El unionismo se manifiesta en el centro de Barcelona en un clima de beligerancia

La tarde del 30 de septiembre unos miles de personas han marchado por las calles de centro de Barcelona para reivindicar su desacuerdo con el referéndum de autodeterminación de Catalunya. Entre los presentes se han podido ver familias, gente mayor y grupos de extrema derecha.

Manifestación unionista en Barcelona. Foto: Federico Bisoffi (AraInfo)

Unos miles de personas se han manifestado la tarde del 30 de septiembre desde la Plaza Urquinaona de Barcelona hasta la plaza Sant Jaume. Organizada por las entidades D’Espanya i Catalans, Españoles de a Pié y Sí a España, la manifestación se quería pacífica, sin embargo el espíritu general de la concentración podría definirse bajo la lupa del belicismo y el revanchismo.

De este modo a su paso por la Dirección General de la Guardia Civil en Vía Laietana, los manifestantes han coreado “a por ellos”, “ésta es nuestra policía” o “estamos con vosotros” mientras un agente del cuerpo de la policía española hacía fotos con su tableta. No han sido los únicos cánticos que han reinado durante toda la marcha. Se ha podido escuchar en repetidas ocasiones “Puigdemont a prisión” o “no votaréis”, y cuando el helicóptero de la Policía Nacional sobrevolaba la Plaza Sant Jaume los manifestantes en masa estallaban en vítores. Carteles con “I love 155” o banderas carlistas también son ejemplos del clima de agresividad que se respiraba en una manifestación donde la mayoría llevaba banderas españolas constitucionales.

En cuanto a lo que a composición del acto unionista se refiere, como en otras manifestaciones cercanas en el tiempo del mismo tipo, la mezcla de familias con hijos e hijas de corta edad, personas mayores y numerosos grupos de ultra derecha ha sido la tónica general.

“En esta manifestación no hay extremistas de ningún tipo”, afirmaba una mujer de edad avanzada que vino de Bilbo y lleva 40 años viviendo en la capital catalana. Con todo, la realidad, la realidad visible, indicaba otra situación totalmente distinta. Las banderas del partido político de extrema derecha Democracia Nacional eran numerosas, del mismo modo en que se han podido ver banderas preconstitucionales. Del mismo modo, hacia las 19.00 horas un grupo de unos 15 jóvenes ha irrumpido en uno de los tejados de los edificios que rodean la plaza donde se encuentra la Generalitat de Catalunya y la Alcaldía de Barcelona y han cortado una gran bandera catalana que lo decoraba. Todos los presentes han aplaudido a los jóvenes y los han protegido al salir del edificio para que no fueran reconocido por la policía –los Mossosd’Esquadra asegura el desarrollo pacífico de la manifestación- ni por las cámaras de las periodistas. Más tarde, el mismo grupo de jóvenes ha vuelto a entrar en otro edificio paradescolgar una gran tela que rezaba “Democràcia”. La reacción de los presentes ha sido la misma.

“La culpa de todo la tienen los de la CUP”, decía otra mujer mayor. Parece que dentro del unionismo se ha instaurado una lógica por la cual el independentismo es una locura del partido de cambio social catalán. “Tú lo puedes ver con tus propios ojos, aquí hay jóvenes, familias y gente con dinero”, concluía la mujer.

Mientras todo esto ocurría, el independentismo ha seguido con su plan: ocupar el máximo número de colegios electorales para evitar que sean clausurados por la policía a partir de las 12 de la noche. En la ocupación unas horas antes de la Escuela Industrial, cerca de uno de los hospitales más importantes de la ciudad, el Clínic, también se reunían personas de todas las edad, pero con en un clima totalmente distinto. Parece que el derecho a decidir se ha conjurado como un movimiento de fiesta continua en el que la mejor arma son los talleres de resistencia pacífica que las propias escuelas han organizado para las personas que esta noche dormirán allí. Un espíritu de verbena de renuncia diametral a la violencia que es la clave del éxito del movimiento.

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