
El Fénix tenía un compromiso importante en Zaragoza. No pudo ser. Parece que la presión para este equipo joven no es buena consejera y necesitan más libertad de movimientos, más desahogo.
Se comenzó jugando bien. Dentro de un sencillo esquema. Se invadía campo contrario sin esfuerzo y se buscaban los espacios atrás, Romain tuvo unas buenas salidas de melèe que llevaban peligro a campo rival. Se ganaba la línea de ventaja y el equipo estaba asentado en el campo. Un golpe de castigo que pudo haber sido ensayo, puso el 3-0.
El equipo seguía bien, pero en el minuto 15′ un golpe de fortuna de Les Abelles y una buena galopada de su ala, tras interceptar un balón en la 22 rival, puso el 3-7 en el marcador. El Feńix no se vino abajo y siguió según el plan previsto. Cinco minutos después, Karmelo tomaba un buen intervalo a cinco metros de la zona de marca rival y ponía el 8-7. El equipo funcionaba e incluso se veían caras felices. Algo así como destellos emocionales.
Pero Les Abelles, que es un equipo curtido en mil batallas, con jugadores expertos y una delantera poderosa, puso el 8-14 tras un maul después de touche. En esos momentos el Fénix había tenido que defender y no se vio ni frescura ni comodidad en el juego sin balón. Al filo del descanso y como el partido parecía que iba a ser fácil para los intereses locales, el Fénix tuvo una muestra de hospitalidad con el rival y le regaló tres puntos tras un reproche al árbitro.
Al descanso se llegó con 8 – 17 en contra y, como tantas veces, pensando que se iba a ganar porque somos de Aragón. En el minuto 10 una touche, un maul y un buen empuje de toda la delantera, pone el 13-17. Pero el equipo ya no funcionaba. Se había atascado y el motor estaba gripado. Los cambios, de mucha calidad, no fueron revulsivo salvo Baselga y el coraje de "Barrakus".
En el minuto 16 Les Abelles puso el 13-20 en el marcador y el Fénix se desarboló. Quedaban 20 minutos y cada cual comenzó su guerra particular. Parecía que cada minuto era el último del partido. Prisas, sin sentidos y sin cabeza. A ver quién podía más. Les Abelles remató con un ensayo y privó al Fénix hasta del punto bonus, vital en determinadas situaciones, como este final de liga.
La semana que viene el Fénix se desplazará a Vilajoiosa para enfrentar un imposible como es La Vila en su casa. Después de este partido disfrutará de una jornada de descanso, antes de disputar un match ball contra L'Hospitalet.




