En defensa del Gállego y de la vida de nuestro ríos

Décadas de lucha han pasado, en defensa del Gállego y de la vida de nuestro ríos. Purna, como juventud independentista y revolucionaria, recoge el testigo de otras generaciones que nos antecedieron en la oposición a grandes proyectos que arruinan nuestros pueblos y comarcas. No hemos reblado ni podemos reblar, nuestro compromiso con los habitantes de los pueblos que sufren estas políticas coloniales cuentan con el apoyo del resto del pueblo trabajador aragonés. Luchamos contra Biscarrués como luchamos contra Yesa o Mularroya, o como ya lo hicimos contra el Trasvase o cualquier otro proyecto que destroce el País. Aragón es sus …

Foto: Purna
Foto: Purna
Foto: Purna

Décadas de lucha han pasado, en defensa del Gállego y de la vida de nuestro ríos. Purna, como juventud independentista y revolucionaria, recoge el testigo de otras generaciones que nos antecedieron en la oposición a grandes proyectos que arruinan nuestros pueblos y comarcas. No hemos reblado ni podemos reblar, nuestro compromiso con los habitantes de los pueblos que sufren estas políticas coloniales cuentan con el apoyo del resto del pueblo trabajador aragonés. Luchamos contra Biscarrués como luchamos contra Yesa o Mularroya, o como ya lo hicimos contra el Trasvase o cualquier otro proyecto que destroce el País. Aragón es sus gentes y si inundando sus hogares las hacen marchar nuestro pueblo está condenado a desaparecer.

Y no es una cuestión de mística ruralista o de un anhelo romántico, es la constatación de un hecho evidente; que en nuestras comarcas y nuestros pueblos se esconde la identidad vivida de la aragonesidad. Una aragonesidad que se ejecuta en forma de arraigo y dignidad; y que queda encarnada en la conciencia de aquellas gentes justas que luchan día a día por salir adelante. Nuestro paisaje y nuestro territorio somos nosotras, las que construimos la experiencia de nuestra tierra. Si amenazan con inundar nuestro futuro, nuestra respuesta no debe tener contemplaciones, ha de ser contundente y generalizada.

Cada amenaza a la dignidad del territorio es un punto más en una constelación de pequeñas y grandes batallas que han conformado al pueblo aragonés como un país luchador. No podemos comprender el proyecto de Biscarrués que ha amenazado en las últimas décadas a Murillo de Gállego y la Galliguera sin observar al mismo tiempo toda la política hidráulica que se ha desarrollado en el resto de Aragón y en el Pirineo. Si atendemos a todos los ataques de este tipo que sufre nuestro pueblo se nos muestra con claridad que con Aragón se sigue una política colonial a todos los niveles: de saqueo de sus recursos naturales y de exportación de mano de obra humana. España nos obliga a seguir su lógica, nos coloniza día a día, y para hacerlo precisa echarnos de nuestras casas, arruinar nuestro futuro y convertirnos en piezas que poder recolocar. Pero nuestro lugar está aquí, donde siempre ha estado, y aún hoy reeivindicamos la dignidad de poder vivir en nuestra tierra. Que ningún sistema económico, ninguna corrupción o ninguna avaricia nos la arrebate.

La aragonesidad emana con fuerza de los conflictos de nuestro pueblo, se revela en cada lucha del agua que hemos de emprender por que no nos quiten lo que es nuestro. Y Biscarrués es uno de esos elementos que conforman el entramado de las luchas del agua, es uno de esos conflictos que nos permiten tomar conciencia de la responsabilidad que ser aragonesas y aragoneses hoy en día supone. La nuestra es una identidad en conflicto, en constante pugna por no desaparecer y por proyectarse al futuro con entidad propia. Sin el encuentro con las políticas colonizadoras de la CHE nos sería mucho más complicado sabernos aragonesas y poder crear una conciencia nacional que superara el historicismo y la identidad jurídica.

Y Murillo de Gállego parece ser una de esas localizaciones de las que esta conciencia emana, un lugar donde la lucha por la propia autonservación ha hecho la misma aragonesidad. A otros el futuro les viene dado pero aquí tenemos que conquistarlo porque se nos ha sido negado. Luchar contra el pantano es luchar por la permanencia, por la propia existencia; y en esa tarea nos encontramos.

Si en Purna estamos completamente determinadas para seguir luchando contra los grandes embalses y otras amenazas al territorio, para esfender a tierra, es porque consideramos que no hay una salida posible en la moderación. Podremos ganar pequeñas batallas, impidiendo algunos proyectos o bloqueándolos temporalmente, pero no podemos ganar la guerra si no hacemos de este conflicto una lucha general, que se dé a todos los niveles y que contagie todos los campos sociales. Si luchamos sectorialmente, si nos quedamos en lo concreto, entonces no podremos atacar al nucleo que genera todos los ataques que sufrimos. No se trata de otra cosa que de incluir las luchas del agua, junto con otras, en una mucho más general, que abarque la totalidad de los conflictos sociales. Solo con esta unidad en igualdad de condiciones se puede aspirar a derrocar el ordenamiento opresor y que no es otro que el mismo sistema capitalista. Por ello Purna plantea como única salida definitiva a la amenaza pantanera y transvasista la independencia y el socialismo. No podemos asegurarnos un futuro sin pueblos inundados si no conseguimos ejercer la soberanía sobre nuestro propio territorio, sobre nuestros propios recursos; y esta soberanía no se puede ejercer de otro modo que mediante la independencia. Un Aragón no independiente es completamente utópico, un Aragón dentro de España es la ruina total de nuestro pueblo; si no nos desligamos del estado sus dinámicas coloniales nos arrastrarán siempre tal y como lo hacen hoy en día, y en ese contexto nuestro futuro estará repleto de estos conflictos. Soberanía es otra forma de decir independencia, porque la independencia no es otra cosa que el decidir efectivamente y con autoconciencia sobre nosotras mismas y sobre nuestro entorno. Si la lucha en defensa de la tierra quiere llegar hasta el final, acabar de raíz con su oponente, ha de ser independentista y ha de manifestar su anhelo de desligarse de España.

Del mismo modo si nos queremos asegurar de que en el futuro no sufrimos las políticas que hoy nos acosan, es necesario acabar con las lógicas económicas que las impulsan. El españolismo es el sustento regional del capitalismo, destruyéndolo conseguimos dejarlo simbólicamente huérfano pero eso no es por sí misma una salida real. Hay que plantear una alternativa, una proposición que se concrete en un movimiento popular de ruptura; hay que trabajar, en definitiva, por el socialismo. La autodeterminación y la soberanía sólo se puede perpetuar y concretizar en un sistema económico que salvarguarde los intereses públicos frente a la corrupción natural de las oligarquías. Por ello nuestro Aragón soberano, nuestro proceso de independencia, no ha de ser otra cosa que un camino hacia el socialismo, una oportunidad para constituir una nueva forma de organización; que parta de la clase obrera, de las comarcas, los valles, los barrios y los pueblos. La autoorganización es la mejor arma que tenemos en este sentido y hemos de hacerla valer.

En esto trabajamos día a día en Purna y en la Cucha Independentista, por organizar a la juventud trabajadora aragonesa y por construir una hegemonía independentista que nos haga avanzar en esta táctica revolucionaria.

I Trobada Choven Joaquin Ascaso. Morillo de Galligo, 5 de mayo de 2013
Purna, a chovenalla independentista y revolucionaria

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