orgullos institucionales solo son capaces de pedir más policía, es decir, de aumentar el poder del mismo Estado que nos ha oprimido históricamente a les disidentes sexuales y que protagoniza ahora un nuevo autoritarismo. Parece que no se den cuenta que todo ese poder policial acumulado, está a un cambio de gobierno de perseguirnos como hacían hace años. Es importante que recordemos que la poli no es nuestra amiga, no está para protegernos, y cuando finge hacerlo siempre es a costa de un otro, normalmente más precarizado y racializado, mediante discursos securitarios.
En cambio, nosotres frente a esta violencia apostamos por conformar espacios con el resto de la clase trabajadora para ser capaces de actuar conjuntamente dando respuesta a cada agresión, expulsando a los fascistas de los barrios y construyendo lazos con otros sectores de la clase trabajadora con los que ahora nos cuesta relacionarnos. Al contrario que los orgullos institucionales, buscamos quitarle poder a la policía, al Estado y a empresas, conformando estas organizaciones de clase que le puedan plantar cara, para que no puedan cachearnos, para que no puedan definir nuestro género, para que no puedan encerrarnos en psiquiátricos y cárceles como han hecho siempre, para que no puedan multarnos por ejercer trabajo sexual o ser acusadas de escándalo público, para que tengamos un techo propio y podamos escapar de nuestras familias si es necesario.
En cuanto a la derechización de la sociedad, nosotres planteamos que elles se equivocan al pensar que el problema es la derecha y ultraderecha y no también los partidos socialdemócratas. Todos ellos forman parte del auge reaccionario, todos ellos están girando a la derecha y aplican ya medidas reaccionarias. Nuestro gobierno “progresista” ha aumentado el gasto en defensa a un récord histórico, ha aumentado el poder de la policía y reprimidos sindicalistas, ha limitado por DNI el acceso a las redes sociales y está aumentando la persecución sobre las trabajadoras sexuales. Hace unos pocos días vimos como el Ministerio de Interior llevaba a la Audiencia Nacional a dos militantes vascos propalestinos por tener canales de Telegram apoyando a la resistencia. También hemos visto en los últimos tiempos como la retórica de lucha contra la droga que tanto se ha usado contra la población racializada, se usaba una vez más contra nosotres con redadas a bares gais en Madrid. Redadas dirigidas, como no, por el gay ministro de Interior Marlaska. Y recordarlo es muy útil, porque hay que decirlo claro, los burgueses del colectivo que se dedican a gobernar el Estado capitalista, como Marlaska, tienen unos intereses contrarios a los nuestros en lo que respecta a la libertad sexual, ya que nunca apoyarían ninguna medida que otorgase mayor libertad a la clase trabajadora frente al capital y el Estado, tampoco en lo que respecta a la libertad sexual y de género.
En cuanto a la guerra y el imperialismo, en una situación en la que vemos a militares israelíes manchando la bandera arcoíris de sangre, no vale con rechazar la guerra en abstracto, no basta con decir que el genocidio está mal. Hace falta posicionarse decididamente con la Resistencia. No solo tenemos que denunciar a EEUU e Israel, tenemos que reclamar la victoria en la guerra de Irán y de la resistencia en Palestina y Líbano.
Respecto a esto, para nosotres también es necesario romper con el discurso de nuestro gobierno supuestamente progresista y señalarlos como lo que son: cómplices del genocidio y gobernantes de un país imperialista. España sigue en la OTAN aliada estratégicamente con EEUU y no hay absolutamente ningún plan para abandonarla o romper con ella. EEUU es un aliado militar fundamental y detrás de toda la palabrería continúan las relaciones económicas y políticas tanto con EEUU como con Israel, se sigue comerciando, se sigue financiando, se sigue sosteniendo, se sigue defendiendo el derecho de Israel como estado colonial a existir y se sigue persiguiendo a militantes propalestinos, negando el derecho de los pueblos a defenderse.
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En Zaragoza ¿qué os diferenciáis del “otro Orgullo”? ¿Por qué veis necesario un Orgullo Crítico en Zaragoza?
Esta pregunta es una importante. Porque es verdad que gracias a la labor de los colectivos que organizan la manifestación institucional en Zaragoza no ha ocurrido lo que, en otras ciudades, esto es, que la manifestación sea un despliegue de empresas sacando sus carrozas. Sin embargo, el no abrazar directamente la privatización del orgullo para nosotres es necesario, pero no suficiente. Para nosotres hay diferencias políticas y estratégicas de raíz que nos hacen tomar caminos separados con la Asamblea 28J.
A nivel general, hay una diferencia fundamental en qué buscamos en el Orgullo. A nuestro parecer, la Asamblea 28J busca convocar una manifestación, para nosotres en cambio es un proceso de lucha y organización. A nosotres no nos sirve con salir un día a la calle, para nosotres el Orgullo es una razón para organizarnos con gente nueva e incorporar a las personas a procesos de lucha militante que van más allá del 28J del año correspondiente y de lo estrictamente LGTBIA.
También a nivel general hay una cuestión de horizonte político, y aquí hay que ser claras, nosotres no hemos venido aquí a tejer alianzas con partidos que forman parte de gobiernos que reprimen a la clase trabajadora, incluides sus disidentes, y son cómplices del genocidio y la guerra. Bajo nuestra interpretación, el horizonte del orgullo institucional es el de la socialdemocracia, su aspiración es presionar a los partidos de gobierno para que gestionen el capitalismo con la cara más amable posible hacia las personas LGBTIA, entendiendo su opresión como una opresión particular, cultural, que viene de una falta de educación y tolerancia.
En cambio, nosotres pensamos que la opresión de género es parte de la estructura capitalista y no se puede solventar con simple educación y tolerancia, aunque eso también sea necesario. Por decirlo claro, aunque todo el mundo se levantase mañana sin prejuicios homófobos, tránsfobos o sexistas, nuestra opresión continuaría ya que el sistema seguiría siendo sexista de raíz, ya que el género seguiría mantenido por la estructura del capitalismo. Por eso nosostres somos revolucionaries y nuestro objetivo es el fin del capitalismo y su Estado, entendiendo que son sus estructuras las que mantienen la opresión de género.
En este sentido debemos aclarar que no somos revolucionaries por simple radicalidad gratuita, para nosotres es una cuestión de estrategia y de que se puede conseguir con cada modelo organizativo. Para nosotres, su modelo es ineficaz. El lobby a partidos de gobierno, el modelo de confiar en el empresariado LGTBIA, el pensar que empresas y gobiernos van a mejorar la vida de les disidentes sexuales de clase trabajadora es caduco. Para nosotres es imposible que mediante el lobby a esos sectores y operando bajo su legalidad vayamos a conseguir la libertad sexual y de género que necesitamos.
Las reformas inmediatas son importantes, pero si no se es consciente de sus limitaciones estamos destinadas a perder, o peor, a reforzar la opresión. Dar más poder a la policía se está volviendo en nuestra contra, marcos como el de los delitos de odio ya se están usando para defender a nazis y en muchos países se están dando pasos para que el discurso trans se considere “violencia contra las mujeres”. Por una parte, toda victoria legal bajo el capitalismo es temporal, las leyes LGTB de muchas comunidades autónomas ya están desapareciendo con la llegada de un nuevo gobierno al poder. Por otra parte, las subvenciones, de las que se alimenta toda la política de los orgullos institucionales se agotan en cuanto las exigencias del capitalismo son otras: disciplinamiento sexual para reforzar la guerra y el imperialismo. O estamos preparadas para un capitalismo autoritario que buscará nuestra persecución o saldremos derrotadas. O formamos una fuerza independiente a la socialdemocracia, que aplica el autoritarismo siempre que es necesario, o seguiremos con vidas miserables. Dado que la opresión de género no es un problema meramente cultural, hay que saber que no depende de buena fe, el capitalismo necesita más autoritarismo en momentos de crisis y eso implica más disciplina de género, es por eso que da igual cuanta presión puedas hacer al gobierno de turno, si el momento lo exige se van a aplicar medidas autoritarias, esto es, como bien sabemos, medidas tránsfobas, homófobas, sexistas y racistas.
Además, cabe preguntarse cómo vamos a convencer a quien se considera cisheterosexual que ganar derechos es bueno para todes cuando en nombre de ganar derechos LGTBIA+ apoyamos gobiernos cómplices en la miseria de la clase trabajadora y el imperialismo genocida. Es necesario ser capaces de señalar con claridad a los culpables de nuestra opresión, y por mucho que duela oírlo no es solo el PSOE, sino también Podemos, Sumar y todo partido que se dedique a gobernar el Estado capitalista. Sino estaremos pidiendo a la gente que ignore como se matan migrantes en el Mediterráneo y como se persigue a los movimientos sociales por el bien de sostener un gobierno cómplice. ¿Y todo esto para qué? Para conseguir reformas legislativas revocables mientras seguimos recibiendo cacheos tránsfobos, redadas en bares gais, expulsión del mercado de la vivienda y del curro, identificaciones arbitrarias y el resto de los problemas de ser una minoría “tolerada” dentro del sistema.
Ahora que con Trump hemos salido del “sueño” de un neoliberalismo progresista en el que las empresas son lgtb-friendly, tenemos que señalar lo que ha sido verdad todo este tiempo: era un error pensar que las empresas están para otra cosa que para explotarnos. Y ahí la diferencia con el orgullo institucional, nosotres también nos oponemos al empresariado LGTBIA+, el mismo que pidió en Zaragoza más control y presencia policial en el Ambiente y firmó su propia condena haciendo inhabitable la calle, el mismo que en Valencia está organizando los GayGames, una suerte de olimpiadas del pinkwashing con capital sionista, armamentístico y de la industria explotadora del turismo.
“No hemos venido aquí a tejer alianzas con partidos cómplices del genocidio y la guerra”
¿Qué le diríais a alguien de fuera del colectivo LGBTIQA+ que no se siente apelado por el Orgullo Crítico? ¿O a alguien que se solidariza pero que no lo ve como su lucha?
Que debería plantearse si realmente no le afecta y si debería venir a la manifestación. El género y todas sus imposiciones te afectan independientemente de la identidad con la que tú te identifiques, es una estructura capitalista y por eso es una lucha de toda la clase trabajadora.
Para nosotres lo importante es que todo el mundo pueda vivir en libertad, que se tenga autonomía frente al capital, su Estado y su cisheteronorma. Por el contrario, a lo que se suele decir, la opresión de género no beneficia en última instancia a los hombres cishetero de clase trabajadora. En realidad, están siendo menos libres porque tienen que limitarse para aparentar masculinidad, siempre bajo el peligro misógino de ser señalados como “marikones”. A quién de verdad beneficia el género es a un sistema capitalista que jerarquiza a la clase trabajadora en base a esas normas. Porque el género como estructura capitalista va más allá de “lo cultural”, es clave en cómo se configura la economía, en cómo se decide quien muere en las guerras y en cómo se construyen relatos para justificarlas.
Durante vuestra participación en la Semana Cultural de la Madalena lanzasteis el lema “Cuirs organizadas contra Chueca y sus chorradas”. ¿Cómo vivís las políticas del Ayuntamiento de Zaragoza?
El Orgullo Crítico está conformado en su inmensa mayoría por jóvenes disidentes sexuales, por eso creemos que las diversas medidas de ayuntamiento nos afectan especialmente y que debemos estar en primera línea combatiéndolas. El cierre de las Zonas Jóvenes dificulta a muches jóvenes disidentes sexuales escapar de espacios familiares que nos impiden vivir nuestra sexualidad en libertad. También atacan a los pocos espacios en los que podemos denunciar de forma precaria la violencia sexual, como los ataques a los puntos violeta por parte del ayuntamiento, impulsando las parroquias como “centros seguros” para personas agredidas sexualmente, mientras los casos de pederastia y violencia sexual en la Iglesia siguen bajo la alfombra. Esto va unido al nuevo intento de concertación de los bachilleratos y como disidentes sexuales sabemos de la importancia de una educación, también en lo sexual, al margen de la privatización y de la Iglesia. Por suerte, la victoria del movimiento de les profesores liderado por CGT ha abierto un camino de lucha que hay que continuar. Por último, no podemos olvidar las ultimas ordenanzas municipales. Tras cerrar el parque Bruil por simple odio al pobre y racismo y tras abrirlo limitando nuestro uso libre del espacio público, ahora nos sacan un reglamento que intentaba poner multas ingentes a las personas sinhogar, y que, en lo sexual, regula la vestimenta y persigue a las trabajadoras sexuales.
¿Algo que queráis decir o subrayar como final?
Sí, dos cosas. Por una parte, animar a todo el que quiera venir, independientemente de su identidad, a acudir a nuestra manifestación el 28 de junio a las 19:00 en Plaza Tauste. Por otra parte, nos gustaría denunciar la situación de acoso por parte del ayuntamiento a la que se enfrenta nuestro hogar, el CSO Kike Mur, lugar sin el cual no hubiese sido posible este Orgullo Crítico. En cualquier caso, la Kike Mur es fuerte y resistirá, no nos cabe duda. ¡Si la Kike Mur cae, Zaragoza se levanta!




