La cita, que inicialmente estaba prevista para el 28 de junio, tuvo que aplazarse al 5 de julio debido a los fuertes vientos que el domingo anterior causaron daños materiales en la ciudad. Pero ni el retraso ni las inclemencias lograron enfriar el ambiente reivindicativo de una convocatoria que reunió a decenas de personas.
Y es que la ubicación tampoco fue casual. El colectivo se instaló en la plaza Concepción Arenal después de que el Ayuntamiento de Uesca reservara la plaza Zaragoza para el festival ‘Huesca es Jazz’, una decisión que repite el patrón del año pasado, cuando ya negaron a la asociación el uso de ese espacio para las reivindicaciones del 28J. La elección, sin embargo, tuvo su lado positivo: la sombra de los árboles centenarios de la plaza permitió a los asistentes sobrellevar una jornada en la que el termómetro llegó a los 40 grados. Una circunstancia que evidencia la urgente necesidad de zonas verdes en la ciudad frente a los proyectos cementistas que siguen talando árboles longevos para construir infraestructuras innecesarias.
El manifiesto leído durante la concentración no dejó lugar a dudas sobre el momento político y social que atraviesa el colectivo. “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del fascismo”, arrancaba el texto, aludiendo al avance de discursos de odio y políticas que amenazan con revertir derechos conquistados durante décadas. Frente a ello, los asistentes corearon consignas que recordaron la interseccionalidad de la lucha: los derechos de las personas racializadas, las trans, las discapacitadas, las migrantes y las trabajadoras.
Fotos: Claudi López Berga
La denuncia también abordó la situación de las personas migrantes. “Sin papeles no hay orgullo”, gritaron, señalando cómo el sistema actual condena a la exclusión e invisibilización a quienes carecen de documentación. También hubo palabras para las personas trans, denunciando el desabastecimiento de tratamientos hormonales esenciales para su día a día, y para las neurodivergentes, a quienes se recordó que el orgullo oscense siempre será un espacio seguro y acogedor.
El mensaje también se dirigió a quienes no estaban, “no porque no puedan, sino porque no quieren”. Con contundencia, la asociación lanzó un aviso a la clase política: “Alcaldiosa, concejales, presidentes del Gobierno de Aragón y diputados: el año que viene, nos volveremos a ver”. Una advertencia que subraya la determinación de un colectivo que no está dispuesto a desaparecer ni a ser relegado a espacios secundarios.
La concentración de este domingo no fue solo un acto reivindicativo, sino también un ejercicio de comunidad. En un contexto de retrocesos en derechos y de avance de la ultraderecha, la asociación 28J puso el acento en la necesidad de sostenerse mutuamente. “Solo el pueblo salva al pueblo”, recordaron. “Porque sin comunidad”, advirtieron, “no somos nada”.
El orgullo se hizo visible en Uesca, entre gritos, abrazos y la sombra fresquita del arbolado urbano.




