
En relación a la polémica suscitada por un taller de formación en Reanimación Cardio-Pulmonar (RCP) a la Policía Nacional en Chaca, como profesionales de la salud que atendemos este tipo de eventos en nuestro trabajo y acreditadas para la docencia en esta materia, nos gustaría expresar nuestra indignación ante los vídeos utilizados y la forma de dar formación en una materia tan sensible.
Como médicas de familia y de la comunidad que atendemos, nos preocupa, y mucho, que la formación que reciban las fuerzas de seguridad del estado en reanimación cardiopulmonar sea la más adecuada y basada en las últimas recomendaciones científicas. Son muchas las ocasiones en las que estos profesionales tienen que atender a la población hasta que lleguen los servicios sanitarios correspondientes. Y son otras muchas, en las que trabajamos conjuntamente. De nuestra actuación conjunta dependerá que salvemos la vida a mucha gente. La mayor parte de las muertes súbitas se atienden en el medio extrahospitalario y de cómo se actúe depende el pronóstico de las mismas.
La Educación Para la Salud (EPS) y la formación en temas sanitarios en general no es algo que se deba tomar a la ligera, tanto si va dirigida a la población general o profesionales. Requiere personal capacitado, contenidos adecuados y actualizados, motivación y respeto. Pero aún debe ser más exquisita si cabe, a la hora de formar a profesionales. Y más aún si se organiza u oferta para trabajadores de un servicio público.
Cualquier acto de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) no es erótico sino que salva vidas. Y en la mayoría de las ocasiones supone mucho estrés para el profesional que lo atiende, por eso es tan importante lo claros que se transmitan los conceptos y lo protocolizado que esté. Dotar a estas maniobras de contenido pseudo-erótico, utilizando los cuerpos de las mujeres como objetos sexuales, no sólo es humillante y una falta de respeto, sino que pone en riesgo la vida de quienes en un futuro pudieran beneficiarse de ser asistidas por una persona correctamente formada y trabajadora de un servicio público esencial para la sociedad. Una parada cardiorrespiratoria o un atragantamiento, por poner dos ejemplos, no son situaciones seductoras ni agradables y su fin puede depender, al menos, de nuestra capacidad para enfrentarnos a las mismas, de lo que se aprende sólo con una adecuada instrucción.
Nos preocupa que existan talleres de formación en temas sanitarios que puedan incluir contenidos de este tipo. A diario podemos descubrir en televisiones públicas (estatales y autonómicas) mensajes relacionados con el cuidado de la salud y con la atención sanitaria de carácter poco científico, irrespetuoso o falso.
Los servicios públicos del estado tienen que ser exquisitos en la formación de todos sus profesionales. En ella está el garante de la salud y seguridad de sus ciudadanos. No todo vale.
Patricia Escartín (Médica especialista en Medicina familiar y comunitaria) y Belén Benedé (Médica especialista en Medicina familiar y comunitaria. Monitora Acreditada para Docencia de Soporte Vital Básico) | Para AraInfo





