
Desde el Frente Estudiantil y Social de Zaragoza denuncian que esta propuesta, de llevarse a cabo, tan solo jugará a favor de la construcción de una universidad al gusto del neoliberalismo, con un personal docente que pierde buena parte de sus derechos, un estudiantado convertido en simple cliente y al que se le instruirá para adaptarse a un modelo productivo basado en el trabajo precario y temporal y una universidad diseñada por y para beneficio de empresas privadas.
Ofrecen un análisis del documento y hacen un llamamiento a la clase trabajadora, forme o no parte de la comunidad universitaria, a oponerse a esta reforma, cuyo único beneficiaro será el gran capital aragones, español o europeo.
Consideran que es necesario luchar justo en el sentido inverso, hacia una Universidad al servicio de la sociedad y bajo autogestión de la comunidad universitaria.




