En "Educafakes. 50 mentiras y medias verdades sobre la educación española" (Capitán Swing), Jesús Rogero, investigador y profesor de sociología, y Daniel Turienzo, maestro y profesor universitario, ofrecen una mirada crítica al sistema educativo español. Este libro analiza cincuenta mitos y prejuicios que se han instalado en la opinión pública, desafiándolos con argumentos sólidos basados en datos. Los autores buscan promover un debate informado sobre la educación, alejando el ruido y la confusión generados por intereses partidistas y económicos.
"Educafakes" nos invita a reflexionar sobre cómo construimos nuestras opiniones sobre la educación y cómo estas impactan en la sociedad. En este libro encontraremos las herramientas tan necesarias en la actualidad para desmontar bulos de los que nos hemos hartado de escuchar y leer en redes sociales o en nuestras propias mesas familiares. Un llamado urgente a la acción colectiva para mejorar un sistema educativo que es clave para el futuro de nuestra democracia y cohesión social.
Jesús Rogero nos responde en esta entrevista, abordando las razones detrás de este proyecto y reflexionando sobre los desafíos de la educación española.
¿Qué os llevó a escribir este libro y a enfocarse en desmontar mitos sobre el sistema educativo español?
La motivación surge al observar cómo existen creencias muy extendidas sobre la educación española que no son ciertas, o lo son solo parcialmente, y que buena parte de la opinión pública ha asumido como válidas y forman parte del “sentido común” sobre la educación y la sociedad. El problema es que muchas de estas ideas tienen un efecto negativo porque primero, afectan negativamente a la valoración y vivencia del sistema educativo español por parte de sus protagonistas (alumnado, docentes y familias), y segundo, pueden conducir a un diagnóstico erróneo sobre los problemas de nuestra educación, lo que desemboca en un diseño inadecuado de las políticas educativas.
¿Cuáles son los mitos más extendidos sobre la educación en el Estado español y por qué creen que han calado tanto en la opinión pública?
Probablemente, los mitos más extendidos son que la educación española es un desastre en comparación con el promedio internacional y que es mucho peor que hace unas décadas. En España hay un catastrofismo educativo bastante consolidado que no se corresponde con los datos comparativos a nivel internacional y tampoco con la evolución de los principales indicadores en nuestro país. Esto no significa que no tengamos muchísimo margen de mejora, pero hay que ser conscientes de los avances conseguidos.
¿Qué papel juegan los medios de comunicación y las redes sociales en la propagación de estas falsas percepciones?
Las visiones erróneas sobre la educación tienen orígenes diversos. Uno de ellos es el sesgo muy común de generalizar nuestra propia vivencia personal en el sistema educativo, muchas veces con poco acierto. Otros mitos son difundidos por personas o grupos que tienen intereses particulares en que se extiendan determinadas ideas sobre el sistema. En esa diseminación es determinante el papel de los medios de comunicación y de las redes sociales, los primeros como generadores de contenido y las segundas como herramienta para su difusión masiva. En este sentido, el discurso sobre la educación está íntimamente ligado a la línea editorial de los medios, que en España responde a intereses partidistas y económicos muy claros.
¿Qué impacto tienen estas ideas erróneas en la formulación de políticas educativas?
El impacto es muy profundo. Muchas de estas ideas sirven para legitimar un diseño del sistema que perpetúa las desigualdades, la segregación escolar por origen social y capacidades, la infrafinanciación de la educación pública y el abandono de una educación que defienda sin ambages la democracia, el respeto a los derechos humanos y la defensa del medio ambiente.
¿Cómo podemos fomentar un debate educativo más informado y basado en datos?
Cada uno desde su ámbito, es esencial que antes de emitir un juicio evaluemos de forma rigurosa las fuentes de las que extraemos la información y revisemos si nuestros argumentos tienen una fundamentación más allá de nuestra intuición o experiencia personal. Una de las claves está en buscar espacios de reflexión compartida, debate, etc. en nuestros claustros, nuestras AMPAS, con el alumnado que permitan analizar y construir colectivamente el sistema educativo que queremos.
¿Qué mitos relacionados con la educación creen que son más perjudiciales para estudiantes y familias?
Quizá los más perjudiciales sean mitos que legitiman la segregación por origen social y por capacidades. Aún tenemos muy arraigada la idea de que hay estudiantes que no pertenecen “naturalmente” a la escuela ordinaria, y otros, los que vienen de entornos más acomodados, para los que aceptamos que reciban más recursos y estudien en entornos privilegiados, en detrimento del resto. Esta naturalización de la inequidad educativa es tremendamente injusta, aparte de una enorme pérdida de talento.
Estos mitos están muy relacionados con la idea de que los resultados educativos reflejan fielmente el esfuerzo y el talento del alumnado. Esta idea obvia el hecho incontestable de que la variable más relevante para tener éxito académico son las circunstancias sociales y económicas del alumnado. Si no tenemos en cuenta esta realidad, seremos incapaces de diseñar políticas que promuevan el aprendizaje y avance académico de todo el alumnado independientemente de su origen.
¿Cómo puede el profesorado contribuir a combatir estas falsas percepciones en el aula?
No solo el profesorado, sino toda la sociedad, creo que debemos informarnos lo más rigurosamente posible y compartir debate con otros maestros, familias, etc. para reflexionar sobre el momento educativo que vivimos y buscar colectivamente caminos para mejorar.
Si tuvieran que elegir un único mensaje para que la comunidad lectora reflexione después de leer "Educafakes", ¿cuál sería?
Si ya han leído el libro, la gran pregunta es: ¿Y ahora qué hacemos? Una vez tenemos un diagnóstico ajustado sobre nuestro sistema educativo, surgen dos grandes preguntas: ¿Cómo podemos seguir analizando la educación de forma rigurosa? Y, sobre todo, ¿Cómo mejoramos nuestra educación para que contribuya a avanzar hacia una sociedad más justa, científica, inclusiva, cohesionada socialmente y democrática?

