El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 25 estaciones oficiales de medición instaladas en todo Aragón. Entre sus principales conclusiones, destacan que durante 2024 la calidad del aire en nuestro país ha mejorado respecto a los años 2023 y anteriores a la COVID-19, con una reducción significativa de los niveles de partículas finas (PM2,5), dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono (O3) troposférico, en porcentajes que oscilan entre el 13%, el 26% y el 74% respectivamente en relación a los promedios del periodo 2012-2019, pero aumentando las partículas torácicas (PM10) un ligero 1% salvo en Zaragoza.
Además “en el tercer año más cálido desde que se dispone de registros, se produjeron diversos episodios de contaminación por partículas en suspensión y por ozono, presentando las peores situaciones por estos contaminantes el Bajo Aragón y la Cordillera Ibérica”, por su parte el área urbana de Zaragoza “incumplió el nuevo límite legal anual del dióxido de nitrógeno a alcanzar como tarde en 2030. La obligada zona de bajas emisiones aprobada en la capital es ineficaz por su mínimo tamaño, y en Uesca ni siquiera se ha implantado”.
El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia los nuevos valores límite de la Directiva europea 2024/2881, de 23 de octubre, que deberán alcanzarse antes de 2030. De acuerdo a esos umbrales “el aire contaminado afectó en 2024 a más de la mitad de la población aragonesa, lo que expresa la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos años para alinearse con la nueva legislación”.
Considerando la normativa todavía vigente “no hubo población que respirara aire contaminado ni superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación por encima de los obsolescentes límites legales actuales”, subrayan desde Ecologistas en Acción “pero si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más estrictos que los límites legales vigentes y los nuevos, y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación de la Unión Europea, el aire contaminado afectó en 2024 a la totalidad de la población y el territorio aragoneses”.
El año 2024 fue húmedo y el tercero más cálido en Aragón desde al menos 1961. La estabilidad atmosférica invernal activó los episodios de contaminación por partículas, en parte procedentes del norte de África. El alto calor estival contribuyó al aumento del ozono, en especial durante las olas de calor de julio y agosto, así “el cambio climático se confirma como un factor determinante en el agravamiento de los episodios de mala calidad del aire”.
El factor esencial para explicar la caída de la contaminación atmosférica durante 2024 “es la evolución reciente del sistema energético. Aunque la combustión de petróleo recuperó el año pasado los niveles previos a la pandemia, se redujo el consumo de gas y las fuentes renovables cubrieron el 57 % de la demanda eléctrica, limitando las emisiones de las centrales térmicas, desmanteladas la mayoría de las de carbón, las más contaminantes”, subrayan desde Ecologistas en Acción.
Las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire siguieron afectando a la totalidad de la población aragonesa. Las partículas presentaron la peor situación en el Bajo Aragón y el Valle del Ebro. La aglomeración de Zaragoza incumpliría el nuevo límite legal anual del dióxido de nitrógeno fijado para 2030 de haber entrado ya en vigor. El ozono (O3) afectó a las áreas suburbanas y rurales del Valle del Ebro, Pirineos y la Cordillera Ibérica, a sotavento de la capital del país.
“Un grave problema sanitario”
“La contaminación del aire debería abordarse como un problema sanitario de primer orden. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2022 fallecieron hasta 800 personas en Aragón por la mala calidad del aire. Los costes sanitarios y laborales derivados de la contaminación atmosférica representan según el Banco Mundial 50.000 millones de dólares al año, un 3,5 % del PIB en el Estado español”, recalca la entidad ecologista.
Los Planes de mejora de la calidad del aire son obligatorios según la legislación vigente. En lo que respecta a Aragón “tanto el Ayuntamiento de Zaragoza como la DGA siguen incumpliendo su obligación de elaborar planes de lucha contra la contaminación por ozono” en toda el país.
“Vencido hace dos años y medio el plazo para que todos los municipios de más de 50.000 habitantes establezcan zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, Uesca ni siquiera la ha implantado, siendo ineficaz por su mínimo tamaño la aprobada en la capital, pues el Ayuntamiento de Zaragoza tampoco ha actualizado su protocolo de actuación frente a los episodios de mala calidad del aire, como la ley establece”, aseveran desde Ecologistas en Acción.
Medidas para mejorar la calidad del aire
Las medidas a adoptar a fin de mejorar la calidad del aire, tanto en el ámbito urbano como en general “consisten en disminuir el tráfico de vehículos con motor de combustión en las ciudades y los grandes ejes carreteros, potenciando la movilidad activa peatonal y ciclista, el transporte colectivo limpio de pasajeros, especialmente el público, y fomentando el uso del ferrocarril para el transporte de mercancías; además de promover el ahorro y la eficiencia energéticos, adaptarse a las mejores técnicas industriales disponibles, clausurar las centrales térmicas de combustibles fósiles, desincentivar fiscalmente el diésel, reducir sensiblemente el uso del avión y establecer una moratoria para la instalación de nuevas macrogranjas de ganadería industrial o intensiva”, recalcan.
Finalmente, Ecologistas en Acción “saluda como un gran avance la aprobación de la nueva Directiva europea de calidad del aire”, y confía en que esta obligue a los gobiernos español y aragonés “a aplicar sin dilación medidas eficaces para cumplir en 2030 los nuevos límites legales, en el marco de los preceptivos planes de calidad del aire, así como mejorar la medición de la contaminación y la información a la población”, para lo que la organización pide “una rápida transposición de la Directiva europea”.




