
Este viernes, 17 de abril, se abrirá un año más la Semana de la Lucha Campesina. Aragón, como territorio histórico de agricultura y ganadería, volverá a unirse a esta lucha a nivel internacional.
El 17 de abril es el Día Internacional de las luchas campesinas, que conmemora la masacre de 19 campesinos y campesinas que se manifestaban por tierra y justicia en Brasil en 1996. Cada año se celebra este día en todo el mundo, en defensa de los campesinos y campesinas que luchan por defender sus derechos.
Las actividades que ha preparado para este año en Zaragoza el Movimiento por un Aragón Libre de Transgénicos y hacia la Soberanía Alimentaria, se realizarán entre los días 17 y 21 de abril.
Viernes 17 de abril, Día Internacional de las luchas campesinas: Acción por una agricultura responsable en Aragón. A las 18.30 comenzará una acción de calle en la plaza España en la que habrá una MeditAcción colectiva y proseguirá un Pasacalles con disfraces relacionados con la agricultura y la ganadería por el centro de Zaragoza.
Sábado 18 de abril, Día Internacional contra el TTIP: Se instalarán mesas informativas y acciones contra el TTIP (Tratado de Libre Comercio entre UE – EEUU), por la mañana de 10.00 a 14.00 horas en la plaza José Sinués Urbiola, donde se ubica cada sábado el Mercado Agroecológico de Zaragoza y, por la tarde, de 16.00 a 20.00 en plaza España.
Martes 21 de abril, Compromisos por la Soberanía Alimentaria: A las 19.00 horas en el Centro de Historias (plaza San Agustín, Zaragoza) habrá una mesa redonda con los partidos políticos, en la que expondrán sus compromisos a adquirir en relación a la Soberanía Alimentaria en Zaragoza y Aragón.
Llamamiento a la VII Semana estatal de las luchas campesinas
"La Soberanía Alimentaria está gravemente amenazada por los tratados de libre comercio y las transnacionales", sostienen en un comunicado donde afirman que en este 2015, desde la Plataforma Rural y las Alianzas por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos, "queremos sumarnos a la denuncia de las negociaciones que, al margen de la ciudadanía y de nuestros representantes políticos, se están llevando a cabo para firmar un tratado de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea (TTIP en sus siglas en inglés)".
En el texto advierten: "Ya conocemos los resultados de tratados similares en otros lugares". Y recuerdan que en México, el tratado de libre comercio con los EEUU y Canadá (NAFTA), ha llevado a que el país se haya convertido en importador de maíz industrial a precios muy bajos, "debilitando severamente el tejido rural y poniendo en peligro la enorme biodiversidad de maíz local, base de toda su cultura". Además, en Colombia, el tratado de libre comercio con Europa ha permitido la entrada de leche de la industria europea, "destruyendo en buena medida al sector lácteo local".
Con estos antecedentes, "¿va a poder resistir nuestra agricultura de pequeña escala a la agroindustria estadounidense? La respuesta es clara, no".
A su juicio, en este tratado hay ganadores y perdedores. El objetivo del TTIP es "eliminar toda barrera comercial para poder exportar cualquier tipo de producto, y eso se traduce en rebajar las normativas de seguridad, de protección y de derechos humanos". "¿Quién pierde?", se preguntan para inmediatamente afirmar que "toda la ciudadanía, europea y estadounidense, perdiendo derechos, seguridad y soberanía". "¿Quién gana? Las grandes empresas y multinacionales, las cuales lograrían una legislación a su antojo", critican.
De hecho, las normas que en la UE regulan la presencia de transgénicos, máximo exponente del modelo agroindustrial, se verían afectadas por el TTIP. "El principio de precaución -añade el texto-, el etiquetado de transgénicos o el proceso de autorización de cultivos y alimentos modificados genéticamente son herramientas que, aunque insuficientes, han servido para que los transgénicos no se extiendan sin control por Europa, siendo solo el Estado español el lugar donde su presencia es, lamentablemente, significativa". Pero los transgénicos "sabemos que son alimentos de los que existen evidencias suficientes que muestras las incertidumbres, riesgos y peligros que entraña su uso en la agricultura y la alimentación".
A estas preocupaciones globales añaden todas aquellas que afectan al modelo de agricultura campesina y de vida rural en la escala más local. "Son muchos los pueblos desde donde se está defendiendo la gestión de los bienes comunales frente a la conocida como Ley Montoro, los movimientos que denuncian el ataque al territorio de la minería o el fracking o las numerosas iniciativas que hacen frente al creciente poder de los supermercados con canales alternativos de comercialización", aseveran.
"Pero, como todos los compañeros y compañeras de la Vía Campesina, hoy 17 de abril reivindicamos y ofrecemos esta vía campesina, esta manera de pensar y hacer el mundo, con alimentos propios, cultivados en nuestra tierra y por nuestras manos, en armonía con la naturaleza que nos acoge, como una alternativa -junto a muchas otras- de esperanza a una sociedad capitalista sin más respuesta que otro giro de tuerca en sus propósitos genocidas", proponen.
En este sentido, reclaman Soberanía Alimentaria, un modelo de agricultura, ganadería y alimentación libre de transgénicos y respetuoso con las personas y con el medio ambiente.




