El Gobierno de Aragón se ha sumado a la campaña “Un millón de compromisos por el clima” que puso en marcha el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, junto con la Fundación Ecodes, el pasado 3 de junio para sensibilizar a la opinión pública sobre el cambio climático de cara a la celebración de la Cumbre de París.
La iniciativa propone un desafío colectivo, conseguir un millón de compromisos por el clima, para poner en valor las acciones de mitigación del cambio climático y pedir a empresas, entidades y ciudadanos que adquieran un compromiso para luchar contra ese gran reto que tiene planteado la Humanidad.
"Es una iniciativa más que suma a otras que ya tiene puestas en marcha el Gobierno de Aragón y que pretende revisar, actualizar e impulsar. Para ello, asume compromisos reales en su día a día para mitigar los efectos del cambio climático y evitar, en la medida de lo posible, sus peores impactos ecológicos, económicos y sociales", afirma el Gobierno de Aragón en una nota de prensa.
Utilizar iluminación LED, implantar sistemas de videoconferencia o reuniones on-line, promover el uso del transporte público en los viajes de los empleados públicos, calcular la huella de carbono de sus edificios… son algunas de las iniciativas que están ya en funcionamiento o se van a poner en marcha en los próximos meses, han asegurado.
"Porque Aragón ya está desarrollando medidas en esta línea a través de la Estrategia Aragonesa de Cambio Climático y Energías Limpias, que tiene como objetivo ser referencia para todas las instancias y organismos y para todos los aragoneses y estimular y favorecer la reducción de emisiones", añaden.
Por su parte, el vicepresidente de Ecodes, José Luis Batalla ha destacado que 130.000 ciudadanos y ciudadanas se han adherido ya, así como numerosas entidades y ha destacado que la mayoría no suponen ningún coste. "Se trata, en muchos casos, de gestos y hábitos a interiorizar", ha explicado.
En la Fundación aseguran que cuentan ya con ejemplos diarios de la contaminación que afecta a ciudades como Madrid o Pekin, así como a entornos naturales como el Delta del Ebro, donde alertan de que el próximo año no habrá producción de mejillones, lo que según Cristina Monge “es una catástrofe medioambiental, económica y social”.



