Empezó el partido con intercambio de posesiones, pero todas en el campo del Rugby Fénix gracias al buen hacer del XV Babarians Calviá y también del dios Eolo, que en la tarde del sábado actuaba con fuerza en la capital aragonesa. En las dos primeras incursiones en el campo visitante, se consiguieron sendos ensayos, uno de castigo gracias al trabajo en la melé y otro tras un rápido ataque e internada maña que acabó rematando Matt.
El partido se equilibró más en cuanto a dominio territorial, una de las claves que marcó el entrenador Jorge Molina en la previa y, ahí, hace daño el Fénix, con el balón y jugando en su campo. Así llegaron otros dos ensayos, otro de castigo después de una melé y otro más del 8, Joaquín, después de apoyar el balón tras otra gran melé. Así acababa la primera parte, con un 26-9 y con el bonus ofensivo conseguido y por desgracia con otra lesión del debutante Benjamin Barreix.
Tras el descanso, y con el aire a favor, el Fénix se hizo con el control total del partido, tanto de posesión como de territorio, como lo demuestran los cuatro ensayos posados por Marcos, Corentin, Charly y Augustin, que dejaban el resultado final en un 54-12 y 5 puntos más en el casillero aragonés que ahora se sitúa tercero en la clasificación, con dos victorias en tres partidos.
Las impresiones de Jorge Molina tras el encuentro contra los mallorquines son buenas. Pero según el técnico del Fénix, hay que seguir mejorando. "Hemos mejorado en cuanto a la defensa y los golpes ya que hemos cuidado mucho el fuera de juego. Pero nos queda aún mucho, tenemos que mejorar nuestra posesión, y apoyos, para poder mantener una pelota que tanto cuesta ganar". Molina se muestra "contento" con la actitud de los jugadores, "después de una dolorosa derrota la pasada semana, se han sobrepuesto. Hemos estado muy bien en las fases estáticas, es buen punto de partida, pero hay que seguir mejorando, ya que tenemos mayor capacidad. El próximo fin de semana se verá si somos capaces de ello. Tenemos un difícil partido en Alicante, por el equipo rival que está fuerte este año y el desplazamiento largo que nos espera".
Dura derrota del Quebrantahuesos en casa de los Senglars de Torroella
También el sábado por la tarde, el Quebrantahuesos de Monzón se enfrentaba a domicilio ante el Senglars de Torroella. Un partido que comenzaba marcado por las fuertes rachas de la famosa tramontana que azota a menudo la Costa Brava. Esto iba a significar que el juego se iba a cerrar mucho, imposibilitando grandes pases o juego al pie debido a la incertidumbre de este viento racheado. Las consecuencias fueron un encuentro con fases muy cerca del ruck, poco juego abierto de los tres cuartos y mucha disputa en los puntos de encuentro que convirtieron el partido en una auténtica batalla.
De este modo se iría sucediendo la primera parte, marcada por esa disputa en el breakdown y por los inevitables errores de manos que el viento facilitaba, sumando melé tras melé durante todo el partido. Afortunadamente, este lance del juego el equipo montisonense lo lideró a la perfección, con un empuje muy complicado de resistir. Sin embargo, esta superioridad no se tradujo en puntos en ningún momento, desaprovechando una ventaja que el equipo no se puede permitir si quiere competir a alto nivel.
Con esta sensación de no aprovechar las oportunidades brindadas se llegó al descanso con un inamovible 0-0 que no se rompería hasta el minuto 45. Fue entonces cuando ya con el viento a favor, el pateador, Ángel, demostró su amplio rango de tiro metiendo entre palos un golpe de castigo desde prácticamente la línea de medio campo. El encuentro se ponía de cara por unos instantes, pero pocos minutos más tarde la oportunidad de sumar tres puntos sería para los gerundenses que empatarían de nuevo. Vuelta a empezar.
Lo que siguió continuó siendo una auténtica lucha de titanes. Choques de delantera durísimos y fases de ambas líneas de tres cuartos empeñadas en superar a los de enfrente sin éxito. Así, de nuevo llegaría un golpe de castigo y de nuevo se sumarían tres puntos. Pero los Senglars luchan hasta el último segundo, y aprovechando una tarjeta amarilla que dejó con 14 al Quebranta, empujaron un maul en el minuto 68 que les dio el ensayo que a la postre significaría la victoria.
Los últimos minutos los montisonenses pelearon y pelearon, y quisieron devolver el maul en la última jugada, pero fue derribado generando un nuevo golpe de castigo que se decidió resolver a palos. Si el balón entraba, la gloria de la victoria, si fallaba, nueva derrota por la mínima en Torroella. El balón por poco no quiso entrar, y el destino de nuevo castigaba al Quebrantahuesos, vencido otra vez en el desplazamiento más lejos de casa.
A pesar de la derrota (8-6), se rascó el punto de bonus defensivo que quizás sea fundamental para los encuentros que quedan, y la moral del equipo, aunque tocada, no se vino abajo. Las y los espectadores propios y ajenos (mención especial a la grada de Torroella, fueron un jugador más) coincidieron en que a pesar del resultado no fue un partido aburrido. Fue disputado, serio y muy duro, con ambos equipos dejándose el alma en el terreno de juego.
Ahora, toca seguir trabajando para poder subir a División de Honor Catalana, y la segunda oportunidad es este sábado en casa, en Monzón, donde esperan que el público aragonés empuje a la melé del Quebrantahuesos hasta la línea de ensayo.




