Ecologistas en Acción Zaragoza ha denunciado nuevas talas de arbolado en distintos puntos de la ciudad, entre ellos el entorno de la plaza de San Miguel, el Parque Bruil y la avenida Anselmo Clavé. Según trasladan, estas actuaciones se estarían produciendo de forma “sistemática”, lo que ha incrementado la preocupación entre la ciudadanía.
Desde la organización ecologista apuntan que las explicaciones ofrecidas por el Ayuntamiento de Zaragoza aluden, en unos casos, a la ejecución de obras y, en otros, al supuesto “mal estado” de los ejemplares. Sin embargo, critican que en todos los casos se asegura previamente que la mayoría de los árboles se respetarán, algo que —según denuncian— no se está cumpliendo.
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Preocupación vecinal y críticas al Ayuntamiento
Ecologistas en Acción subraya que existe una creciente inquietud social ante estas intervenciones y lamenta que muchas personas no sepan a quién acudir para proteger el arbolado urbano. En este sentido, denuncian la “indiferencia” e incluso el “silencio” del consistorio.
Asimismo, advierten de lo que califican como un “modelo” basado en la sustitución de árboles consolidados por ejemplares jóvenes, “raquíticos” y, en muchos casos, de la misma especie, cuya capacidad de generar sombra tardará años en desarrollarse.
Un problema que viene de atrás
Esta denuncia se suma a datos ya publicados por AraInfo en julio de 2025, cuando se señalaba que Zaragoza pierde más de 1.000 árboles al año desde la llegada de Natalia Chueca a la Alcaldía, sumando los ejemplares que mueren, se talan o no se reponen.
En aquella información, Zaragoza en Común advertía también de la existencia de casi 5.000 alcorques vacíos en los barrios —espacios donde podría haber árboles— y alertaba de la “alarmante” isla de calor en la que se ha convertido la ciudad, reclamando un plan de arbolado urgente y acceso a los informes de las “talas indiscriminadas”.
Impacto climático y modelo de ciudad
Ecologistas en Acción vincula las actuaciones del Gobierno de Chueca (PP-Vox) con el aumento de las temperaturas y alerta de las consecuencias de la pérdida de sombra en las calles. “La falta de sombras unida al cemento que lo coloniza todo se convierte en una escandalosa evidencia que pagamos la ciudadanía”, señalan.

