El Parlamento de Hungría rechaza la propuesta del conservador Viktor Orbán de prohibir la llegada de personas refugiadas

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, no ha logrado los apoyos necesarios para sacar adelante una polémica enmienda a la Constitución con la que prohibir la llegada al país de personas refugiadas. Este es el segundo revés que sufre Orbán tras la invalidación por baja participación del referéndum celebrado el pasado 2 de octubre.

Refugiadas esperan en el punto de recibimiento de Hungría para ser trasladadas a un campo. Foto: Olmo Calvo (Diagonal)

Nuevo varapalo para el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en su intento de prohibir la llegada de personas refugiadas sin permiso de las autoridades locales. El rechazo del Parlamento húngaro se suma a la invalidación del referéndum celebrado el pasado 2 de octubre, por baja participación al no llegar al umbral del 50 % para que resultara vinculante, y con el que el conservador pretendía convertir en ley la prohibición de acoger personas refugiadas.

La medida, en contra del reglamento comunitario de reubicación, requería del voto de dos diputados opositores para alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para su aprobación. Sin embargo, el grueso de la oposición, hasta 65 diputados y diputadas, se ha abstenido, de forma que los 131 votos favorables del Fidesz, el partido del Gobierno, han sido insuficientes. De hecho, los partidos opositores, incluido el ultraderechista Jobbik, han boicoteado la votación con su abstención. Tan solo tres diputados independientes han votado en contra de la propuesta.

Orbán, conocido por su rechazo al sistema de reubicación de personas refugiadas en la UE mediante cuotas, deja la puerta abierta a un nuevo intento para sacar adelante la enmienda con el apoyo de la extrema derecha. "La reunión de la presidencia –del Fidesz- decidirá si se presenta de nuevo", ha señalado el primer ministro, según la web local Index.

Mientras, el partido ultraderechista Jobbik –tercera fuerza parlamentaria- ha asegurado que respaldaría la enmienda a la Carta Magna húngara siempre y cuando el Ejecutivo de Orbán elimine un programa de bonos de residencia para personas extranjeras y que se introdujo en la legislación hace tres años.

Estos bonos otorgan permiso de residencia a todas las personas extranjeras no comunitarias que compren 250.000 euros en bonos especiales del Estado húngaro. Ya en su día el gobierno calificó como "chantaje" la exigencia del Jobbik y aseguró que no cedería a sus pretensiones. Sin embargo, al parecer el Ejecutivo húngaro ya ha comenzado a preparar las medidas necesarias para eliminar ese mecanismo de residencia.

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