Culturas

El II Festival País de Moñacos ha revitalizado L’Abizanda con el arte de los títeres

Más de un millar de personas han disfrutado de las actuaciones de once compañías aragonesas y una italoargentina de teatro de títeres en una localidad de unos veinticinco habitantes. La tercera edición del certamen potenciará los cafés tertulias y contará con nuevas propuestas para consolidar el encuentro de referencia del teatro de títeres de Aragón.
| 29 julio, 2019 18.07
El II Festival País de Moñacos ha revitalizado L’Abizanda con el arte de los títeres

Las calles de L’Abizanda, una pequeña población de una veintena de habitantes a los pies del Pirineo, han sido este fin de semana un trasiego de ir y venir de público de diversas edades y procedencias, dispuestos a disfrutar de los espectáculos que once compañías aragonesas y una italo-argentina han mostrado en el II Festival País de Moñacos que organizan los Titiriteros de Binéfar en la Casa de los Títeres.

Niños y niñas con padres, madres, abuelos y abuelas, parejas, espectadores y espectadoras que acudían en solitario… Todo el mundo con el propósito de disfrutar del buen teatro de marionetas hecho en Aragón. Vecinos y vecinas de L’Abizanda y de las localidades del entorno, pero también de más lejos: de Catalunya, Madrid, Euskal Herria, Països Valencians, de Zaragoza, de Francia… La Casa de Los Títeres ha despedido su programación de julio con este festival pero ahora abrirá la de agosto con funciones diarias, salvo los lunes, esta vez ya con compañías del ámbito estatal.

En estos tiempos en los que la palabra despoblación está tan presente en los discursos políticos y en los medios de comunicación, cabe recordar la apertura de la Casa de los Títeres en 2004 por parte de Los Titiriteros de Binéfar, con un proyecto artístico para convertir a L’Abizanda en referencia internacional del teatro de marionetas. Su apuesta cristaliza cada verano y periodo vacacional, y se ha podido ver de forma contundente este fin de semana con la celebración de este festival, cuando la localidad del Sobrarbe ha recibido a más de un millar de espectadores y espectadoras.

El buen tiempo, con algo de fresco y leve lluvia para combatir la ola de calor, y una programación ampliada con respecto a la anterior edición, han sido factores a tener en cuenta para que esta segunda edición baje el telón con un satisfactorio balance, superando incluso las expectativas iniciales.

Este año, además, ha habido dos nuevos espacios. Uno de ellos ha sido la sala polivalente de la Casa Maza, nuevo edificio que se suma este año a la Casa de los Títeres, donde han tenido lugar los cafés tertulias con profesionales del sector como Luis Pardos, Teatro de Medianoche, Teatro Arbolé –los tres reconocidos con el galardón ‘La Raposeta’, instaurado por primera vez en esta edición del festival-, y también actuaciones como ‘Estoy conTenta’, de Teatro Sol, llenando todo el espacio, y la charla y actuación de la compañía oscense A Contra Luz que han mostrado cómo aplican el teatro de sombras de forma pedagógica en el aula. Además durante todo el festival se ha podido ver la exposición ’35 años en compañía’ que repasa los trabajos del grupo zaragozano Medianoche, afincado en Belchit.

El otro espacio habilitado para el Festival ha sido la era bajo la Torre de L’Abizanda, donde se ha instalado la Carpa del Tangram de la compañía invitada ‘A2Manos’. Los italoargentinos han llenado en todas sus funciones de mañana y tarde con la obra ‘El Cruce’, basada en el teatro de objetos con las piezas del popular juego del tangram.

Paco Paricio, codirector del festival junto a Pilar Amorós, se mostraba más que satisfecho del resultado de la II edición de País de Moñacos: “Ha sido un acierto hacer el festival porque ha crecido en público, en espectáculos, en espacios, y hemos creado nuestra liturgia. Además el tono de encuentro de los titiriteros ha subido decibelios; nos hemos encontrado y hemos recordado trayectorias juntos. Se ha percibido ambiente de festival”.

Declaraciones de Paco Paricio sobre el balance del festival

Los Titiriteros de Binéfar destacan también el impacto revitalizador que este festival tiene en L’Abizanda. “Que en un municipio formado por cuatro pueblos (Lamata, Escaniella, Ligüerre y L’Abizanda) que tienen 150 habitantes en total, y que en una localidad donde viven una veintena, pongamos siete veces la población en visitantes de pago es un feliz acontecimiento. Además se trata de público familiar, que es el mejor, más sensible y está por lo educativo y lo próximo”, explica Paricio. “Los y las habitantes de L’Abizanda han sido felices estos días viendo las calles llenas de familias que vienen a ver los títeres”, sentencia.

Declaraciones de Paco Paricio sobre el balance del festival

Por su parte, Pilar Amoros, recalca que “los espectadores se sienten integrados entre la población y comparten las funciones también con ellos”.

Para la próxima edición se potenciarán las programaciones en esos nuevos espacios y también se ahondará en los cafés tertulias, protagonizados este año por los citados Luis Pardos, Domingo Castillo (Medianoche), Esteban Villarocha (Arbolé) y Pére Casacuberta y Milagros Palacín (A Contra Luz). “Son un encuentro de colegas de reconocimiento de trayectorias y también llegan al ámbito educativo como la actuación de hoy. Pero también buscaremos llegar al gran público”, ha señalado Paricio.

La organización ha adelantado que la III edición Festival de País de Moñacos, la de 2020,  mantendrá las actuales fechas, el último fin de semana de julio.

La última jornada ha contado con las actuaciones de Títeres Sin Cabeza que al mediodía ha contado los ‘Cuentos de las estrellas’ y la primera función de ‘El Cruce’, espectáculo con piezas de tangram que se ha repetido a las 17.30 horas. La tarde, tras el café de A Contra Luz y su función en la Sala Maza, el teatro de la Casa de los Títeres se ha llenado con los espectáculos ‘Versos desde mi ventana’, de Proyecto Caravana y Telón de cielo, de Víctor Biau, obras poéticas, de marionetas de guante y de clown.

El broche lo ha puesto ya por la noche el veterano y reconocido titiritero zaragozano Karlos Herrero con ‘Adagio’, un ejercicio de metateatro en el que un muñeco da vida a otro utilizando una técnica japonesa, el kuruma-ryngyo (muñeco de carro) que proporciona una naturaleza cálida, una suerte de humanidad de gran seducción.

29 julio, 2019

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