El Movimiento 15M celebra su quinto aniversario

El domingo 15 de mayo se celebra un lustro desde la aparición de este movimiento transversal que transformó el panorama político y social, otorgándole un aire internacional en la lucha por nuestros derechos y libertades. Dentro de Aragón, Uesca y Zaragoza han organizado diferentes actos para la conmemoración de dicho aniversario

Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero.

En mayo de 2011, cientos de miles de personas en todos los territorios del Estado español se lanzaron a las calles con la intención de tomar las plazas. Y lo consiguieron, vaya que si lo consiguieron. Durante un largo periodo de tiempo, las plazas de distintos municipios fueron ocupadas por ciudadanos y ciudadanas hartas de las políticas de austeridad.

“¡No nos representan!”, “¡Lo llaman democracia y no lo es!”, “¡Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir!” o “¡Democracia real ya!”, fueron algunos de los lemas que los indignados e indignadas entonaban a diario en la ‘toma’ de las plazas. Los actos de protesta como tal se convirtieron poco a poco en una costumbre, y como no podía ser de otra manera, las convocatorias se fueron extendiendo a otros lugares fuera del Estado español. El Movimiento 15M se internacionalizó y se convirtió en la ‘Spanish Revolution’.

Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero
Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero

Cabe recordar la repercusión que este movimiento tuvo y ha tenido en la formación de otros colectivos de protesta en diferentes partes del mundo. ‘Occupy Wall Street’ en Estados Unidos, ‘Yo Soy 132’ en México, o el más reciente, ‘Nuit Debout’ en Francia, son claros ejemplos de lucha social dentro de un mundo gobernado por el poder financiero.

Este movimiento social que surgió el 15 de mayo de 2011, lo hizo fundamentalmente por un descontento generalizado hacia todo lo que tenía que ver con la política. Sin más opciones que las de siempre, el hastío a la hora de votar se había convertido en un paripé, ya que tanto PP como PSOE habían derivado hacia la aplicación de un mismo tipo de políticas neoliberales dictadas desde la Troika (FMI, BCE y CE).

Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero
Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero

Las manifestaciones tuvieron lugar unos días antes de las elecciones generales, territoriales y municipales del 22 de mayo de 2011. Una ocasión inmejorable para mostrar la indignación hacia las instituciones públicas y la clase política. Comenzó en Madrid con la ‘toma’ de la plaza de Sol y como si de un líquido inflamable se tratara, la ocupación de otras plazas en otros municipios se convirtieron en símbolo de hartazgo generalizado.

Las nuevas tecnologías, con las redes sociales como punta de lanza, hicieron posible la organización de múltiples manifestaciones y asambleas descentralizadas que lograron tejer una red global en la que se trabaja diariamente. La retransmisión de estos actos vía streaming  provocaron que la ciudadanía respondiera de una forma masiva y que las protestas se perpetuaran de manera indefinida.

Las acampadas eran cada vez más habituales, y los viejos partidos políticos miraban con una mezcla de desprecio y estupefacción a este movimiento social que iba creciendo con gran rapidez. El 12 de junio, la asamblea que se constituyó en Sol decide el desalojo de la plaza después de haber permanecido ‘ocupada’ durante 28 días. “¡Nos mudamos a tu conciencia!” o ¡no nos vamos, nos expandimos!, fueron algunos de los lemas que se recuerdan en el momento de la retirada.

Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero
Acampada del 15M en Zaragoza, mayo de 2011. Foto: Primo Romero

Desde el establishment político se lanzaron consignas despreciando vilmente a este movimiento social. “Que formen un partido político y se presenten a las elecciones”, decían. Todo ello dicho con la seguridad de que este movimiento se desvanecería con el tiempo, pero la realidad fue bien distinta. El Movimiento 15M cristalizó en un abanico de movimientos sociales que dieron paso a una ola de indignación que colapsó la conciencia de la vieja política.

Un despertar colectivo que coincidió con el auge en las luchas a favor de una democracia real. El lema “somos los de abajo, y vamos a por los de arriba”, reflejaba de un modo claro como a partir de entonces la lucha tenía un objetivo concreto, desalojar de las instituciones a esos partidos que de forma parasitaria se corrompen de manera despreciable. Algunos de ellos, se jactan de liberales mientras han estado toda la vida cobrando del dinero público, defraudando a Hacienda y llevándose ‘nuestro’ dinero a paraísos fiscales.

Y por fin cinco años después, el Movimiento 15M, actualmente hermanado con el Movimiento Nuit Debout, surgido en Francia como consecuencia de las protestas desatadas a raíz de la aprobación por decreto de una polémica reforma laboral, se dispone a celebrar su quinto aniversario con la celebración de distintos actos a lo largo de todos los territorios del Estado español.

Celebraciones en Uesca y Zaragoza

Dentro de Aragón, en Uesca, se han preparado para conmemorar el quinto aniversario del Movimiento 15M y al mismo tiempo, también se ha convocado un acto de unión en paralelo con el Movimiento Nuit Debout el domingo 15 de mayo. Un día antes, este sábado, a las 20.15 horas se llevará a cabo una concentración a favor de las personas refugiadas en la plaza de Navarra.

Zaragoza ha organizado para el domingo 15 de mayo una serie de actos destinados a recorrer estos cinco años de historia de este movimiento social. En el CSC Luis Buñuel, a las 11.30 horas la programación de un espacio de encuentro nos brindará la oportunidad de realizar un recorrido colectivo a través de la historia del 15M. Dos horas después, a las 13.30 horas tendrá lugar la inauguración de una exposición que incluirá fotos, pancartas y demás material utilizado durante las protestas de 2011.

Actualmente, el panorama socio- político dista mucho de ser lo que entonces fue. Las iniciativas ciudadanas y el fortalecimiento y la lucha continua de los movimientos sociales han transformado, para bien, un paisaje retrógrada al que nos habíamos acomodado de manera vergonzante.

Las posibilidades de cambio se encuentran al alcance de la mano, y únicamente con el esfuerzo en la lucha por nuestros derechos y nuestras libertades conseguiremos desalojar de las instituciones a esas personas que se tildan de patriotas, pero que no son más que personajes sin escrúpulos que no dudan en enriquecerse a costa del sufrimiento de la ciudadanía.

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