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El barco de la ultraderecha naufraga en Colón

Pese a haber fletado decenas de autobuses desde diferentes puntos del Estado español los tres grandes partidos del arco que cubre de la derecha a la extremaderecha española no han conseguido llenar la Plaza de Colón
| 10 febrero, 2019 20.02
El barco de la ultraderecha naufraga en Colón

La derecha y la extremaderecha han exigido elecciones de forma inmediata al presidente español, Pedro Sánchez, ante el ya truncado intento de diálogo con Catalunya que desde los convocantes de la concentración como “alta traición”.

Pese a lo grueso de sus palabras durante estos últimos días, la concentración, convocada por PP y Ciudadanos, a la que se unía el partido de ultraderecha Vox, y a la que han mostrado su apoyo y han terminando participando organizaciones fascistas y nacionalsocialistas como el Hogar Social, la Plataforma ADN o España 2000, ha terminado siendo un autentico fracaso.

La concentración pretendía ser épica, como poco histórica, pues iba a suponer el desalojo de un presidente, Pedro Sánchez, al que los medios de la ultraderecha y el acercamiento del mensaje del Partido Popular a los postulados de Vox, han calificado desde hace semanas como “okupa”.

Sin embargo la concentración ha sido un fracaso muy lejos de convertirse en un momento histórico. Todo pese al desembolso económico de los tres partidos convocantes en el flete de un gran número de atutobuses que iban a recorrer las carreteras desde diferentes puntos del Estado español hasta Madrid, En el momento álgido de la misma apenas 45.000 personas se han congregado en la Plaza de Colón. Desde Zaragoza habían sido fletados 6 autobuses por el Partido Popular aragonés y otros dos más por Ciudadanos Aragón.

Unidad de España y anticalanismo como aglutinantes

Si la concentración tenía como motivación principal el desalojo de Pedro Sánchez de Moncloa, la excusa era una supuesta “alta traición” que desde los voceros de la ultraderecha se había aireado ante la perspectiva de que el Gobierno español plantease un diálogo serio y real con la Generalitat de Catalunya. Un diálogo que el propio ejecutivo de Pedro Sánchez daba por cerrado este viernes de forma unilateral, tras no aceptar los términos del debate en torno a la autodeterminación.

Así, con una concentración que llegaba dos días tarde y con unos compañeros de viaje tan virados a la ultraderecha la concentración ha dejado imágenes que hacían dudar si aquel escenario era la Plaza de Colón o la Plaza de Oriente. Algunos tuvieron dudas.

La primera muestra de que lo único que unía a aquella masa este mediodía era la bandera rojigualda la daba el canal oficial de noticias de Vox. “Ciudadanos se salta el primer acuerdo, el de llevar tan solo banderas de España. Se ve que eso les acompleja y quiere convertir la concentración en un bosque de banderitas bruselianas”, se quejaban desde la formación de Santiago Abascal, ante la presencia de banderas de la Unión Europea.

Claro y es que el acto era un retrato sobre todo para Ciudadanos. Tanto que a Manuel Valls se le ha tenido que empujar, literalmente, para que estuviera junto a Albert Rivera durante la lectura del manifiesto. Eso sí el supuesto alcaldable de Barcelona de la formación naranja, muy crítico con Vox, se ha negado a subir al escenario para hacerse la foto de líderes de su partido. El acto era tan protofascista que las declaraciones de Albert Rivera ha habido que maquillarlas con unas impostadas banderas del orgullo trans y LGTBI como fondo que contrastaban con un ambiente que desprendía un fuerte olor a franquismo.

Lo dicho, que lo único que era capaz de mostrarse como adhesivo de aquella masa eran las banderas de España, con o sin águila, que de las dos había. Y al mismo nivel el odio al independentismo de algunos y el anticatalanismo de muchos.

En este sentido tanto PSOE como Podemos han calificado como “fracaso” la concentración poniendo el acento en que la ciudadanía ha dado la espalda a la ultraderecha. Carles Puigdemont hacía referencia directa al precipitado abandono de las negociaciones del gobierno de Sánchez a través de las redes sociales y le pedía al PSOE que debía “tener coraje de una vez para sacarse sus ultras de encima”.

Un manifiesto trasnochado

La propia lectura del manifiesto tenía su aquel. Alejándose de las manifestaciones por la Unidad de España organizadas por la Societat Civil Catalana en Barcelona tras el referéndum del 1 de octubre, en las que la voz principal corría de parte de políticos y personajes de la cultura claramente volcados a la derecha, la de hoy era una cita para aparentar que la protesta emanaba directamente del pueblo.

Para ello la lectura del manifiesto se encargaba a tres periodistas, tres nombres que hacían vislumbrar el contenido del mismo: Carlos Cuesta, colaborador de OkDiario y conocido presentador de 13TV, Albert Castillón, colaborado habitual de Espejo Público en Antena 3; y María Claver periodista en OkDiario.

Y a tres voces han leído un manifiesto que como la concentración llegaba unos días tarde, en el que se ha acusado a Sánchez de ser responsable del traslado a Lledoners de los políticos catalanes presos, a pesar de que ser una decisión judicial, o de haber cedido al chantaje de la autodeterminación, cuando según afirman desde el Govern catalán, fue esta la palabra que propició que el gobierno de Sánchez abandonara las negociaciones de forma unilateral.

10 febrero, 2019

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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