El calor extremo entra en las aulas y agrava la presión sobre los centros educativos aragoneses. La Alianza por la Emergencia Climática Aragón ha reclamado una “respuesta urgente y estructural” para proteger a la infancia, al profesorado y al conjunto del personal de los centros escolares frente a las altas temperaturas, en un contexto en el que las olas de calor “llegan antes, duran más y golpean con más intensidad”.
La entidad alerta de que el problema ya no se limita a los últimos días del curso escolar y denuncia que existen “aulas superando temperaturas incompatibles con el aprendizaje, patios sin sombra y miles de niños y niñas soportando condiciones térmicas que ninguna persona adulta aceptaría en su puesto de trabajo”.
La organización recuerda que el pasado curso CCOO llevó esta situación ante Inspección de Trabajo, que emitió un requerimiento formal obligando al Gobierno de Aragón a instalar equipos de climatización antes del 31 de diciembre de 2025, al considerar que superar los 27 grados vulnera la normativa de seguridad y salud laboral. Sin embargo, denuncian que el problema “se está volviendo a vivir” porque, aunque se ha iniciado la climatización de algunos centros, las medidas adoptadas resultan “totalmente insuficientes para la urgencia que la situación requiere”.
La Alianza por la Emergencia Climática Aragón subraya además que la comunidad científica y sanitaria lleva años advirtiendo sobre el impacto de las olas de calor, cada vez “más frecuentes, intensas y prolongadas” debido al cambio climático. “No estamos hablando de incomodidad. Estamos hablando de salud”, remarcan.
En este sentido, recuerdan que la exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar “deshidratación, agotamiento, golpes de calor, problemas respiratorios, dificultades de concentración, aumento del estrés y empeoramiento del rendimiento cognitivo”. Asimismo, señalan que la propia Organización Mundial de la Salud reconoce que cuando hace mucho calor “resulta difícil trabajar y aprender” y que las olas de calor pueden obligar incluso al cierre de escuelas.
La plataforma incide especialmente en la vulnerabilidad de la infancia frente al calor extremo, ya que “los niños y niñas regulan peor la temperatura corporal y sufren antes los efectos del calor extremo”, además de no poder decidir por sí mismos cómo protegerse. “La responsabilidad es colectiva”, sostienen.
En paralelo, la organización ha querido poner en valor “la enorme determinación, responsabilidad y generosidad” de numerosas asociaciones de madres y padres que están impulsando medidas para adaptar los centros educativos mediante la instalación de sombras, toldos, sistemas de ventilación, vegetación o mejoras de aislamiento. “Lo que están haciendo muchas AMPAS es admirable. Pero también es una señal de alarma”, advierten.
Desde la Alianza consideran que “no puede recaer sobre las familias la responsabilidad de adaptar colegios públicos a una nueva realidad climática” y reclaman que las administraciones públicas actúen “con urgencia, recursos y planificación”. Recuerdan además que sindicatos como CCOO y CGT, junto a FAPAR, están reclamando medidas e incluso estudian iniciar acciones legales.
“La adaptación climática de los centros escolares ya no puede tratarse como un gasto secundario o aplazable. Es una inversión en salud pública, igualdad y protección de la infancia”, defienden desde la plataforma, que insiste además en que “el problema no distingue ideologías” porque “el calor extremo afecta a todos los barrios, a todas las familias y a todos los colegios”.
La entidad denuncia también la diferencia entre las condiciones térmicas de los centros educativos y las dependencias administrativas. “Las personas que toman las decisiones se encuentran en despachos climatizados con temperaturas que no superan los 24 grados. No podemos normalizar que los centros escolares en sus aulas y comedores tengan que soportar hasta 35 grados”, critican.
Por todo ello, la Alianza por la Emergencia Climática Aragón reclama un plan urgente de adaptación climática de los centros educativos públicos de Aragón, auditorías térmicas en colegios e institutos, inversiones suficientes para climatización sostenible y soluciones pasivas, incremento de zonas verdes y sombras en patios escolares, protocolos claros de protección durante episodios de calor extremo y una mayor coordinación entre Educación, Sanidad, ayuntamientos y comunidad educativa.
“No podemos seguir reaccionando verano tras verano como si esto fuera excepcional. La emergencia climática ya está dentro de las aulas. Y proteger a la infancia debe ser una prioridad absoluta”, concluyen.




