Dos construcciones de Alpartir y Embid de Ariza entran en la Lista Roja del Patrimonio

Un peculiar baritel minero y una ermita corren riesgo de derrumbe

Foto: Hispania Nostra

Se trata de dos construcciones muy distintas y separadas en el tiempo, pero les une el estado de abandono total en que se encuentran. Son el baritel de la mina La Bilbilitana, en Alpartir, y la ermita vieja de la Virgen de las Angustias, en Embid de Ariza.

Su pésimo estado de conservación les ha llevado a ser incluidos en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra y que recoge más de mil monumentos en toda la península que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

El baritel de la mina La Bilbilitana

Se encuentra en Alpartir y se trata de un edificio con forma de tambor de 12 metros de diámetro y de dos alturas. Estuvo cubierto por un tejado troncocónico. Actualmente está en ruinas y no conserva ni el tejado, ni las vigas ni la maquinaria. Es una construcción realizada en mampostería muy desigual recubierta de encalado blanco.

La decoración consiste en un zócalo en la base con la piedra rojiza vista rodeado por un pequeño banco corrido y grandes ventanales con un marco de ladrillo. En el interior está el pozo de una sección de 3 metros por 1,45 de sección. Estaba dividido en tres secciones: dos para subida y bajada de material y personal mediante cubos y otro para los tubos de las bombas y trabajos auxiliares. En este edificio se encontraba la maquinaria que permitía el funcionamiento de la mina. Se conservan los restos de una pared del edificio anexo. Cuando estaba en funcionamiento, la explotación minera contaba, además del baritel, con un edificio para el procesado mecánico del material, varios almacenes y un edificio de tres plantas de cierta suntuosidad para labores administrativas, hoy desaparecidos.

Foto: Hispania Nostra

Se conserva la planta de concentración y el “falso” túnel que se tuvo que realizar en la escombrera del barranco de La Tejeda para prevenir inundaciones. La importancia de este edificio reside más en el recuerdo de la actividad minera que en su calidad artística.

Las minas de Alpartir fueron explotadas en época romana, a mediados del siglo XIX y a principios del siglo XX. Los periodos de explotación durante la etapa moderna fueron muy breves por la escasez de mineral, por problemas técnicos y la mala gestión empresarial que se centraba más en la especulación de la venta de la concesión que en su rentabilidad.

Foto: Hispania Nostra

La mina La Bilbilitana fue explotada por la Sociedad La Milanesa. El pozo del baritel se empezó a mover con caballerías en 1856. En 1897 fue cuando la Sociedad Anónima Electrometalúrgica del Ebro volvió a reanudar la explotación de la mina. En 1905 se hizo cargo de la explotación la Compañía General de Minas y Sondeos y en 1907 en el baritel se instaló un motor de extracción de 60 caballos. Anteriormente la maquinaria consistía en un máquina de vapor de diez caballos y un motor eléctrico de doce caballos de vapor. Con esta maquinaria se subía el material para su procesado mecánico. Aunque la I Guerra Mundial supuso cierto alivio a la producción minera, debido a su escaso rendimiento, la actividad minera terminó en 1920.

La ermita vieja de la Virgen de las Angustias

Se encuentra en estado de ruina, no quedan restos de la cubierta, que sería a dos aguas, pero sí las cuatro paredes perimetrales de mampostería, tapial y ladrillo macizo. Se conserva parte del enlucido original en el que se observan cerámicas decorativas entre las formas geométricas. Existe una ventana y otro hueco de dudosa utilidad.

Aunque su estado es ruinoso, es importante asegurar su mantenimiento por sus diferentes valores, y, además, se hallan más de una docena de enterramientos que datan alrededor de 1835.

El origen de la primera ermita que ocupó este lugar se remonta a 1653, cuando una vecina de Embid de Ariza, Margarita Sierra, fallece y deja su legado para la construcción de un humilladero, un tipo de construcción muy común en Aragón y Castiella y Llión habitualmente asociada a el Santo Cristo, la Virgen de las Angustias o la Soledad, propias de la Semana Santa. Diferentes procesiones se hacían en el siglo XVIII en el Vía Crucis que terminaba en la ermita, la cual tenía la imagen de Nuestra Señora de las Angustias. Sin embargo, su estado de conservación era de ruina y se ordenó destruirla, dejando un peirón en su lugar en memoria de la ermita que había ocupado ese lugar.

Foto: Hispania Nostra

En 1750 se ordena de nuevo la construcción de una ermita con la misma imagen, en cuya pared exterior se puede leer hoy “Año 1752”, cuando probablemente fue terminado este segundo edificio. En el siglo XIX se hizo una reforma, y, ya en 1961, se construyó la nueva ermita, dejando esta en desuso a causa de las características de su emplazamiento, situada en la proximidad de un barranco donde las lluvias y las tormentas dificultaban su acceso.

Así, quedan hoy dos ermitas, la nueva y la vieja, siendo la segunda, del siglo XVIII, la que se encuentra en estado ruinoso.

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