Este viernes corrió por redes, no recuerdo el autor/autora de esta imagen de la estatua "Mujer con manto azul" del escultor Alberto Gómez Ascaso que se encuentra en la plaza España de Zaragoza. Prácticamente rodeada por las terrazas que invaden el espacio público de una de las zonas más emblemáticas de la ciudad y amarrada con unas enormes cadenas.

Plazas como la de España, Salamero, San Pedro Nolasco, Sas o San Felipe, son algunos ejemplos de la canibalización que sufren los espacios públicos en Zaragoza, que han pasado a manos de los dueños de negocios privados. Tampoco nuestras calles se libran de esas terrazas que hacen imposible el tránsito, el descanso y el disfrute de lo que deberían ser lugares para todos. Cortesía de la alcaldesa Chueca, capaz de vender nuestra ciudad cacho a cacho.
Una segunda lectura de esta imagen me provoca una enorme zozobra, no solo por el atentado a un bien público, a una obra de arte, sino porque es el paradigma de como se trata en esta ciudad a nuestro patrimonio, a nuestra cultura.
Pero hay más, esa imagen, que duele, es también el reflejo de como se sienten muchas mujeres cada día: embargadas por el dolor, encadenadas, maltratadas, menospreciadas, abusadas...
Como vemos a diario, aún hay muchas cosas que cambiar en nuestras relaciones con la naturaleza, la cultura y sobre todo con quienes convivimos.

