Para quién es el amor libre en tiempos precarios? ¿En la disidencia sexual hay lucha de clases? ¿Cómo pelear por una revolución afectivo-sexual para todes? Para dar respuesta a estas preguntas, entre otras, este martes a las 19.00 horas en el Salón de Actos de la Facultad de Matemáticas de Zaragoza, tendrá lugar una charla-debate con Andrea d’Atri, feminista revolucionaria argentina, fundadora de la Agrupación de Mujeres 'Pan y Rosas'; y Jorge Remacha, activista LGBTI y militante de Contracorriente.
"Hablamos de apps, deseo, no monogamia, explotación, heteronorma… hablamos de follar, hablamos de liberación sexual desde un punto de vista anticapitalista, contra este sistema que regimenta nuestro deseo a los ritmos tiranos de los beneficios y la represión", explican desde Contracorriente, colectivo organizador de la charla.
Con el avance del movimiento de mujeres y disidencias sexuales a nivel internacional, los debates sobre la sexualidad, el placer y el peligro vuelven a tener plena vigencia. "La necesaria lucha contra la violencia machista no puede ser excusa para el retorno a posiciones que solo enfatizan en el peligro y opacan la búsqueda del placer", añaden.
"Por otro lado -continúan-, la apropiación de ciertos valores de la 'diversidad' por el neoliberalismo, como mercado de consumo, no puede ser la excusa para abandonar la lucha por la más plena liberación sexual y el amor libre".
Aseguran además que en el capitalismo, la diversidad sexual y el disfrute de la sexualidad están "gravemente restringidas". "El sistema capitalista patriarcal históricamente ha controlado y reprimido la sexualidad a través del Estado, los códigos penales, leyes que limitan los derechos reproductivos de las mujeres o mediante la falta de recursos para planes de educación sexual –cuando no la oposición directa a los mismos–".
Afirman desde Contracorriente que "aunque mediante la movilización se han conquistado mayores libertades en este terreno que las que existían en períodos previos –de forma muy desigual según los países–, la explotación capitalista impone restricciones materiales inmensas para una sexualidad más libre".
Las jornadas agotadoras de trabajo, enfermedades laborales, el control flexible del tiempo de las trabajadoras y trabajadores por las empresas, los turnos rotativos, el hecho de que cada vez más personas trabajan más horas que las que quisieran y otros lo hacen menos que lo que necesitan para llegar a fin de mes, las dificultades para tener una vivienda digna –entre las y los jóvenes precarios la posibilidad de irse de la casa familiar y alquilar se postergan–, "condicionan y limitan la sexualidad".
En su opinión, "el neoliberalismo progresista promete libertades sexuales, mientras condena a la mayoría a la precariedad y la pobreza, al mismo tiempo que utiliza las banderas de la 'igualdad' y la 'diversidad' como argumento para implementar políticas neocoloniales y racistas".
Además, a su juicio, "las iglesias y las corrientes conservadoras 'antigénero' y homófobas presionan para el retorno hacia valores tradicionales y el fortalecimiento de la familia patriarcal". "La extrema derecha en Europa ha tomado la bandera de las tendencias natalistas conservadoras, mientras agitan el fantasma de que la llegada de inmigrantes llevará a la desaparición de los 'valores europeos'".
"No es momento de ceder posiciones. La lucha por una sexualidad libre no es algo secundario, ni ajeno a la lucha de la clase trabajadora, de las mujeres y la juventud. En la lucha contra el capitalismo patriarcal y sus violencias, la lucha por el disfrute del tiempo libre y la sexualidad es parte del combate por una sociedad emancipada".
La siguiente sesión de este ciclo sobre feminismo y anticapitalismo se desarrollará el 27 de noviembre a las 19.00 horas en el mismo Salón de Actos de la Facultad de Matemáticas, "para pensar un feminismo combativo y anticapitalista".


