El Fénix recibía a Les Abelles con la baja de su pilar Juan Pasamar y la obligación de la victoria si quería engancharse a la zona media de la clasificación. No pudo ser por dos motivos, que pueden ser a la vez contradictorios y complementarios. O el Fénix hizo una muy mala primera parte, o Les Abelles hizo una gran primera mitad. Tal vez, las dos cosas a la vez.
Los primeros 40 minutos de juego Les Abelles superó al Fénix, prácticamente en un 100% en la conquista. No hubo melèe, no hubo touche. Sin balones, evidentemente, es complicado sacar jugo al juego exterior. La delantera valenciana, posiblemente, sea la de más envergadura de la liga. En kilos y centímetros. Además, tiene el oficio de unos cuantos veteranos que mantienen la compostura durante los 80 minutos de juego.
La segunda parte el Fénix se recompuso o Les Abelles perdió fuelle. Otra pregunta complicada de responder. Poco a poco los locales se fueron adueñando del partido y arrinconaron durante muchos minutos al conjunto che. Pero la lata no se abrió y el Fénix, por primera vez en toda la temporada, no pudo inaugurar su marcador en todo el partido.




