. ¿Se acuerdan de esta fábula de Esopo? Los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón. Anuncios impresionantes que acaban en nada, un fiasco.
Los montes de Torrero en 2024, los Pinares de Venecia, están a punto de parir un ratoncillo después de tanto bombo y platillo.
Hace 100 años esos montes parieron un hermoso pinar. Impulsado desde 1926 por el Ayuntamiento, su interés estriba, según el alcalde en 1929, "en fines estéticos e higiénicos... Un parque-bosque de expansión y recreo al vecindario, a imitación de las reservas que vemos en el extranjero y que tanto dicen en pro de la cultura y salubridad de los pueblos".
Toda la ciudadanía se implicó en el reto. Escolares, familias, asociaciones, vecinos de todos los barrios participaron año tras año en las tareas de repoblación. Plantar un árbol se convirtió en un acto que muchos zaragozanos todavía recuerdan que sus padres, abuelos o tíos pusieron su pequeño brote en aquella ladera.
Así nacieron las 330 hectáreas de bosque. Durante décadas, los Pinares de Venecia fueron el gran pulmón verde de Zaragoza. Hoy merecerían el título de "arboleda de interés social", tal como recoge la Ordenanza Municipal de Protección del Arbolado Urbano. Aún no se les reconoce.
Esos mismos Montes de Torreo parieron, en los años 70, el emblemático Parque de Atracciones de Zaragoza con el que han crecido varias generaciones de niños y niñas, convirtiéndose en lugar de visita obligada. Aunque, como reconocen las crónicas, se llevó por delante 1.600 árboles de esos populares pinos de Venecia.
El 8 de febrero de 2025 finalizaba la concesión del Parque de Atracciones. Una oportunidad para hacer más grande nuestra Zaragoza. Teníamos un parque ajustado a las necesidades de la ciudad y su entorno y viable económicamente. Seguro que necesitaba una modernización, pero había que ir más allá.
En un panorama generalizado de crisis de los grandes parques de atracciones, el 17 de septiembre de 2024, el director general de Proyectos Estratégicos y Proyección Exterior, Ruiz de Temiño, y el primer teniente de alcalde y consejero de presidencia, Ángel Lorén, tienen un plan: hacer un gran parque, un proyecto vanguardista, novedoso y extraordinario. Hay que incorporar al Parque la zona exterior de aparcamientos públicos, privatizándolos, y cinco hectáreas más de pinar para zonas acuáticas, espacios para artes escénicas, exposiciones, etcétera. Así lo aconsejan distintos estudios realizados por grupos técnicos de los departamentos municipales, tal como lo están llevando a cabo diferentes operadores del sector a nivel mundial. Hay que promover un Parque para el siglo XXI, digno de una gran ciudad del siglo XXI, luminosa, competitiva. La "Zaragoza florece" de la alcaldesa Natalia Chueca. Habrá que talar pinos, "pero sólo los necesarios". No pasa nada. Tenemos el Bosque de los Zaragozanos, otro proyecto estrella.
Como señalaba El Periódico de Aragón (editorial del 2 de abril), se trataba de "un proyecto ambicioso, millonario en inversiones, que sirviera para que renaciera un proyecto que languidecía. Incluso se lanzó a pública concurrencia una concesión que, antes de hacerlo, parecía que estaba llamada a atraer a las grandes firmas dedicadas a estos negocios del ocio y el entretenimiento del país o internacionales, que vieran en Zaragoza una oportunidad de montar un complejo renovado y próspero".
A partir de este momento, los hechos se produjeron de forma precipitada sin ninguna información a la ciudadanía y sin una reflexión sobre el tipo de parque que queremos, ni su viabilidad.
Los vecinos no lo veían, pedían explicaciones, pero no se daban, pedían informes y estudios, las cenas secretas, el número de pinos a talar... Silencio. Sólo se cortarán "los que sean necesarios". Cuántos, lo dirá la concesionaria según sus planes. Un espacio público a disposición de intereses privados.
Llega el concurso púbico. Sólo un pretendiente, dos en una. Después de tanto ruido, sólo un pequeño ratoncillo asoma el hocico. La valoración técnica del proyecto es espectacular, 3,6 puntos sobre 10. Suspenso, según los técnicos del propio Ayuntamiento. Pero seguimos adelante, no hay marcha atrás posible. En febrero de 2026 hay que asumir el nuevo contrato, pero las empresas implicadas no se ponen de acuerdo. Los argentinos no se fían, la empresa zaragozana entra en concurso de acreedores. Vaya lío, repite un día y otro la prensa local. El ayuntamiento no ha comprobado la solidez de las empresas, se ha fiado. ¡Una gestión ejemplar! El Parque no se abre en el plazo previsto, un ERTE para los trabajadores y los compromisos adquiridos con familias en el aire. Se retrasa un año la apertura del gran proyecto. Para este 2026 se pierde la tasa anual de 70.00 euros y otra medioambiental de 80.00 que el ayuntamiento debe destinar íntegramente al mantenimiento de los Pinares de Venecia, según el contrato.
En cualquier caso, el señor Lorén, consejero de Presidencia, lo tiene claro. Moncayo Leisure, la nueva empresa modernizada (¡El inglés es lo moderno!) seguirá adelante y abrirá el parque en febrero de 2027. Un año más tarde. Para evitar equívocos, subraya el consejero, la renovación del Parque de Atracciones no era un "proyecto estrella" ni una "promesa electoral" de Natalia Chueca. Simplemente la concesión "había caducado y había que renovarla". A cargo, por cierto, de la Dirección General de Grandes Proyectos. Un fiasco, un humilde ratoncillo. El proceso ha puesto de manifiesto la incapacidad gestora de un Ayuntamiento de relumbrón, pura propaganda. Ha destruido un modelo de parque familiar que funcionaba. También ha promovido luchas de los vecinos, "Salvemos los pinares de Venecia", "Zaragoza no se vende". No ha estado tan mal este ratoncillo, resultado involuntario de tanta grandeza inútil. Después de tanto ruido, sólo viento.
El parto de los montes.
Con varios ademanes horrorosos / Los montes de parir dieron señales:
Consintieron los hombres temerosos / Ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos / Infundieron pavor a los mortales,
Estos montes, que al mundo estremecieron / Un ratoncillo fué lo que parieron.
Hay autores que, en voces misteriosas / Estilo fanfarrón y campanudo
Nos anuncian ideas portentosas; / Pero suele a menudo
Ser el gran parto de su pensamiento / Después de tanto ruido, solo viento.
Felix María Samaniego, Fábula XV. 1869

