El 68% de las personas no diferencia los bulos de la realidad: “Ya no me creo nada”

El 70% de la población declara creer bulos como que el Estado da más prestaciones económicas y sociales a las personas por ser migrantes o las personas menores migrantes sin familia son un colectivo peligroso

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Foto: Marten Bjork.

Los bulos y la desinformación están erosionando la confianza de la ciudadanía en la información a la que tienen acceso, venga o no de fuentes reconocibles. La mayoría de las personas, un 54%, está de acuerdo con la afirmación de que hay tanta desinformación “que ya no me creo nada”.

Hasta un 68% se ve incapaz de diferenciar lo que es real de lo que es una manipulación deliberada o un bulo y una proporción similar está preocupada por el impacto de la intoxicación informativa tiene en su vida real.

Son datos del Barómetro de la desinformación y los discursos de odio frente al migrante, una encuesta recogida en un informe de Oxfam Intermon, Maldita.es y ATREVIA. Es un sondeo realizado en el Estado español a más de 2.000 personas.

El Barómetro de Desinformación ha analizado en concreto la exposición de la ciudadanía a las narrativas de odio implícitas en parte de las actuales corrientes de desinformación y cómo esta distorsiona nuestra forma de percibir a las personas migrantes.

El 70% de la población declara haber oído 9 de las 19 narrativas identificadas por Maldita.es y difundidas a través de bulos o desinformaciones. Entre ellas, que el Estado da trato de favor económico y social a las personas migrantes (el 84% dice haber recibido ese mensaje), que los niños y niñas migrantes no acompañadas son un colectivo peligroso o que “gran parte” de los actos violentos en el Estado se deben a que es permisivo ante la inmigración (73,9%).

La población con nacionalidad del Estado español tienden a confiar más en la información que les traslada su entorno directo que en la que reciben de medios de comunicación tradicionales.

El 76% cree que los partidos políticos son los principales emisores de bulos en medios de comunicación y redes sociales. A esa falta de credibilidad de las fuentes habituales se le suma otro factor de riesgo para la difusión de la desinformación: un 8,9% de las personas encuestadas reconoce que reenvía informaciones que les llegan sin verificar primero si son ciertas.

Según el estudio, el dato real podría ser más alto y esta ser solo la parte de la población que admite hacerlo con regularidad, según lo que sugieren otros parámetros de este estudio.

En cuanto a las posibles soluciones para el fenómeno de la desinformación, el 70% vería con buenos ojos una mayor regulación pública de los contenidos en redes sociales y el 59% está de acuerdo con que se señalen las noticias falsas una vez que hayan sido verificadas por agentes independientes.

La credibilidad del periodismo de verificación goza en cambio de buena salud: el 84% lo ve como una herramienta de defensa de la sociedad frente a las mentiras.

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