Desde el collado de Ordiceto contemplábamos horrorizados la columna de humo surgiendo del ibón de Plan. El ascenso de 2 grados en la temperatura media del Pirineo ahora le pega fuego. Tristeza infinita viendo cómo se extiende a parajes únicos de todas las comarcas. Nosotros ya no los veremos renacer de sus cenizas.
Mire usted, pasó ya el momento de discutir si existe el cambio climático. Ahora toca proteger nuestra tierra, nuestros pueblos, nuestro patrimonio, nuestra salud y nuestra vida de sus terribles consecuencias.
La invasión del fuego en la montaña coincidirá con la huelga (18/A) convocada por el personal antiincendios de Aragón. Estos días hablamos espantados de las llamas amenazando el santuario origen histórico de Aragón. ¿No escuchó Azcón a los científicos que advirtieron de la catástrofe que se avecinaba?
También del sufrimiento de mucha gente por olas de calor encadenadas que se prolonga más de dos meses. ¿Cómo proteger nuestra salud con casas mal climatizadas y simples ventiladores?
De colegios públicos sin climatización y niños enfermos por calor. El dinero que derivan a la escuela privada enciende la mecha de la rebelión de padres y madres.
De bomberos jugándose la vida por la falta de medios. Usted que les regatea los recursos imprescindibles pruebe a acercarse al frente de fuego que avanza imparable.
De trabajadoras y trabajadores ahogados por el calor intenso. En la calle, en el campo, en casas y hoteles, en talleres sin vigilancia por escasez de inspectores.
De ganaderos bajando las vacas en julio de los pastos de alta montaña agostados. De una ganadería que el gobierno deja morir condenando a muerte nuestros bosques.
De cancelación de pernoctas en alojamientos rurales.
Sin duda, podemos frenar algunos incendios con el trabajo preventivo en invierno pero solo un gobierno que niega el cambio climático tiene otras prioridades en cartera: Hierros en la montaña para abonar operaciones inmobiliarias. Saturación de licencias a centros de datos con patente de corso para acaparar agua y energía. Grandes subvenciones al negocio de la sanidad y la educación privada. Mirar a otro lado ante los incendios de sexta generación manteniendo planes obsoletos. Todo al servicio de los intereses de los poderosos locales o multinacionales.
El negacionismo climático no apaga incendios pero sirve para incendiar nuestra convivencia. El drama del fuego es sólo la punta del iceberg de las consecuencias en Aragón del cambio climático y de las políticas negacionistas.
La ciencia avisa que el verano de 2027 volverá a ser más tórrido y letal que el actual que sufrimos. Las organizaciones comprometidas con la vida y la salud no vamos a permanecer impasibles. Llamamos a todas las entidades a recoger las demandas que integren un Plan de Choque de Adaptación al Cambio Climático. Que nuestros impuestos se dediquen a proteger nuestra salud, nuestra tierra y nuestro patrimonio. El 3 de septiembre arrancamos para afrontar este desafío.





