
Hay muchos aspectos a analizar de la reforma (R.D.L. 16/2012), pero sin duda hay un componente esencial que concuerda muy bien con el bombardeo constante de mensajes racistas lanzados tanto dentro como fuera del PP y los medios de comunicación, sobre todo desde el estallido de la crisis. Y se concreta con la negación de la asistencia a las personas migradas sin papeles. El argumento principal es que las migrantes se aprovechan del sistema sanitario, ya que no contribuyen a la SS. Sin embargo, un estudio reciente -Inmigración y Estado de bienestar en España, de la fundación Nuevos Horizontes- subraya justo lo contrario: que debido a la tasa de migrantes, a los trabajos que desempeñan, y teniendo en cuenta que también consumen aunque sea para subsistir, realizan una contribución neta positiva.
La reforma contempla tres casos en los que no se podrá negar asistencia sanitaria: en caso de urgencia por enfermedad grave o accidente (hasta el alta médica); durante el embarazo, parto y postparto (así como a menores); y a las personas que estén recibiendo tratamiento contra el cáncer o VIH, aunque no serán tratados los nuevos casos.
Estas medidas suponen un ataque frontal al derecho a la salud. Significará una mayor tasa de enfermedades para toda la población, así como la vuelta a escena de enfermedades que ya se habían exterminado. Y cuidado, no se trata por ello de criminalizar a las personas migradas, sino hacer un ejercicio de reflexión y llegar a las siguientes conclusiones: por un lado, la persona que emigra es porque en su tierra vive una situación desesperada y si ha llegado a esa situación es por la explotación de recursos y mano de obra por parte de los países “ricos” (no nos engañemos, es una cuestión de clase). Por otro lado, con esta reforma se pretende consolidar un mensaje claro: divide y vencerás.
Pese a que el Real Decreto Ley no tiene desperdicio y aplica la ley de la tijera a todo cuanto ha encontrado a su paso, como personas paradas o jubiladas, precisamente lo más sonado ha sido el tema de las migrantes. Así, vemos cómo muchos colectivos ya se están coordinando y han elaborado un plan de objeción de conciencia (a finales de agosto ya sumaban más de 1.700 médicos). Profesionales sanitarias y usuarias se rebelan contra esta medida por su total inhumanidad. Aún así, debemos ahondar aún más en las reivindicaciones e incluir el “No al racismo sanitario” entre las reivindicaciones de las huelgas que se están llevando a cabo.
Luna R. (enfermera en Córdoba y militante de En lluita) | Publicado en La Hiedra (En Lluita) | Para AraInfo




