El Bosque Sonoro ha llegado para quedarse

El festival nacido en Mozota presenta un balance de cuentas marcado por la cancelación de su última edición, por la DANA, con pérdidas de más de 6.000 euros. Pese a ello, la organización se muestra agradecida por mantener vivo un proyecto fraguado en plena pandemia, que en su corta vida ha conseguido reunir a 8.220 asistentes, y que volverá el 17, 18 y 19 de junio de este año.

Equipo de El Bosque Sonoro.

Cuatro meses después de la que tendría que haber sido su tercera edición, el festival El Bosque Sonoro hace balance anual en "un ejercicio de transparencia cargado de sinceros agradecimientos". La organización destaca el papel de "las personas asistentes, voluntarias, los patrocinadores, las entidades y las empresas" que "han confiado en un proyecto fraguado en plena pandemia" y con un objetivo triple: "impulsar el sector cultural, dinamizar el entorno rural y la regeneración medioambiental".

Tras la primera edición del festival en septiembre de 2020, el único creado en plena pandemia y por el que pasaron 2.500 personas, en julio de 2021 llegó una segunda cita con la que comenzó a consolidarse como uno de los eventos más originales y medioambientalmente sostenibles de Aragón y la península, con un concepto inédito: un escenario natural en pleno bosque con “nidos” (espacios delimitados con maderas) para disfrutar de conciertos de pie y junto a tu grupo de amigos y amigas. Una segunda edición cuyo cartel contó con grandes iconos de la historia de la música indie como La Habitación Roja, Iván Ferreiro y Niños Mutantes, y propuestas como las de Iseo Dodosound, Viva Suecia, La Pegatina o Irregular Roots, que atrajeron a más de 3.200 asistente. Todo un éxito para un proyecto que nació en la pequeña localidad de Mozota (Comarca Central), de la mano de un grupo de vecinos y vecinas que durante el confinamiento pensaron en esta vía para "fijar población a través de la cultura".

Lamentablemente, la que iba a ser la tercera edición de El Bosque Sonoro y que debía celebrarse en septiembre de 2021, tuvo que ser cancelada debido a la DANA que arrasó el recinto y que anegó completamente los accesos al festival. Una situación que, lejos de comprometer su viabilidad futura, ha supuesto unas pérdidas económicas menores de las esperadas "gracias al apoyo de los patrocinadores y de entidades como el Gobierno de Aragón y la Comarca Central", aseguran. Las pérdidas ascienden a 6.693,82 euros, "una cifra amortiguada por, entre otros factores, una mayor venta de entradas con respecto a 2020", añaden.

Asimismo, El Bosque Sonoro contó con una subvención del Gobierno de Aragón por un importe de 8.700 euros, lo que "contribuyó a dar impulso al evento y a afianzarlo como una cita importante dentro del calendario festivalero". También, destacan el papel de la Comarca Central, que aportó 4.000 euros de ayuda directa "destinados a la celebración del festival y a la programación de cinco charlas de divulgación en otros pueblos".

La organización también pone de relevancia el gesto de aquellas personas asistentes que, pese a la no celebración del evento, optaron por no devolver su entrada, así como "el trabajo no remunerado realizado por los voluntarios que generosamente acudieron a ayudar a limpiar la zona afectada por la riada". Igualmente, celebran la "buena disposición" de las y los profesionales que formaron parte del proyecto y "decidieron, altruistamente, reducir sus honorarios y aportar su granito de arena a la reconstrucción de este escenario natural".

En definitiva, El Bosque Sonoro "agradece a todo el tejido social y empresarial aragonés la buena acogida de un proyecto que dio sus primeros pasos sin más impulso que el de sus creadores", pero que "poco a poco ha conseguido posicionar esta pequeña localidad, Mozota, como epicentro de la cultura". Mientras, continúan limpiando y trabajando en el recinto para acondicionarlo para "una nueva e increíble edición de regreso este 2022", y que ya tiene fechas: 17, 18 y 19 de junio.

Porque, sin duda, este proyecto ha llegado para quedarse. Y es que, en su corta vida ha conseguido reunir a 8.220 espectadores y espectadoras, "dando empleo a 130 personas (40 puestos directos y 90 indirectos), siendo el 30% de ellos vecinos y vecinas de Mozota", asegura la organización. Una iniciativa que a lo largo de este año y medio de vida ha llevado a cabo 23 actividades (festival, talleres, charlas…), "destacando siempre su importante objetivo medioambiental: por cada entrada vendida un árbol plantado y una apuesta firme por la compensación total de sus CO2 emitidos, un total de 14.469 toneladas", concluyen desde El Bosque Sonoro.

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