Culturas

El teatro inclusivo de Imaginaria cosecha el aplauso unánime del público de Binéfar

La segunda jornada de Imaginaria tuvo a los niños y a las niñas como protagonistas. Por la mañana Los Titiriteros de Binéfar llevaron al colegio Víctor Mendoza la obra ‘La boca del Lobo’. Y por la tarde, en el Centro Juvenil se desarrollaron dos talleres sobre teatro de sombras con cabezudos y siluetas articuladas, a cargo de la compañía asturiana Luz, micro y punto.
| 5 junio, 2019 07.06
El teatro inclusivo de Imaginaria cosecha el aplauso unánime del público de Binéfar

“Me gusta mucho hacer teatro. Me divierto y me da felicidad”. Así definía Dani Mateos, vecino de Monzón con diversidad intelectual de 32 años, su experiencia sobre las tablas en el VII Festival de Títeres e Imagen en Movimiento, Imaginaria, que se celebra hasta el domingo 9 en la localidad binefarense, organizado por el Ayuntamiento.

Dani Mateos es uno de las personas usuarias del Centro Ocupacional Nazaret que gestiona Cáritas Diocesana Barbastro – Monzón en Binéfar y que desde hace siete años interpretan una función en el festival, coordinada por el área de Juventud del Ayuntamiento binefarense.

Dani, junto a una quincena de actores y actrices de Nazaret, son habituales de la programación de Imaginaria desde su origen, y en la segunda jornada del festival fueron los y las rotundas protagonistas al poner en escena su séptima obra titulada ‘El árbol grande que creció’. Una historia de superación personal, de autoconocimiento y de aceptación que entronca con la esencia de Imaginaria: ofrecer espectáculos que conmuevan al público y les transforme.

“Me gusta ensayar  y actuar con mis compañeros –cuenta-. Llevo siete años haciendo teatro. Esta obra la llevamos haciendo desde hace meses y me gusta hacer de todo y mostrarla al público en este festival. Para mí Imaginaria es una alegría, viene un montón de gente a vernos y nosotros también vamos a ver a otros espectáculos”.

Dani representó el papel de Sol y de zorro en una obra ambientada en un jardín, y que cuenta la historia de un gran árbol rodeado de árboles frutales que considera que no sirve para nada. Son los habitantes de este espacio natural quienes le muestran que ofrece cobijo en invierno, sombra en verano y con sus ramas embellece el paraje.

Su compañera Gema Bardají de 25 años, que tiene síndrome de Down, desempeñó el papel de pájaro. Vecina de Tamarite de Litera lleva cuatro años haciendo teatro y ya sabe lo que son las mieles del éxito.

Le fue concedido el premio estatal a la mejor actriz por su papel protagonista en la obra ‘El fantasma de la ópera’ que interpretó con el Colegio de Educación Especial ‘La Alegría’. “El teatro es mi vida. Para mí es un orgullo tener estos maestros y compañeros. Haciendo teatro me emociono, me hace llorar pero también me gusta. La obra de Imaginaria se la dedico a mi abuela, que es lo que más quiero y está en el cielo, y también a mis sobrinos”, explicaba.

Tanto Gema como Dani tuvieron palabras de elogio para la autora de la obra y directora de los ensayos, la técnica del área de Juventud del Ayuntamiento de Binéfar, Ainhoa Casabón, así como a la monitora de tiempo libre María Isabal.

La autora de la obra y coordinadora de la actividad, Ainhoa Casabón, destaca la “emoción” que supone trabajar con este colectivo de capacidades distintas.

“Te aportan mucho y trabajar con ellos es muy emocionante. Ves lo mucho que disfrutan y la gran motivación que les generan los aplausos del público. Llevamos desde el primer año trabajando en Imaginaria y cuesta encontrar algo novedoso para sorprender al público, pero con estos jóvenes es muy fácil trabajar”, asevera. La obra quiere transmitir un mensaje de normalización de la diversidad: “Hay que conocerse a sí mismo y ser lo que uno es realmente y no lo que los demás quieren que seas”, explica su autora.

La responsable del Centro Ocupacional Nazaret, Mapi Bona, considera que obras como la representada este martes en Imaginaria aportan “una dosis de autoestima increíble” a este colectivos de personas con diversidad intelectual. “Sienten que están creando algo y luego ven el resultado con un teatro lleno de público. Tienen un nivel de exigencia muy alto y ponen mucha emoción en todos los ensayos, por lo que recibir las felicitaciones del público les dan mucha autoestima”, apunta.

La segunda jornada de Imaginaria tuvo a los niños y a las niñas como protagonistas. Por la mañana Los Titiriteros de Binéfar llevaron al colegio Víctor Mendoza la obra ‘La boca del Lobo’. Y por la tarde, en el Centro Juvenil se desarrollaron dos talleres sobre teatro de sombras con cabezudos y siluetas articuladas, a cargo de la compañía asturiana Luz, micro y punto.

El  público adulto disfrutó de la citada obra de teatro inclusivo ‘El árbol grande que creció’ . Asimismo, por la noche estaba previsto el primer pase de cortometrajes en el parque calle Benito Coll, con la proyección de cintas del Certamen Internacional de Cortometrajes Ciudad de Soria, SOIFF.

5 junio, 2019

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