La lluvia hizo acto de presencia pero que no evitó que la mayoría de sus actividades se desarrollaran con normalidad. Y es que, a pesar de las tormentas que asolaron la villa de Campo desde el mediodía hasta entrada la noche, la gente del pueblo y sus alrededores no defraudaron y llenaron hasta los topes el local social del municipio, que fue cedido por el ayuntamiento ante la imposibilidad de celebrarlo en su lugar habitual, la llera del río Ésera. Este festival nos demuestra "año tras año que, a pesar de los obstáculos con los que nos encontremos, la solidaridad siempre se abre camino, sea contra viento, marea o, en nuestro caso, tormentas", reflexionan con satisfacción desde la organización.
La jornada empezó con una sesión de yoga con más de una veintena de participantes y un descenso en rafting a cargo de la empresa Agualate, que logró llenar más de cinco balsas. Luego fue el turno de las actividades infantiles en el patio del colegio Cerbín y de la primera charla, a cargo de Samuel González, de la organización del festival, y de Ruth Franco, presidenta de la asociación Alouda, que explicaron tanto los orígenes del festival y su evolución con el paso de los años, cómo colaboran estas dos entidades y el trabajo que hacen en los campamentos de personas refugiadas y su situación actual. En la charla se hizo uno de los anuncios más importantes de esta edición, que es la voluntad de celebrar un festival de poesía saharaui en los mismos campamentos. Una labor que sabemos no será fácil, pero esperamos lograr con el apoyo de Alouda.

De las charlas pasamos a la sesión vermut y el concurso de paellas, en la que se apuntaron 22 cuadrillas y 300 personas y estuvo amenizado por las mezclas de los Gourmeet Brothers, así como la sesión de sobremesa. Ya por la tarde tuvo lugar el pintacaras infantil y la segunda charla del festival, que trataba sobre la atención psicológica que se hace en los campamentos de refugiados que corrió a cargo de la doctora Marta Guarch-Rubio y la participación telefónica de la directora del departamento de salud mental del ministerio de Salud de los campamentos saharauis, Dumaa Mohamed.
Paralelamente, durante toda la jornada se colocaron varias exposiciones fotográficas sobre el día a día en estos campamentos de refugiados y se habilitaron varias food trucks y puntos de venta con las camisetas de recuerdo de la edición de este año del festival, así como libros sobre la situación del Sahara Occidental y productos de artesanía gentileza de Alouda, además de pulseras y demás objetos decorativos hechos a mano por los estudiantes del colegio Cerbín.
Las charlas dieron paso a los conciertos y el folk oscense de El Verbo Odiado se encargó de dar los primeros acordes para levantar al público. Después fue el turno de Komando Komare y su flamenco, que con sus melodías y ritmos alegres despertaron el duende a más de uno. Con la llegada de la medianoche fue el turno de las rimas de Rapsusklei, todo un referente del rap aragonés que volvía al festival tras haber participado en ediciones pasadas, al igual que los Komando Komare. Las últimas actuaciones corrieron a cargo de Dj Ladyfunk, que recientemente fue nombrada la mejor dj de todo Aragón y demostró el motivo de este reconocimiento, mientras que Dj Fuster se encargó de hacer las últimas mezclas para bajar el telón de esta edición.
Desde la organización del festival dicen no poder sentirse "más satisfechos por cómo ha funcionado esta edición, a pesar del mal tiempo, por la respuesta que ha tenido la villa de Campo y sus decenas de voluntarios para poder celebrar esta edición en condiciones, ya que sin su apoyo hubiera sido imposible. Al mal tiempo buena cara se dice normalmente, y este sería el resumen perfecto de cómo vivimos la jornada de ayer. Por todo ello, infinitas gracias a todas las personas que aprovecharon su fin de semana para venir al festival, a todos los particulares, empresas, negocios y colectivos que de una forma u otra han colaborado por haber hecho posible esta edición y a los que han difundido por todos los medios posibles la labor que hacemos".



