El tramo de la A-68 entre Figueruelas y Gallur se abre con dos años de retraso

Desde Izquierda En Común de la Comarca Ribera Alta del Ebro explican que el proyecto arrancó en 2005 y pasó 10 años "dormido" en los cajones de Fomento. La formación apunta que la solución más rápida ha sido siempre liberalizar la AP-68 ante la alta siniestralidad vial.

Gallur
Archivo 2017 | El Presidente de Aragón, Javier Lambán y el entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en el acto de colocación de la primera piedra de las obras de la N232 en el tramo Mallén-Gallur.

El Grupo Izquierda En Común de la Comarca Ribera Alta del Ebro (CRAE) califica de “buenas noticias” la apertura del tramo Figueruelas-Gallur de la A-68 programada para este miércoles. Se trata del tramo desdoblado de la carretera nacional N-232, ahora A-68, que unirá las localidades de Figueruelas y Gallur y que discurre a lo largo del eje del Ebro, de forma paralela a la autopista de peaje AP-68.

El portavoz del Grupo Izquierda en Común CRAE, José Ángel Miramón, da la bienvenida a este tramo de 14 kilómetros que llega “tras muchos años de reivindicaciones y oídos sordos por parte de los distintos gobiernos estatales para dar solución a la problemática que sufrimos todos los usuarios de la N-232 de siniestralidad vial”.

En este sentido, Miramón recuerda que el estudio de recorrido que dio comienzo en 2005 se quedó “durmiendo en los cajones del Ministerio de Fomento hasta su adjudicación en mayo del año 2015”. El portavoz lamenta que las obras hayan finalizado “con dos años de retraso sobre lo previsto”.

A pesar de las buenas noticias, desde el grupo apuntan que el problema no está solucionado completamente puesto que queda pendiente el tramo entre Gallur y Mallén.

Este tramo último fue licitado a toda prisa en diciembre de 2015,- explica Miramón.- Casualmente justo antes de las elecciones generales y cuyas prisas hicieron que tuviese que ser corregido para volver a licitarse en marzo de 2016”.

Desde Izquierda En Común subrayan que desde el principio apostaron por una solución “más lógica”, esto es, “la liberalización definitiva de la autopista AP-68”.

Esta era y sigue siendo la mejor decisión,- continúa Miramón-. Liberalizar la autopista e integrarla, convenientemente, en la red autonómica de carreteras mediante los enlaces oportunos con los municipios por los que discurre”.

Para el grupo de izquierdas, la razón por la cual no se optó por esta solución fueron los planes del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, que decidió extender la concesión de explotación de la AP-68 quince años más, hasta 2026.

“Si no hubiese sido por los planes de Aznar, en 2011 hubiéramos dispuesto de la autopista para dar solución, y de forma gratuita, a este terrible problema de seguridad vial y de volumen de tráfico. Esto hubiera permitido salvar vidas humanas”, concluye Miramón.

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