A lo largo de millones de años las humanas han realizado la trashumancia con su ganado. La trashumancia es el traslado del ganado, dos veces al año, hacia los pastos de verano en zonas altas y vuelta a las zonas bajas (valles y dehesas) para pasar el invierno.
Ser trashumante es más que una forma de pastoreo, es una forma de vida y de un sentir la total conexión con los ciclos de la naturaleza y todo lo vivo. La trashumancia ha tejido un extenso sistema de comunicaciones por toda la península ibérica de vías pecuarias, divididas entre cañadas, cordeles, veredas y coladas que al inicio de este siglo todavía subsisten a lo largo de 125.000 kilómetros y 400.000 hectáreas.
Aranda de Moncayo sigue siendo paso de los trashumantes manteniendo sus vías activas. Desde sus inicios, Sentir Rural ha trabajado en distintas actividades con la trashumancia y trashumantes desde el 2010, dando visibilidad a este oficio y modo de vida que va desapareciendo poco a poco.
“Por ello, en esas jornadas, informamos de los numerosos beneficios que proporciona la trashumancia tanto a la sociedad como al medioambiente, manteniendo así una biodiversidad viva y de la fertilidad de nuestros suelos tras su paso. A su vez controla el crecimiento de matorrales actuando de forma eficiente en contra los incendios, entre otros muchos beneficios”, destacan desde Sentir Rural.
A lo largo de un fin de semana, mediante estas jornadas didácticas e interactivas, se recordará “a esos hombres y mujeres que a lo largo de milenios han contribuido a través de su actividad económica a producir alimentos de calidad contribuyendo a mantener un ecosistema vivo”.

La Trashumancia: Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
En el 2016 la trashumancia fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y desde 2023 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. “La exposición de aperos antiguos relacionados con la trashumancia y labores del campo es una mirada hacia atrás. Un pasado no tan lejano. Un disfrute por la belleza y calidad de las herramientas hechas a mano y con materiales de la zona”, subrayan desde Sentir Rural.

