
La asociación aragonesa Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) ha tenido conocimiento del expediente que se está tramitando en dependencias municipales de Zaragoza referente al pago de horas extras a funcionarios de la casa por su participación en actos de marcado signo confesional.
Con "absoluta certeza", afirma MHUEL, los conceptos son: 1) 29 enero (San Valero). Corporación en la Misa Pontifical y procesión: 1.640 euros; 2) Día del Corpus. Corporación en la Misa Pontifical y procesión: 1.640 euros; 3) 12 octubre (El Pilar). Corporación en la Misa Pontifical: 3.533 euros; 4) Corporación en la toma de posesión del nuevo Arzobispo: 1.262 euros.
"Los tres primeros conceptos estarían englobados dentro del punto número 8 del reglamento de protocolo y ceremoniales del Consistorio aún pendiente del necesario impulso político para ser modificado por decisión del propio pleno municipal. El cuarto concepto, suponemos que se trata de una decisión discreccional del alcalde o del equipo de gobierno", sostiene MHUEL.
MHUEL en referencia al punto nº4 recuerda que el Vaticano ha sido el que ha nombrado al nuevo Arzobispo y por lo tanto "debe ser el Arzobispado quien invite, celebre o promueva los actos que considere oportunos para tal nombramiento", subrayando que es "absurdo" y "va en contra del principio de aconfesionalidad del estado y de sus instituciones", la presencia de la Corporación municipal o delegación del equipo de gobierno a actos de esta naturaleza de carácter confesional y con cargo a las arcas del erario público municipal.
Desde MHUEL reiteran que no tienen nada en contra de que "los funcionarios municipales de la llamada 'Planta noble' cuando ejercen de maceros, timbaleros, etc., para actos ceremoniales, cobren las pertinentes horas extras por su trabajo y dedicación", pero recuerdan la "gran diferencia existente" entre los actos protocolarios de carácter civil que "representan al total de la ciudadanía" y los de carácter confesional que "solo atañen a una parte de la misma".
Desde MHUEL tampoco olvidan "el menosprecio" que reciben por parte del ayuntamiento otras confesiones religiosas distintas a la católica cuando celebran sus ritos, celebraciones o nombramientos. "A las mismas no acuden concejales con banda, ni caballos, timbaleros, pregones o maceros creando un agravio comparativo sobre la primacía de una sola confesión", critican.
MHUEL "quiere y pretende" que la ciudadanía de Zaragoza esté informada del dinero público que "nos cuestan estos actos confesionales en un Estado que se declara constitucionalmente aconfesional" y vuelven a repetir: "Ninguna confesión religiosa, tendrá carácter estatal, según el Artículo 16.3 de la Constitución de 1978".




