Con un resultado más ajustado del previsto, 139 votos favorables a la abstención frente a 96 votos contrarios, el Comité Federal del PSOE ha aprobado una resolución que, tal y como explicaba su ponente Elena Valenciano “obliga a todo el grupo parlamentario socialista” en el congreso estatal a abstenerse en la investidura del candidato del PP Mariano Rajoy, y facilitar así la formación de un nuevo gobierno derechista.
De este modo, la dirección federal del PSOE cambia radicalmente su discurso político, pasando del ‘No es No’ a un gobierno del PP defendido en su campaña electoral, a una abstención incondicional para que Rajoy sea presidente del Estado español. Esta decisión choca frontalmente con lo expresado por las bases militantes del PSOE que se han manifestado en contra de facilitar un gobierno del PP, incluyendo la última iniciativa: la recogida de decenas de miles de firmas exigiendo un congreso extraordinario para tomar decisiones de este calado.
Así, la ruptura entre la dirección del PSOE y sus bases es cada día más evidente. Por ello, algunas dirigentes federales ya han anunciado que se mantendrán en la postura inicial del partido, y que votarán no en la investidura de Rajoy. La crisis de legitimidad en el PSOE sigue abierta y todas las opciones se mantienen, desde escisiones a llamadas a la ‘unidad férrea’, pasando por futuribles sanciones a los ahora ‘díscolos’.




