El auto, de 32 páginas, recuerda que los agentes actuaron en el ejercicio de su "función de custodia y vigilancia de la frontera" ante una entrada masiva protagonizada por unos 250 personas migrantes de origen subsahariano en la mañana del 6 de febrero de 2014.
La jueza recuerda que los agentes están autorizados para utilizar medios antidisturbios reglamentarios y señala que "no existe ningún indicio que permita afirmar que los agentes imputados hicieron un uso inadecuado del material antidisturbio, máxime cuando no existe un protocolo que regule la utilización de dicho material en el medio acuático".
Entiende que los agentes utilizaron dicho material con "efecto disuasorio", confiando en que lograrían su objetivo de "detener el avance" de los inmigrantes de llegar a las costas de Ceuta.
Además la jueza afirma: "Los inmigrantes asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio español por el mar a nado, en avalancha, aprovechando la noche, vistiendo gran cantidad de ropa y haciendo caso omiso a las actuaciones disuasorias tanto de las fuerzas marroquíes como de la Guardia Civil".
Según pública ElDiario.es, citando a Helena Maleno -activista y premio de Derechos Humanos de la Unión Progresista de Fiscales y del Consejo General de la Abogacía Española-, "las familias de las víctimas de las muertes de Ceuta se han quedado sin palabras al leer el auto".
La Guardia Civil celebraba el archivo provisional con estas palabras: "Buenas noticias". "Hay madres destrozadas para las que no son buenas noticias. Un padre que se ha quedado sin su hijo mayor, que también dice que no son buenas noticias. Para ellos, para los derechos humanos y para la democracia, no son buenas noticias", respondía Maleno.
"Conseguiremos justicia donde sea. Confiamos y tenemos la seguridad de que la muerte de mi hermano no va a quedar impune y vamos a salir adelante", han señalado desde Camerún los familiares de algunos de los fallecidos, en declaraciones recogidas por el mismo medio.





