En un comunicado difundido este domingo a primera hora de la tarde, El Bosque Sonoro daba la noticia: "Tras las lluvias torrenciales de la noche del sábado en Mozota y buena parte de Aragón, el panorama que hemos encontrado este domingo por la mañana en el recinto ha sido desolador. La tormenta ha ocasionado graves daños en las infraestructuras del festival y los accesos han quedado anegados, tanto el sendero de acceso como el parking y el resto de espacios de uso del festival". La organización estuvo trabajando toda la mañana "buscando soluciones que garantizaran la viabilidad del festival" y "la seguridad" de las personas que iban a asistir al concierto. Pero fue imposible. Así, la actuación de Amaral que iba a servir como cierre perfecto tuvo que ser cancelada.
"Estamos inmensamente tristes por el final al que nos hemos visto obligados en esta quinta edición", remarcaban en el comunicado. "Por supuesto se devolverá el importe de la entrada del domingo, para lo que pedimos el tiempo necesario para gestionarlo. Se informará con la máxima brevedad, a través de los canales de difusión de El Bosque Sonoro, del procedimiento de dicha devolución", concluía la nota.
Una despedida amarga para El Bosque Sonoro en un fin de semana, el de su quinta y última edición en la preciosa arboleda de Mozota, que arrancó de manera brillante con las actuaciones el viernes de Rodrigo Cuevas, Luz Casal y Tulsa. Y que siguió con las del sábado de Rocío Márquez y Bronquio, Depedro y El Kanka. Pero no pudo ser el adiós soñado. El merecido, a tanto esfuerzo, dedicación, cariño y tiempo invertido por las personas que han dado vida a este bosque sonoro en los últimos cinco años, y que tan buenos recuerdos nos ha dejado.
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