El peaje de pertenecer a la UE

Los recortes en pensiones, la armonización fiscal, ahora los peajes en autovías, la parte del PSOE en el Gobierno de España parece lanzar globos sonda de reformas impopulares para ver cuál levanta menos malestar para legislarla. Es como si la UE nos ofreciera una carta de recortes y tuviéramos que elegir cual aplicar a cambio de los fondos de la UE, porque algo al menos ya está claro, los fondos están condicionados a políticas de austeridad. Quieres tocar la reforma laboral, tendrás que recortar las pensiones, no quieres tampoco recortar las pensiones, pues debes poner peajes en autovías. Pero los …

gobierno París

Los recortes en pensiones, la armonización fiscal, ahora los peajes en autovías, la parte del PSOE en el Gobierno de España parece lanzar globos sonda de reformas impopulares para ver cuál levanta menos malestar para legislarla. Es como si la UE nos ofreciera una carta de recortes y tuviéramos que elegir cual aplicar a cambio de los fondos de la UE, porque algo al menos ya está claro, los fondos están condicionados a políticas de austeridad. Quieres tocar la reforma laboral, tendrás que recortar las pensiones, no quieres tampoco recortar las pensiones, pues debes poner peajes en autovías. Pero los fondos hay que pagarlos y los acabaremos pagando el pueblo español. Igual que los aplausos a Pedro Sánchez cuando llegó a Moncloa este verano después de negociar los fondos europeos o los discursos de que la UE había cambiado, también los acabaremos pagando políticamente la izquierda.

Nos pareció estupendo la orientación ambiental de los fondos, pero al final solo ha sido una excusa para esquilmar a los que menos tienen. Recortes y austeridad, pero ecofriendly. De nada vale subir impuestos al carburante o a los peajes si no se ofrece medios de transporte alternativos y con menor impacto ambiental, eso lo sabemos bien en Aragón que este fin de semana se vuelve a movilizar bajo el lema "Aragón no pierdas tu tren" por los recortes en frecuencias en sus servicios ferroviarios. La transición hacia una economía no dependiente de combustibles fósiles tiene que ser también socialmente justa o difícilmente contará con respaldo popular.

El acuerdo de coalición progresista entre PSOE y Unidas Podemos hablaba claramente de progresividad fiscal, no podía ser menos pues lo dice nuestra propia Constitución, pero además era concreto con nombres y cifras. Se acordó en el Impuesto de Sociedades una tributación mínima del 15% de las grandes corporaciones, que se ampliaría hasta el 18% para las entidades financieras y empresas de hidrocarburos, en el IRPF incrementar dos puntos para los contribuyentes que tengan rentas superiores a 130.000 euros y cuatro puntos para la parte que exceda de 300.000 euros, se acordó reformar el régimen jurídico y fiscal de las SOCIMIS, para aplicar un tipo de gravamen del 15% sobre los beneficios no distribuidos. Pero cuando Unidas Podemos reclama al PSOE cumplir este acuerdo, el PSOE dice que no toca subir impuestos en esta situación de crisis fruto de la pandemia. Pero no tiene problemas en plantear que todos los ciudadanos paguen los peajes, en palabras de la ministra Calviño “es justo y europeo”.

Los ricos tienen que ser más ricos y los trabajadores tienen que pagar el peaje de los fondos europeos en forma de peaje en autovías, cada vez que vayan a trabajar o al pueblo cuando tengan fiesta. Lo que por otro lado ha venido ocurriendo en la historia reciente de la política fiscal. En los últimos 20 años la recaudación por IVA en España, ese impuesto que pagas aunque seas pobre de solemnidad, ha aumentado un 114%, pasando de los 33.389 millones que se cobraban al año en España por este impuesto, a los 71.538 millones del año 2019. Sin embargo, en estos mismos 20 años, el Impuesto de Sociedades, que únicamente tribuna los beneficios empresariales, ha pasado de representar el 16% del total de la recaudación fiscal a únicamente el 11%.

El director de la DGT, Pere Navarro, ha justificado la medida afirmando que "el que lo usa, lo paga", una lógica peligrosa que nos llevaría a establecer el copago en la sanidad, la educación o cualquier otro servicio público lo que desemboca en la privatización de servicios y quien pueda que se lo pague.

El artículo 31 de la Constitución Española todavía no ha sido derogado y establece la progresividad fiscal al afirmar que, todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica. Esto nos recuerda que hubo un tiempo que la izquierda tuvimos la fuerza de meterlo en la Carta Magna, pero la perdimos con el paso del tiempo para hacerlo efectivo. Como ocurrió con el art. 47 que dice que todos tenemos derecho a la vivienda o el art. 35 que habla del derecho al trabajo, el art. 27 del derecho a la educación o el art. 43 del derecho a la sanidad. Ellos, aprovechando que bajamos los brazos, hace tiempo rompieron el pacto constitucional y normalizaron su incumplimiento que es lo peor, mientras nosotras perdemos oportunidades y tiempo valiosísimos blandiendo el acuerdo roto en lugar de generar contrapoder.

La UE no es progreso, ni modernidad, es una estructura de dominación que nos otorga a países de la periferia un papel subalterno, con modelos productivos precarios y sin valor añadido que nos condenan a la precariedad y falta de futuro y sin más soberanía que elegir entre el menú de medidas de recorte y austeridad que nos ofrecen. Algo irreformable que cada cierto tiempo nos hace pagar peajes, en este caso literalmente. Otro peaje más de formar parte de la Europa del capital. Va siendo hora de salir de la carretera y tomar nuestro propio camino.

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