Entre el #DuroAlMachirulo y los caballeros que cocinan en fiestas, ¿qué es más positivo?

Al Partido Popular de Exeya no le ha gustado la campaña contra las agresiones machistas del ayuntamiento porque, al parecer, se lanza la idea equivocada de que el machismo es una actitud generalizada. Por ello, ha preferido lanzar un mensaje más positivo sobre esos hombres buenos que deciden no forzarte, controlarte o violarte.

Marcha Feminista. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Cortesía a raudales, lo que se conoce por ¡Todo un caballero!”, “friega, plancha y cocina sean fiestas o no”, este es el tipo de hombre ideal para una noche de ensueño en Exeya. Se trata de la campaña contra las agresiones machistas que el Partido Popular de la localidad cree que es más apropiada para las fiestas.

Al parecer, el cartel y el lema de #DuroAlMachirulo lanzados por el ayuntamiento no reflejan con fidelidad lo que suele ocurrir durante estas celebraciones. Y es que, para esta formación actitudes tóxicas como controlar, manosear o insistir “suponen la excepción y no la regla general”.

Dos siglos de lucha feminista no han sido suficientes para entender que estas actitudes son tan cotidianas como apartarse con disimulo, fingir que no escuchabas bien o llamar a una amiga para que te salve. A mano alzada, ¿cuántas de vosotras habéis vividos experiencias similares?

No, las agresiones machistas, desde el fondo del iceberg hasta su punta, son tristemente la regla general y visibilizarlas es el primer paso para el cambio cultural.

Y este es el objetivo de la campaña oficial, desmarcarse – ya era hora – de la victimización que sufren las mujeres y “apuntar contra los valores que realmente queremos desmontar”. Sin embargo, el PP de Exeya está harto de lo que considera mensajes negativos y propone apelar al Mr Wonderful que hay dentro de nuestros corazones y hablar de los ‘hombres buenos’. En otras palabras, darle una palmadita en la espalda a aquel chico que decidió no forzarte, controlarte o violarte.

Lo cierto es que en una sociedad donde de manera regular violan y agreden a mujeres en cada fiesta popular de cada pueblo o ciudad – solo hace falta echar un vistazo a los últimos titulares –, resulta complicado dejar de hablar de los agresores para centrarse en los hombres que “te escuchan y te echan un cable”.

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El activista contra las machiruladas

No obstante, lejos de parecer el heredero del Manifiesto SCUM, que invirtiendo las teorías de Sigmund Freud pedía el exterminio de los hombres, el cartel del Ayuntamiento de Exeya también propone un modelo a seguir: el “activista contra las machiruladas”.

“Cada vez son más los chicos y hombres que no se identifican con este modelo de masculinidad. Aunque alguna vez lo hicieran, ahora tienen claro desde dónde se relacionan. Ejeanos cuyo papel social, junto al de muchas ejeanas, es imprescindible para desmantelar toda una cultura que alimenta la violencia contra las mujeres”, explican desde el consistorio.

Siguiendo esta línea, quizás es más positivo y pedagógico recordar qué actitudes no debes tener si quieres tener una relación saludable con una mujer y lanzar mensajes empoderantes a las mujeres para que se sientan capaces de rechazarlas aunque sea desde el humor.

cartel fiesta ayuntamiento exeya

Ser positiva es no tener miedo

Si hablamos de positivismo y de cómo divertirse es obligatorio echar mano de autoras feministas como Itziar Ziga o de activistas del humor feminista como Irantzu Varela.

Por ejemplo, Ziga tiene otra versión de “positivismo” y prefiere que esta no pase por reirle las gracias al “tipo majo”: “Que una mujer no necesite una figura masculina – ya sea otro hombre o un policía – para librarse del acoso machista parece algo todavía más peligroso que la violencia en sí. Que las mujeres podamos aliarnos entre nosotras para estar seguras, mejor ni mencionarlo”.

Por su parte, Varela tiene claro que una guerra la gana quien se está divirtiendo y por ello, ella cree que es mucho más pedagógico “burlarse del opresor” que bailarle el agua. Sin duda, esta es una tarea de todos y todas pero de la misma forma que unos deben sentirse apelados por el feminismo, otras deben aprender a protegerse y defenderse sin la ayuda del hombre “atento”.

Quizás, el humor, como el miedo, esté cambiando también de bando y ahora gritar bien fuerte “duro al machirulo” con tus amigas mientras bailas reguetón o te lanzas a un pogo sea más revolucionario que la palmadita en la espalda.

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