El cine aragonés brilla en los Goya: "Somos peregrinos de un sueño lejano y bello"

Javier Macipe y Pepe Lorente con ‘La estrella azul’ y Arantxa Ezquerro por ‘La virgen roja’, logran tres premios para Aragón. La cinta de Paula Ortiz se llevó un segundo Goya. En total cuatro cabezones para producciones aragonesas en una noche en Granada marcada por el ex-aequo de “La infiltrada” y “El 47” como mejor película.

09 febrero, 2025. 10:00
Un fotograma de ‘La estrella azul’

Hasta 23 nominaciones tenía el cine aragonés representado por Paula Ortiz y ‘La virgen roja’, ‘Los destellos’ de Pilar Palomero, Vito Sanz con ‘Volveréis’, Javier Macipe y Pepe Lorente con ‘La estrella azul’, y Blanca Torres por el documental ‘Marisol, llámame Pepa’. Una cifra récord. Y cuatro se han venido para casa.

La 39ª edición de los Premios Goya, celebrada este sábado en el Palacio de Congresos de Granada, será recordada, entre otras cosas, por otorgar el galardón a mejor película de manera compartida. "El 47", dirigida por Marcel Barrena, y "La infiltrada", de Arantxa Echevarría, fueron las películas que se alzaron con este reconocimiento, tras un empate absoluto en las votaciones de las académicas, algo que no ha tenido precedentes es la historia de los premios.

La gala comenzó con el “Bienvenidos” de Miguel Ríos que estuvo acompañado entre otros por Amaral y Pepe Lorente en el escenario y en el que pudimos escuchar un grito de “Free Palestine”. Una reivindicación que estuvo presente durante toda la noche en diversas insignias, pins y parte de los discursos de las y los galardonados.

Nada más comenzar, Arantxa Ezquerro recibía el Goya por el diseño de vestuario en “La virgen roja”. Un impecable trabajo de construcción y casi de arquitectura en unos vestidos y complementos que desde luego son imprescindibles en la estética de la película de Paula Ortiz que también se sirve del trabajo de Javier Alvariño para la creación de esa atmósfera que se va tornando angustiosa a lo largo de la historia. Trabajo que recibió el Goya a mejor dirección de arte.

"El 47" lideraba las nominaciones con 14 candidaturas y obtuvo un total de cinco premios. El de mejor actriz de reparto fue para Clara Segura que en su agradecimiento se acordó de Torre Baró y habló de la revolución que significa enseñar. “La educación da la oportunidad de ser más libres, de poder pensar, de poder cuestionar y poder rebelarse, ahora más que nunca, contra las políticas del miedo que pretenden que despreciemos a aquellos que vienen de otros lugares y son diferentes. Todos fuimos extranjeros en algún momento. La tierra no nos pertenece. Solo nos acompaña un rato mientras vivimos”, dijo Segura.

La historia de las vecinas y vecinos de Torre Baró también recibió el premio al mejor actor de reparto para Salva Reina, dirección de producción, efectos especiales, además de mejor película. Al recoger el Goya, Salva Reina apuntó: “El 47' es una película de época, pero es muy actual desgraciadamente. Por la vivienda. Ninguna persona es ilegal". También agradeció a "los que dan oportunidades". Reina afirmó que ha interpretado con orgullo a un "cateto" andaluz y dijo que "dos millones tuvieron que emigrar exiliados". "Gracias por dar voz a esta gente humilde, honorable, valiente, poderosa, que sufrieron, pero que gracias al cine se ha creado un espacio de comunión, de amor, para poder hablar de esto y curar heridas", añadió.

Por su parte, "La infiltrada" consiguió dos galardones de sus 13 nominaciones. Mejor película y mejor actriz protagonista para Carolina Yuste que habló de lo privilegiada que se siente al poder pagar el alquiler de su casa. Habló también de no usar a las víctimas con fines políticos.

Eduard Fernández fue reconocido como mejor actor protagonista por su papel en "Marco". Recibió el premio de manos de su hija y su discurso fue un aviso claro del “peligro del fascismo, del peligro de un saludo ambiguo”. “Cuidado que vienen a caballo, vienen tiempos difíciles”, alertó.

“Mariposas negras” se llevó el premio a mejor película de animación. Esta pieza audiovisual narra la travesía de tres mujeres, de diferentes partes del mundo, que se ven forzadas a abandonar su país por el cambio climático. Al recoger el premio sus productores manifestaron: “Las personas migrantes son víctimas, tenemos que estar a su lado. A las víctimas se las acoge y se las protege”.

Eduard Sola, mejor guión original por “Casa en flames”, dedicó su discurso a las "supermadres". "Mandemos un mensaje a nuestras madres. Digámosles que, aunque parezca que no, somos conscientes de todo lo que hicieron por nosotros y que si somos quienes somos es gracias a su persistencia, a los platos que nos pusieron en la mesa y a los besos que nos dieron al dormir. Digamos a nuestras madres que las queremos. Y mientras mandamos este mensaje, construyamos un mundo en el que los cuidados no se sustenten en el sacrificio de nadie", proclamó sobre el escenario.

La gala también rindió homenaje a Aitana Sánchez-Gijón, quien recibió el Goya de Honor por su destacada trayectoria en el cine. “No hay que tener miedo a la cultura. Hay que tener miedo a la ignorancia, a las guerras. Hay que tener miedo a los nuevos imperialismos y a la limpieza étnica", advirtió.

Y llegó el momento para “La estrella azul” con Pepe Lorente recogiendo el premio por su interpretación de Mauricio Aznar, que cerró su agradecimiento con una cita de Atahualpa Yupanqui: "Somos peregrinos de un sueño lejano y bello". Por su parte Javier Macipe recogía el Goya a mejor dirección novel y agradecía, en forma de milonga argentina, el premio: “Viva Argentina y Santiago. Viva Ariño, viva el folclor. Y viva Pepe Lorente por revivir al cantor”.

Hubo otros momentos destacables a lo largo de la gala como el discurso de Eva Valiño, sonidista, ganadora del Goya al mejor sonido por “Segundo premio”: "Los lugares están vivos. Ningún país, ninguna ciudad, ninguna selva, deben convertirse en un centro comercial, en un resort de lujo".

Sin duda una gala que ya desde su alfombra roja fue una contínua reivindicación. Como la del actor Enric Auquer que declaró: "Es un momento de mucho antifascismo, mucha militancia y mucho sindicato".

Las actuaciones musicales intercaladas en la gala nos llevaron a pasear por Granada de la mano de Lorca que fue recordado por la familia Morente desde la misma Alhambra con el tema “Anda Jaleo”. Lola Índigo y un rompedor Delafuente versionaron “Verde que te quiero verde”. Granada siempre es Federico y sus versos, su recuerdo debe permanecer en la memoria de todos.

El final de la gala con la entrega del premio “ex-aequo” fue descafeinado y decepcionante para muchas pero aplaudido por las derechas que se vieron representadas en las palabras de María Luisa Gutiérrez, productora de 'La infiltrada'. “La memoria histórica también está para la historia reciente de éste país”, proclamó con una clara inspiración del discurso de la ultraderecha.

En el global de la gala pesaron más los discursos que reivindicaban justicia, vivienda y memoria histórica, como el de Marcel Barrena que al recoger el Goya a mejor película destacaba que “El 47’ es una película de gente buena que hace cosas buenas. Todo lo bueno que le pasé a esta peli es gracias a las vecinas y los vecinos de Torre Baró”.

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